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Bajar Revista Setiembre 2008

SEMANA de la FAMILIA

 

FAMILIA CUNA de VALORES HUMANOS y CRISTIANOS

Presentación
1. Esta es la primera Ficha, como un material de apoyo a todos aquellos agentes pastorales que deseen realizar diversas actividades pastoralesmisioneras con grupos, ámbitos y núcleos familiares.

2. Deben entender que es un aporte que anime a congregar familias, ya sea que esos encuentros sean impulsados por una comunidad parroquial o por una comunidad educativa. Seguramente Uds. también tendrán otros recursos valiosos y adecuados a las diversas realidades con las que están en contacto.

3. Al decidir enviarlas por e-mail, nos parece que les favorece en dos aspectos:
a) la posibilidad de que Uds. mismos puedan adaptar la Ficha para ser usada según les parezca más adecuado, y
b) facilitar la multiplicación de las Fichas, de acuerdo a las necesidades de cada lugar.

4. ¿Las Fichas son sólo para Agentes Pastorales o para todos los núcleos de familias que Uds. logren convocar?
Eso queda a criterio de los Agentes Pastorales en cada lugar. Al facilitárselas a Uds. por Internet, permite todas
esas adaptaciones.

La familia, escuela de valores humanos y cristianos


La familia siempre deberá tender a constituirse en una ESCUELA DE VALORES HUMANOS Y CRISTIANOS para sus miembros. La familia permite que, en la conciencia y en la vida de sus miembros, nazca la mayoría de los valores por la convivenciadiaria y concreta entre sus miembros.
De aquí la importancia tan grande del mutuo testimonio.

1. Oración

Padre de bondad, queremos
que seas el fiel testigo del amor
que reina en nuestras familias.
Necesitamos de tu fortaleza, de
tu sabiduría y de una fe templada
por tu amor y por nuestra correspondencia
al proyecto que nos
has dado de vivir en familia. Te lo
pedimos por tu Hijo que nos reveló
tu amor de Padre. Amén.

2. Reflexión Inicial

¿Qué son los valores?
Podemos definir el VALOR como la cualidad y característica que hace buena a una persona. El valor es lo digno de ser apreciado, lo deseable y lo que se identifica con lo bueno o positivo. Se orienta al ser de la persona y al buen hacer de la persona hecha a imagen y semejanza de Dios.

Dimensión individual y social de la persona

Dios al crear el universo todo lo hizo bien (Gn.1, 31). El ser humano es creado por Dios a su imagen y semejanza (Gn. 1, 27).
Las personas poseemos bienes y la posibilidad de desarrollarlos. Son los valores dados por Dios a cada persona para que los aproveche en su beneficio y en el de la sociedad.
Con nuestra capacidad de razonamiento reconocemos nuestros bienes, (nuestros valores), descubrimos en ellos los dones con que Dios nos ha enriquecido.
Educación en valores para forjar una persona madura La educación en valores es imprescindible para el bien de la persona y de la sociedad.

Tenemos la posibilidad de reconocer los valores con nuestra inteligencia y desarrollarlos con nuestro compromiso personal.
Es así que podemos hacer valoraciones que nos llevan a juzgar, ordenar, jerarquizar y clasificar los valores para vivirlos en nuestra vida diaria. Los padres de familia y los educadores transmiten valores con sus vidas, dan testimonio de ellos. De la misma manera, cuando dan a algunos valores una importancia mayor de la que tienen, dan un antitestimonio.

La dimensión sobrenatural de la persona
Los valores son de toda la Humanidad creada por Dios, y por lo tanto, los valores cristianos no son fundamentalmente diferentes de los valores humanos.
Jesús, al hacerse hombre, redime a la Humanidad y le da la posibilidad, por la acción de su Espíritu y la colaboración de cada uno, de alcanzar la vida eterna.
De ahí que el cristianismo no cambia los valores, sino que los desarrolla y le da una dimensión sobrenatural: hasta la vida eterna. Nos espera vivir para siempre la comunión con Dios y con los demás.

3. Compartir abierto
> Los anuncios de la calle y de los medios de comunicación, ¿qué mensajes nos transmiten?
> ¿Cómo repercuten en nuestra familia?

