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“VISIONES
, ACCIONES Y VIAS ALTERNATIVAS DE ACCESO A LA PROTECCIÓN
SOCIAL DEL TRABAJO”
Fuente:
Déficit de empleo en Paraguay. Año 2002. |
Publicación
PROMUR/GES |
RESUMEN
A modo de síntesis puede señalarse que en
los últimos años se constata un incremento
del desempleo y del subempleo tanto en áreas rurales
como urbanas, con mayor impacto en estas ultimas.
Los datos de la Encuesta de Hogares 2000 – 2001 destaca
la proporción de trabajadores informales a un 35.3%.
incluyendo en este rango el porcentual de trabajadores domésticos
(10.8%).
Estimaciones recientes realizadas a partir de datos proporcionales
por la EIH 2000 – 2001, indican que en el paraguay
el empleo informal urbano asciende al 63.4%, incluyendo
en el sector a los trabajadores por cuenta propia (no profesionales
y técnicos), empleados domésticos, familiares
no remunerados y a quienes trabajan en establecimientos
de hasta 5 ocupados; el empleo en las microempresas y por
cuenta propia es elevado, incorporando a mas de la mitad
de la PEA urbana ocupada.
La menor absorción de la mano de obra que registran
las distintas actividades de los sectores económicos
y la ausencia de oportunidades para el desempeño
de la fuerza laboral en el país, van acompañadas
por el aumento de la pobreza.
El empleo, fuente de ingresos, muestra tendencia a la concentración
en el sector terciario. La fuerza laboral busca en el su
espacio. Mujeres, jóvenes, niños y niñas,
grupos poblacionales de mayor vulnerabilidad, engrosan la
oferta del mercado de trabajo. Y la expansión de
la pobreza incrementa, asimismo la vulnerabilidad de las
categorías ocupacionales más numerosas de
áreas urbanas y rurales.
La carencia de inversión social traducida en ausencia
de oportunidades para la población, no han permitido
mayor formación y capacitación de los recursos
humanos del país; el perfil de “empleabilidad”
va de contramano con los requerimientos de productividad.
La reactivación de la producción y un cambio
de rumbo para impulsar las actividades económicas
de los sectores deprimidos no podrán sostenerse sin
el aumento de las competencias de la fuerza laboral del
país.
Es preciso que los esfuerzos tornen viables las políticas
orientadas al desarrollo, para lo cual es necesario desplegar
una distribución de costos y beneficios en la inversión
social del Estado.
Del total de subempleados a nivel nacional (22.5%), la fuerza
laboral mas afectada es la que posee instrucción
primaria y secundaria (60.6% y 29.8% respectivamente). Esta
situación se presenta tanto como en áreas
urbanas en zonas rurales.
La fuerza laboral ocupada registra una mayor proporción
de mujeres con instrucción terciaria, tanto en áreas
urbanas como rurales. Entre quienes no poseen instrucción
alguna, la participación femenina es mayor que la
masculina.
Independientemente del nivel de instrucción y del
área de residencia, los ingresos promediados de la
fuerza laboral ocupada son menores en el caso de la población
femenina. Por otra parte los ingresos de la población
ocupada son mayores en áreas urbanas que en zonas
rurales, para todos los niveles de instrucción.
3. FORMALIZACIÓN DEL EMPLEO Y PROTECCIÓN SOCIAL.
El empleo formal presenta indicadores de precariedad con
un bajo cumplimento de la normativa, el aumento de la desocupación
y la extendida informalidad. Se muestran como un modelo
de crecimiento que precisa ser orientado hacia la búsqueda
de la competitividad y mejora de sus recursos humanos, con
avance en el desarrollo tecnológico. Por otro lado
el mercado de trabajo evidencia rezagos en materia de derechos
laborales y protección social.
La formalización progresiva del empleo y la ampliación
de la protección social implica el ejercicio de derechos
y facilita un avance hacia la integración social.
En el caso paraguayo, los desafíos afincan en la
población rural y urbana. Solo una pequeña
proporción de los trabajadores y las trabajadoras
permanecen en el sector formal con la cobertura prestada
por las unidades del denominado sistema de seguridad social.
En el periodo 2000 – 2001 según indica la EIH
la cobertura del sistema de pensiones registradas sobre
el conjunto de la PEA nacional era del 12.2%, lo que significa
que mas del 80% de la fuerza de trabajo no cuenta con los
beneficios de la seguridad social.
Una proporción importante de los asalariados no cuenta
con cobertura y los trabajadores independientes de áreas
urbanas y rurales no ingresan al sistema, cuyas serias limitaciones
en materia de eficiencia, equidad y transparencia administrativa
han sido objeto de análisis y propuestas de reforma,
aun en estudio.
