El presente trabajo pretende ser la síntesis
y la sistematización de experiencias hechas por más de cinco
años de trabajo e investigación.
Dando origen de este modo a un formato
de programa tipo adaptable a diferentes realidades y particularidades
A partir de noviembre del año 2004,
el Programa "Trabajo y Reciclado", fue aplicado por el Gobierno
de la Provincia de Buenos Aires, dependiendo del Ministerio de la Producción,
que lo denominó “Sin Desperdicio”. Cuyos principales
aspectos, logros y actividades, mencionamos también en este trabajo
Programa de Apoyo a grupos, organizaciones
y cooperativas de Cartoneros de la Provincia de Buenos Aires
Población objetivo
Definimos como cirujas, quemeros
o cartoneros indistintamente a personas que recorren las ciudades; recolectando
basura y escarbando en bolsas de residuos en las calles y/o en basurales.
Por lo general ingieren los alimentos que encuentran en la basura y comercializan
el papel, cartón, vidrio y metales que recolectan.
Fundamentos
La actividad de recolección informal
de residuos sólidos urbanos, ha crecido considerablemente en los
últimos años en la Argentina, debido al agravamiento de la
situación socioeconómica, con sus picos principales en los
años 1998, y acentuándose en el año 2001. Esta actividad,
que se visualiza como una de las más marginales de la economía,
posee sin embargo aspectos productivos y socialmente útiles de alcance
considerable.
En efecto, el fenómeno representa un verdadero sistema de recolección
paralelo al oficial, y se verifica en la mayoría de los conglomerados
urbanos, donde acontece con ausencia de políticas medioambientales
en materia de reciclado de residuos. En la Ciudad Autónoma de Buenos
Aires, se han realizado estudios en los cuales se calcula que el 15% de
los residuos son reciclados por recolectores informales.
En la Provincia de Buenos Aires existen
más de 130 basurales a cielo abierto, número más que
alarmante, que pone en algunas zonas, a la población en riegos sanitarios
severo, al igual que los daños ambientales a futuro, sobre todo los
provocados por la contaminación del agua.
La actividad, de recolección informal,
es el primer eslabón de una cadena comercial y productiva que moviliza
grandes energías económicas y produce riqueza.
El destino final del producto del trabajo
de los recolectores informales son las fábricas de la industria nacional
y extranjera, de reciclaje de papel, vidrio, metales y plásticos.
El material recolectado, pasa por las manos de acopiadores, transportadores,
intermediarios varios, en una pirámide que termina con las industrias
del reciclaje monopólicas. Cada uno de los actores recibe su parte
de lucro, obviamente en manera proporcional a la posición en la pirámide
social.
Mediante los circuitos de recuperación
informal de residuos, los recolectores:
* Otorgan un importante beneficio ambiental.
* Generan una cifra significativa de empleos.
* Recuperan una cantidad relevante de
insumos para la industria del reciclado, la cual genera más empleos.
* Reduce la cantidad de basura a tratar
y, por lo tanto, los costos que los municipios o las empresas recolectoras
deben sostener.
Por ello es necesario generar propuestas
innovadoras y creativas tendientes a resolver las problemáticas por
demás complejas, donde algunos de los problemas son la precariedad
en la cual se realiza el trabajo, los malos ingresos, la falta de acceso
a la seguridad social y a financiamiento.
Los estudios existentes sobre reciclado,
señalan que tiene un gran potencial económico y por lo tanto,
es posible pensar una forma para que estas familias, modificando la forma
y proceso de trabajo, aumenten su renta y se incorporen de manera formal
al trabajo.
En efecto, si a pesar del potencial que
se visualiza en esta actividad los trabajadores, poseen bajos ingresos,
ello depende de muchos factores:
* La reducida escala de producción
que no permite negociar precios de venta, si se vende desvinculado a otros.
* La relación de dependencia respecto
de los acopiadores.
* La falta de seguridad social y la precariedad.
* En consecuencia la dificultad de adquirir
medios propios y de hacer inversiones para mejorar la producción.
* La imposibilidad de acceder a formación
y capacitación.