4. Educar en valores

La familia es el ámbito en donde niños, jóvenes y adultos aprendemos a amar. El amor incluye el sacrificio, el ceder, la ayuda mutua, el buscar el bien de los demás y no sólo el propio.
La familia es la mejor escuela, en donde todos aprendemos en carne propia. Por eso, es importante que tanto los padres como los hijos aprovechemos el tiempo que podamos, para dialogar sobre los valores que el mundo nos quiere quitar. De lo contrario, las preguntas esenciales de la vida, quedarán como un sinsentido que arrasará a todos.
Hay que saber educar en los valores. Lo importante para nosotros es saber por qué hacemos las cosas, qué sentido tiene hacerlas y cómo realizarlas en la vida cotidiana, fundamentalmente en el seno de nuestra familia.

La familia es escuela de valores donde nos educamos, por contagio, todos los que la integramos. Es en la familia en donde creamos vínculos afectivos, en donde queremos a cada uno por lo que es, con cualidades y defectos.

 


Todos los padres queremos que nuestros hijos sean felices y lo serán en la medida en que vean que los padres lo seamos. La mejor referencia es nuestra vida, la de los padres. El primer gran valor que los hijos aprenden es el de amar, porque cuando hemos aprendido a amar, lo hemos aprendido todo. Amar conlleva muchos valores: olvido de sí, generosidad, fortaleza, flexibilidad, comprensión, etc…
De ahí la importancia de fomentar entre todos los miembros de nuestra familia el diálogo, la comunicación, la aceptación, la escucha y el respeto, ya que esto conllevará a la armonía y a saber apreciar a los otros.
No podemos dejar de plantear la educación en la fe, como el valor supremo del ser, ya que debemos reconocer por encima de todos los valores que Dios nos ha regalado como hijos suyos, creados a su imagen.
5. Compartir abierto
> ¿Cómo construimos en familia, nuestros valores humanos y cristianos?
Compartir vivencias de la vida cotidiana en familia

6. Iluminación
Cada hijo es una semilla original que debe crecer con un ritmo propio, en una familia que desarrolle una labor
educadora fecunda, con un amor entregado y recibido en diálogo continuo.
La tarea de enseñar a amar, parte de la vivencia de la pareja de padres, conscientes de su derecho a ejercer la autoridad con respeto, desinterés y humildad, para que la persona nueva crezca sintiéndose libre desde su interior y con conciencia de su dignidad.
Para ayudar a crecer mediante el amor, los padres tienen que vivir en el esfuerzo permanente por ser coherentes en sus actos, partiendo de gestos y actitudes que testimonien los valores que desean enseñar.
Si se vive en el hogar la fraternidad como un valor, con iniciativa alegre y creativa, se despierta el gusto por las actividades comunitarias y se descubre el sentido del trabajo como servicio de amor.
Para reconocer el alcance del amor de Dios como hijos suyos y hermanos en Jesús, es condición necesaria sentirse amado, valorado y aceptado como persona única creada a su imagen.
Sólo así se crece agradecido al Dueño de la vida, con capacidad de entrega solidaria y desinteresada a los hermanos, y con posibilidad de ejercitar el amor que conoce el perdón.

7. Lectura bíblica (Lucas 2, 4-7)
“Subió también José desde Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David, que se llama Belén, por ser él de la casa y familia de David, para empadronarse con María, su esposa, que estaba embarazada. Y sucedió que, mientras ellos estaban allí, se le cumplieron los días del parto, y dio a luz a su hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no tenían sitio en el alojamiento”.

8. Compartir abierto
> ¿Qué me dice este texto del Evangelio a la luz de lo compartido hoy?
> ¿Qué relación iluminadora le encuentro con el Lema de esta Semana de la Familia?

9. Oración final

Padre lleno de bondad que nos
revelaste en Jesús tu amor y tu
ternura, renueva en todos nuestras
familias el afecto y apoyo mutuo, la
confianza y la fidelidad, el diálogo,
el respeto a la vida, la comprensión
y la paz.
Que los niños y los jóvenes crezcan
como discípulos y amigos de
Jesús tu Hijo y como hermanos
solidarios con todos.
Ayuda a nuestras familias, especialmente
a aquellas que pasan por
pruebas y dificultades: las afectadas
por la pérdida de valores, la
soledad o la migración y la falta
de amor.
Padre fiel a tu amor por nosotros,
que María interceda como madre
y nos ayude a ser discípulos de
tu Hijo. Que podamos hacer los
que El nos diga y nuestras vidas
sean la expresión de la fidelidad
al proyecto que nos has regalado:
vivir en familia.
Amén

 

 

Comisión Nacional Pastoral Familiar de
la CEU – Octubre 2009

 

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