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Directrices 2002

Hubert Tintelott, Secretario General

Introducción a las deliberaciones y la toma de decisión acerca de las directrices para la Solidaridad Internacional

Solidaridad: "La condición moral para el desarrollo de un mundo justo"(Encíclica "Sollicitudo rei socialis")

   

El Consejo General de la Obra Kolping Internacional presenta hoy ante la Asamblea General el esbozo de las directrices para la solidaridad internacional. Este esbozo ya ha recorrido un largo camino de deliberaciones. En primera instancia, en el marco de una jornada de estudios, en su reunión de mayo de 1999 en Bolzano, el Consejo General trató el compromiso de la Obra Kolping Internacional en el ámbito de la solidaridad internacional y se preguntó por los nuevos desafíos que se le plantean a la Obra Kolping Internacional aquí y ahora. Después, a partir de las exposiciones y deliberaciones, el Directorio General elaboró un primer esbozo de las directrices para la solidaridad internacional, que fue enviado a todas las Federaciones Nacionales para su deliberación. Luego, el Directorio General incorporó los cambios propuestos por las Federaciones Nacionales en un segundo esbozo revisado, que se presentó en octubre de 2001 en Roma al Consejo General para su deliberación y toma de decisión. En su reunión de Roma, el Consejo General decidió presentar este nuevo esbozo como moción ante la Asamblea General y les solicita a los delegados que aprueben esa moción.

   
¿Por qué nuevas directrices?
 

Las directrices para la solidaridad internacional en la versión que se presenta ahora, deberán reemplazar a las actuales "Directrices de política de desarrollo" de la Obra Kolping Internacional. Una nueva versión de estas directrices era y es altamente necesaria, puesto que, sin duda, la situación mundial se ha modificado en forma decisiva desde su aprobación, el 6 de diciembre de 1979. Las directrices de política de desarrollo del año 1979 aún están totalmente impregnadas del espíritu de la encíclica "Populorum progressio" del Papa Pablo VI del año 1967 y reflejan las primeras experiencias de la Obra Kolping Internacional en el ámbito de la cooperación al desarrollo. Esta encíclica, que se ocupó por primera vez en forma exclusiva de la llamada cuestión social internacional y se propuso llevar esta cuestión a la conciencia de los seres humanos y, ante todo, también de los católicos, se dirigía principalmente y en forma casi exclusiva a los pueblos ricos de los países industrializados y a los ricos dentro de los mismos países en desarrollo. Este objetivo se pone claramente de manifiesto ya al comienzo de esta encíclica, cuando su Santidad escribe: "Los pueblos hambrientos interpelan hoy, con acento dramático, a los pueblos opulentos " (P.P. 3). Totalmente en el sentido de esta apelación, el Santo Padre les impone una triple obligación a los pudientes en vista del desarrollo solidario de la humanidad: la obligación de solidaridad, la obligación de justicia social y la obligación de amar. Aunque el Papa Pablo VI en su encíclica "Populorum progressio" también subraya la responsabilidad y la participación de cada uno al decir: "Dotado de inteligencia y de libertad, el hombre es responsable de su crecimiento lo mismo que de su salvación " (P.P. 11), el llamado a los pudientes y a los que más pueden producir está en un evidente primer plano: "Nuestra caridad con los pobres que hay en el mundo - y estos son legiones infinitas - debe ser más atenta, más activa, más génerosa". (P.P. 76)

Por lo tanto, la encíclica se orientaba clara y explícitamente a que los países industrializados ayudaran a los países en desarrollo y a sus habitantes en su desarrollo económico. En ese sentido, en el año 1967 se partía aún de una expectativa muy optimista y se esperaba poder resolver en una o dos décadas de desarrollo, los problemas de la cuestión social internacional, los problemas como el hambre, la enfermedad y la miseria en el mundo, mediante un único esfuerzo a nivel mundial de todos los seres humanos de buena voluntad.

Esta orientación que miraba desde el llamado Primer Mundo hacia el llamado Tercer Mundo, también determina claramente las directrices de política de desarrollo de la Obra Kolping Internacional. También en estas directrices todavía prevalece la reflexión acerca de cómo la Obra Kolping puede ayudarles a los seres humanos del "Tercer Mundo" a resolver sus problemas y a desarrollarse. Las directrices describían los ámbitos de tareas en que debía comprometerse la Obra Kolping, el modo en que podía organizarse la especial promoción de la persona humana y de las estructuras sociales y los requisitos que se debían cumplir dentro de los países industrializados para poner en práctica ese compromiso.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
     
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