Cada uno de estos problemas es evidentemente
insoluble para un solo recolector, en tanto puede resolverse mediante una
dimensión asociativa y cooperativa: muchos de ellos actualmente lo
han demostrado en la práctica y de manera exitosa. Pero cualquier
ambición empresarial se bloquea frente a las trabas históricas
que condenan a los sectores más precarizados a seguir siéndolo:
la imposibilidad de lograr aquella acumulación primaria que permite
disponer del capital inicial, o bien, tener acceso al crédito para
adquirir medios de producción
Objetivos
Nuestra propuesta consiste en la instalación
de Plantas de Minimización de Residuos, como primera etapa, para
el logro del tratamiento integral de residuos, en los casos que los municipios
posean basural a cielo abierto o tomen la decisión de tratar sus
RSU (residuos sólidos urbanos), incorporando como trabajadores de
las mismas a cartoneros o tercerizando la minimización a organizaciones
conformadas por cartoneros, que denominamos PLANTAS I.
Las denominadas PLANTAS ll, son la segunda
etapa del Programa que pretende acompañar a organizaciones de cartoneros,
a través de créditos, subsidios y capacitación para
la puesta en marcha de emprendimientos productivos de agregado de valor
de los materiales que recolectan. En ambos casos, tanto en las PLANTAS I,
como en las PLANTAS II, se brindará a los beneficiarios instrumentos
para:
1. Fortalecerse institucionalmente.
2. Acceder al empleo formal en los casos
en que en sus distritos se instalen plantas de separación y/o de
reciclado.
3. Favorecer su formalización y
capacidad de gestión.
4. Favorecer el acceso al crédito,
y promover su articulación con las políticas de los gobiernos
locales. En tal sentido, nos proponemos brindarles herramientas para optimizar
una actividad que hoy ofrece la posibilidad de mejorar sus ingresos y generar
trabajo. Apostar a desarrollar la capacidad de iniciativa empresarial de
los miembros de estas organizaciones a corto plazo, implicará una
mejora sustancial en la condición socioeconómica y laborales
de estos trabajadores.
Muchas experiencias internacionales demuestran
que este proceso es posible y exitoso, si cuenta con una adecuada articulación
con los poderes públicos. Para ello es necesario:
En el corto plazo:
1. Asumir la evidencia de lo que existe,
esto es, el sistema de recolección informal.
2. Intervenir para conocer, mejorar, formalizar
y transparentar el proceso de recolección.
3. Fomentar el fortalecimiento institucional,
asociativo y de gestión de estos trabajadores.
4. Financiar la mejora o puesta en marcha
del agregado de valor de los materiales recolectados.
5. Instalar capacidades, por medio de
capacitación y tutorías a las cooperativas.
6. En el mediano plazo:
7. Integrar la recolección diferenciada
en las políticas de gestión de los residuos sólidos
municipales y provinciales.
8. Incorporarlos en el proceso formal
de recolección y/o de reciclaje, como actores definitivos.
9. Adecuar la legislación existente.
Una forma de concebir las políticas
activas
La modalidad del Programa propuesto intenta
ser una alternativa a las intervenciones tradicionales. En efecto, los programas
de empleo transitorio o de crédito en su mayoría, dirigido
a población con características similares, sostienen actividades
que difícilmente pueden autosustentarse en el tiempo, dado que, entre
otras cosas, no se orientan a una actividad productiva con un mercado propio.
Cuando se produce el retiro del aporte público el trabajador o beneficiario,
vuelve a su situación de precariedad social anterior.
Ante esta circunstancia, no menor, nos
preguntamos si en la aplicación de políticas activas es posible
concebir mecanismos alternativos de organización que faciliten la
generación de lazos productivos y sociales, más permanentes
y fructíferos basados fundamentalmente en la sustentabilidad.
Todo ello, justifica la necesidad de encontrar
respuestas innovadoras, de buscar caminos alternativos a los que hasta ahora
el Estado ha puesto en práctica, en la concepción y diseño
de sus políticas sociales y de microempresa.
* Persigue la autosustentabilidad de la
intervención como alternativa al subsidio transitorio.
* Se estructura en torno a la organización
de empresas sociales.
* Integra e involucra productiva y solidariamente
a empresas pequeñas y medianas, locales y multinacionales formales
que son clientes y proveedoras de nuestra población objetivo.
Entendemos por empresa social a aquel
emprendimiento que integra entre sus miembros a grupos con dificultades
para insertarse en el mercado laboral. Lo más común es que
estos grupos no cumplan los requisitos formales para acceder a instrumentos
de crédito, tienen graves dificultades para gestionar una actividad
sustentable y capaz de insertarse en la cadena de valor formal, y de acceder
a capacitación que les permita mejorar la renta de la actividad que
realizan o para lograr su reconversión laboral. Estos son sólo
algunos de los límites que hoy condicionan la vigencia efectiva de
la igualdad de oportunidades. Por esta razón, nuestra propuesta parte
de asumir esta realidad y actuar sobre las causas en las que se origina