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FAMILIA CUNA de VALORES HUMANOS y CRISTIANOS
Presentación
1. Esta es la primera Ficha, como un
material de apoyo a todos aquellos
agentes pastorales que deseen realizar
diversas actividades pastoralesmisioneras
con grupos, ámbitos y
núcleos familiares.
2. Deben entender que es un aporte
que anime a congregar familias, ya
sea que esos encuentros sean impulsados
por una comunidad parroquial
o por una comunidad educativa. Seguramente
Uds. también tendrán
otros recursos valiosos y adecuados
a las diversas realidades con las que
están en contacto.
3. Al decidir enviarlas por e-mail,
nos parece que les favorece en dos
aspectos:
a) la posibilidad de que Uds. mismos
puedan adaptar la Ficha para ser
usada según les parezca más adecuado,
y
b) facilitar la multiplicación de las
Fichas, de acuerdo a las necesidades
de cada lugar.
4. ¿Las Fichas son sólo para Agentes
Pastorales o para todos los núcleos
de familias que Uds. logren convocar?
Eso queda a criterio de los Agentes
Pastorales en cada lugar. Al facilitárselas
a Uds. por Internet, permite todas
esas adaptaciones.
La familia, escuela de valores
humanos y cristianos
La familia siempre deberá tender a
constituirse en una ESCUELA DE
VALORES HUMANOS Y CRISTIANOS
para sus miembros. La familia
permite que, en la conciencia y en la
vida de sus miembros, nazca la mayoría
de los valores por la convivenciadiaria y concreta entre sus miembros.
De aquí la importancia tan grande del
mutuo testimonio.
1. Oración
Padre de bondad, queremos
que seas el fiel testigo del amor
que reina en nuestras familias.
Necesitamos de tu fortaleza, de
tu sabiduría y de una fe templada
por tu amor y por nuestra correspondencia
al proyecto que nos
has dado de vivir en familia. Te lo
pedimos por tu Hijo que nos reveló
tu amor de Padre. Amén.
2. Reflexión Inicial
¿Qué son los valores?
Podemos definir el VALOR como la
cualidad y característica que hace
buena a una persona.
El valor es lo digno de ser apreciado,
lo deseable y lo que se identifica con
lo bueno o positivo. Se orienta al ser
de la persona y al buen hacer de la
persona hecha a imagen y semejanza
de Dios.
Dimensión individual y social de
la persona
Dios al crear el universo todo lo
hizo bien (Gn.1, 31). El ser humano
es creado por Dios a su imagen y
semejanza (Gn. 1, 27).
Las personas poseemos bienes y la
posibilidad de desarrollarlos. Son
los valores dados por Dios a cada
persona para que los aproveche en su
beneficio y en el de la sociedad.
Con nuestra capacidad de razonamiento
reconocemos nuestros
bienes, (nuestros valores), descubrimos
en ellos los dones con que Dios
nos ha enriquecido.
Educación en valores para forjar
una persona madura
La educación en valores es imprescindible
para el bien de la persona y
de la sociedad.
Tenemos la posibilidad de reconocer
los valores con nuestra inteligencia y
desarrollarlos con nuestro compromiso
personal.
Es así que podemos hacer valoraciones
que nos llevan a juzgar, ordenar,
jerarquizar y clasificar los valores
para vivirlos en nuestra vida diaria.
Los padres de familia y los educadores
transmiten valores con sus
vidas, dan testimonio de ellos. De la
misma manera, cuando dan a algunos
valores una importancia mayor de la
que tienen, dan un antitestimonio.
La dimensión sobrenatural de la
persona
Los valores son de toda la Humanidad
creada por Dios, y por lo
tanto, los valores cristianos no son
fundamentalmente diferentes de los
valores humanos.
Jesús, al hacerse hombre, redime a
la Humanidad y le da la posibilidad,
por la acción de su Espíritu y la colaboración
de cada uno, de alcanzar
la vida eterna.
De ahí que el cristianismo no cambia
los valores, sino que los desarrolla y
le da una dimensión sobrenatural:
hasta la vida eterna. Nos espera vivir
para siempre la comunión con Dios
y con los demás.
3. Compartir abierto
> Los anuncios de la calle y de
los medios de comunicación, ¿qué
mensajes nos transmiten?
> ¿Cómo repercuten en nuestra
familia?
4. Educar en valores
La familia es el ámbito en donde
niños, jóvenes y adultos aprendemos
a amar. El amor incluye el sacrificio,
el ceder, la ayuda mutua, el buscar
el bien de los demás y no sólo el
propio.
