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Opción por los jóvenes

Carta del Asesor General Mons. Axel Werner a los Asesores Nacionales y Presidentes Nacionales de las Federaciones Nacionales afiliados a la Obra Kolping Internacional

   

Estimados hermanos en el oficio de Asesor, estimados amigas y amigos en los Directorios de las Federaciones Nacionales:

   
En mi primer discurso como nuevo electo Asesor General de la Obra Kolping Internacional ya subrayé que considero de suma importancia el trabajo con jóvenes dentro de nuestra Federación. La aquel entonces de nuevo formulada “Opción por los jóvenes” es la continuación consecuente del deseo del Beato Adolfo Kolping.

“Queremos gente joven y alegre, que aún lleva en sí el coraje de la esperanza...
El futuro le pertenece a Dios y a los valientes!”

¡Estas palabras no sólo constituyen una herencia, sino también el programa para el futuro!
Me llena de gran alegría de que tuve la oportunidad de encontrar particularmente a amigos Kolping jóvenes en varias ocasiones durante mis visitas. La alegría y la esperanza que la Iglesia formuló particularmente en contexto con la generación joven también tienen que ser fortalecidas en el trabajo de nuestra Obra.
En los años pasados la Obra Kolping Internacional y muchas de sus Federaciones afiliadas han marcado pautas interesantes. Se mostró cada vez de nuevo, desde el grupo individual de una organización Kolping juvenil hasta un evento internacional como la Jornada Mundial de la Juventud, de que la búsqueda de una espiritualidad que se puede experimentar en la comunidad está en primer plano. Esto no es un menosprecio de actividades sociales o sociopolíticas de Cristianos jóvenes sino demuestra que nuestros hermanas y hermanos jóvenes están buscando los fundamentos los que hacen posible cualquier actividad en los ámbitos mencionados.

La Jornada Mundial de la Juventud con el Santo Padre Benedicto XVI. nos demostró claramente de que se trata en el fondo: ¡Estamos buscando a Dios! Hemos experimentado en estos días en Colonia la fe liberadora; voy a recordar aún mucho tiempo la observación de que gente joven celebran alegremente y no obstante pueden hundirse “en masas” en silencio y meditación. Nunca antes el sentimiento de pertenecer a una comunidad cristiana que abarca todos los pueblos, idiomas y culturas había sido tan fuerte. La Iglesia es un movimiento, o mejor dicho: Es un movimiento en lo cual la gente joven ocupa un lugar particular.

 
     
     
   
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