La asistencia en salud es cubierta, con limitaciones, por
las unidades del sistema sanitario público.
Los avances en el ejercicio del derecho laboral requieren
de una adecuación de las normas de seguridad social
a la movilidad de los trabajadores, y políticas mas
amplias de protección social, con independencia del
vinculo laboral de los beneficiarios, en las que la cobertura
y los niveles de las mismas, en si limitadas por márgenes
fiscales concretos, pueden proyectarse de manera progresiva.
Por otra parte, estos avances de los derechos laborales
suponen esfuerzos de mediano y largo plazo para la implementación
de políticas económicas “a ser evaluadas
en función a su aporte a la generación de
empleos” y las correspondientes medidas de formación
y capacitación destinadas a fortalecer la “empleabilidad”
de los trabajadores con efecto positivo en la productividad.
Es necesario incorporar al esfuerzo público y privado,
para la definición e implementación de estrategias
nacionales, la voz y la representación del denominado
sector informal (trabajadores independientes, empleadores
y empleados).
4. CONSIDERACIONES FINALES
La informalización del empleo y la flexibilidad –que
en la práctica registra el desempeño laboral-
tiene origen en el modelo paraguayo de crecimiento, cuya
deficitaria inversión social arroja entre sus legados
más perniciosos, la precaria calificación
de los recursos humanos.
La base ocupacional de los sectores económicos esta
integrada por una importante proporción de pequeñas
y medianas unidades empresariales y de trabajadores independientes,
con derechos laborales rezagados, carentes de los beneficios
de la seguridad social.
Los desafíos específicos en materia de derechos
laborales y seguridad social se presentan en un escenario
de aumento de la pobreza y la indigencia, con baja gradación
en la distribución del ingreso. Esfuerzos orientados
al desarrollo integrado requerirán en consecuencia
medidas destinadas al aumento progresivo de la protección
social para la población, impulsando políticas
de largo aliento, como la inversión en la calificación
de los recursos humanos y la consideración de la
efectividad de las medidas económicas de acuerdo
a sus posibilidades de generación de empleo.
Por otra parte, análisis nacionales recientes indican
la relevancia de incluir en las modificaciones de la normativa
–actualmente en estudio- adecuaciones de las medidas
de seguridad social a la situación de movilidad de
los trabajadores. Asimismo, se advierte necesario el propiciar
y estimular la incorporación progresiva de las unidades
de los trabajadores del sector informal al sector formal,
con especial atención a la potencialidad de las micro,
pequeñas y medianas empresas (mipymes). El rédito
buscado es la disminución del déficit del
empleo de calidad, en procura del ejercicio de derechos
y la ampliación de las capacidades del país
hacia pasos menos viciosos, o más favorables, que
conduzcan al postergado desarrollo.
5. PROPUESTAS DE ACCION
Se proponen los siguientes ejes de acción desde las
organizaciones de la sociedad civil :
1. Fomento de políticas educativas para los
sectores excluidos.
* Impulsar el diseño e implementación de políticas
educativas focalizadas.
* Desarrollar proyectos de formación no sistemática
* Propiciar programas de estimulo a las empresas que califiquen
sus recursos humanos.
2. Impulsar la empleabilidad
de los sectores más necesitados con:
* Capacitación gratuita y bien orientada.
* Asistencia técnica a núcleos productivos
emergentes.
* Incentivo a sectores de la economía susceptibles
de generar con facilidad nuevos empleos.
3. Participación ciudadana
* Acciones dirigidas a reclamar:
- La creación del Ministerio de Desarrollo Social,
organismo rector de la política social y coordinador
de la ejecución de las mismas.
- La articulación de un sistema de información
social.
- La implementación con una mayor eficiencia y localización
de las políticas públicas orientadas a la
erradicación de la pobreza.
- La asignación de recursos especiales para las poblaciones
más vulnerables y excluidas.
4. Fortalecer el empleo, el
ingreso y la seguridad social:
* Crear una red que promueva la participación organizada
de la población en la gestión de la política
empleo y seguridad social.
* Formular y ejecutar programas de trabajo decente y seguridad
social orientado a las poblaciones más carenciadas.
* Apoyar las acciones dirigidas a generar niveles de empleo
productivo que favorezcan la obtención de ingresos
para la satisfacción de necesidades básicas,
actualmente insatisfechas.
* Incentivar el desarrollo de estrategias que incremente
la oferta de empleo formal, ajustado a la legislación
laboral, por parte del sector privado.
* Fomentar la creación de micro empresas dentro del
sector formal.
* Impulsar políticas de financiamiento blando.

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