La familia es la mejor escuela, en
donde todos aprendemos en carne
propia. Por eso, es importante que
tanto los padres como los hijos aprovechemos
el tiempo que podamos,
para dialogar sobre los valores que
el mundo nos quiere quitar. De lo
contrario, las preguntas esenciales de
la vida, quedarán como un sinsentido
que arrasará a todos.
Hay que saber educar en los valores.
Lo importante para nosotros es
saber por qué hacemos las cosas,
qué sentido tiene hacerlas y cómo
realizarlas en la vida cotidiana, fundamentalmente
en el seno de nuestra
familia.
La familia es escuela de valores
donde nos educamos, por contagio,
todos los que la integramos. Es en la
familia en donde creamos vínculos
afectivos, en donde queremos a cada
uno por lo que es, con cualidades y
defectos.
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Todos los padres queremos que
nuestros hijos sean felices y lo serán
en la medida en que vean que los padres
lo seamos. La mejor referencia
es nuestra vida, la de los padres.
El primer gran valor que los hijos
aprenden es el de amar, porque
cuando hemos aprendido a amar, lo
hemos aprendido todo. Amar conlleva
muchos valores: olvido de sí,
generosidad, fortaleza, flexibilidad,
comprensión, etc…
De ahí la importancia de fomentar
entre todos los miembros de nuestra
familia el diálogo, la comunicación, la
aceptación, la escucha y el respeto,
ya que esto conllevará a la armonía y
a saber apreciar a los otros.
No podemos dejar de plantear la
educación en la fe, como el valor
supremo del ser, ya que debemos
reconocer por encima de todos los
valores que Dios nos ha regalado
como hijos suyos, creados a su
imagen.
5. Compartir abierto
> ¿Cómo construimos en familia,
nuestros valores humanos y cristianos?
Compartir vivencias de la vida
cotidiana en familia
6. Iluminación
Cada hijo es una semilla original que
debe crecer con un ritmo propio, en
una familia que desarrolle una labor
educadora fecunda, con un amor
entregado y recibido en diálogo
continuo.
La tarea de enseñar a amar, parte
de la vivencia de la pareja de padres,
conscientes de su derecho a ejercer
la autoridad con respeto, desinterés
y humildad, para que la persona
nueva crezca sintiéndose libre desde
su interior y con conciencia de su
dignidad.
Para ayudar a crecer mediante el
amor, los padres tienen que vivir
en el esfuerzo permanente por ser
coherentes en sus actos, partiendo
de gestos y actitudes que testimonien
los valores que desean enseñar.
Si se vive en el hogar la fraternidad
como un valor, con iniciativa alegre
y creativa, se despierta el gusto por
las actividades comunitarias y se
descubre el sentido del trabajo como
servicio de amor.
Para reconocer el alcance del amor
de Dios como hijos suyos y hermanos
en Jesús, es condición necesaria
sentirse amado, valorado y aceptado
como persona única creada a su
imagen.
Sólo así se crece agradecido al Dueño
de la vida, con capacidad de entrega
solidaria y desinteresada a los hermanos,
y con posibilidad de ejercitar el
amor que conoce el perdón.
7. Lectura bíblica (Lucas 2,
4-7)
“Subió también José desde Galilea,
de la ciudad de Nazaret, a Judea,
a la ciudad de David, que se llama
Belén, por ser él de la casa y familia
de David, para empadronarse con
María, su esposa, que estaba embarazada.
Y sucedió que, mientras
ellos estaban allí, se le cumplieron
los días del parto, y dio a luz a su hijo
primogénito, lo envolvió en pañales y
lo acostó en un pesebre, porque no
tenían sitio en el alojamiento”.
8. Compartir abierto
> ¿Qué me dice este texto del Evangelio
a la luz de lo compartido hoy?
> ¿Qué relación iluminadora le encuentro
con el Lema de esta Semana
de la Familia?
9. Oración final
Padre lleno de bondad que nos
revelaste en Jesús tu amor y tu
ternura, renueva en todos nuestras
familias el afecto y apoyo mutuo, la
confianza y la fidelidad, el diálogo,
el respeto a la vida, la comprensión
y la paz.
Que los niños y los jóvenes crezcan
como discípulos y amigos de
Jesús tu Hijo y como hermanos
solidarios con todos.
Ayuda a nuestras familias, especialmente
a aquellas que pasan por
pruebas y dificultades: las afectadas
por la pérdida de valores, la
soledad o la migración y la falta
de amor.
Padre fiel a tu amor por nosotros,
que María interceda como madre
y nos ayude a ser discípulos de
tu Hijo. Que podamos hacer los
que El nos diga y nuestras vidas
sean la expresión de la fidelidad
al proyecto que nos has regalado:
vivir en familia.
Amén
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Comisión Nacional Pastoral Familiar de
la CEU – Octubre 2009
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