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Logró hacernos un hueco en
su apretada agenda para que
pudiéramos hacerle algunas
preguntas:
¿Cuántos años hace que trabaja
para la Obra Kolping?
Empecé a trabajar en la Obra Kolping
en mayo del 88. Primero como
encargado para Africa y Asia. Después
estuve 3 años en un proyecto
de la Obra Kolping diocesana de la
ciudad de Colonia como director
ejecutivo de un proyecto que tenía
el objetivo de insertar discapacitados
en el mercado laboral y desde 2001
estoy encargado de América Latina
para Kolping Internacional.
¿Y cuáles son los objetivos para
América Latina?
Risas.... Claro, estamos en casi todos
los países de Sudamérica y estamos
en muchos países de Centro América
y el Caribe. Los objetivos son
primero capacitar gente para que
pueda vivir una vida digna del trabajo
de su mano y segundo participar en
la creación de una sociedad civil más
justa, más participativa, más sana. Y
cuando hablo de crecimiento personal
creo que es importante ver no
sólo el aspecto económico sino el
aspecto espiritual y religioso. Por eso
hablamos siempre de un desarrollo
integral de la persona. Pero esto no
nos alcanza, queremos más y esto es
el impacto en la sociedad.
¿Qué países visitó? ¿Esta visita es
parte de una gira?
Si. Estuve primero en Paraguay después
en Argentina, en dos provincias:
Misiones y la provincia de Buenos
Aires y finalmente Uruguay.
¿Sigue visitando otros países?
No, no, no, mañana ya en la tarde
tomo el avión y regreso a Alemania.
Gracias a Dios una semana más en la oficina y después vacaciones. Nosotros
estamos en verano.
¿Cómo encontró Uruguay?
Primero una cosa muy personal: a
mi siempre me gusta estar en Uruguay
porque este clima me encanta.
No hace demasiado calor y también
no sé… Montevideo es una de las
ciudades capitales de América Latina
donde me ubico bastante bien,
puedo moverme solo, regresar, ir a
la Ciudad Vieja. Estar en Montevideo
me gusta siempre. Pero además, yo
creo que relativo al trabajo, Kolping
en este país está bastante bien desarrollado
porque tenemos a la IKSA
como una organización profesional,
una oficina nacional con muy buena
gente, no sólo a nivel de trabajo,
sino de profesionalismo, y por otro
lado – siento yo- con una de las
federaciones Kolping más avanzadas
en este continente. El hecho de que
tengamos ahora una comisión directiva
nueva - compuesta por jóvenes
- es para mi un indicador positivo
porque veo que es gente que creció
en Kolping y ahora ya es capaz de
tener responsabilidad, está formada,
está preparada, buena gente con
visión. Y esto es lo que necesitamos.
Necesitamos gente que sea capaz
de liderar a la organización y esos
jóvenes con orientación y apoyo van
a hacerlo bien. No es así en todos
los países.
Bueno, en Europa ese debe ser uno
de los problemas, ¿no?
En Europa, si, claro. Es el problema
de la demografía. La obra Kolping
alemana todavía es 50% de lo que
es Kolping en el mundo, pero con
una tendencia a la baja. Todavía
tenemos 50.000 jóvenes en la Obra
Kolping alemana, que es mucho
todavía, cuando lo comparas con
las cifras que tenemos en América
Latina, pero con una tendencia a la
baja negativa entonces. Hay familias
Kolping donde no hay jóvenes. Pero
no es un problema de Kolping sino
que es un problema de la sociedad
alemana y europea.
¿Cuáles son los objetivos de futuro
de Kolping?
Ahora si estamos en muchos países,
en total son más de 60, contamos
con 500.000 miembros. Entonces,
ahora para mi, hay que fomentar la
consolidación de lo que es Kolping
en los países donde ya está. Pero
también creo que es necesario tener
más socios en los países donde ya
estamos. Porque es fácil Un objetivo
nuestro es tener impacto en una
sociedad más participativa, más justa,
una sociedad mejor, tenemos que ser
muchas personas. Porque el poder
que tiene una organización depende
de la cantidad de sus socios. Y en
Uruguay estamos bien. De acuerdo
a la población total, el porcentaje “kolpinista” es posiblemente más alto
que en los demás países de América
Latina, pero las familias Kolping que
ya existen son tan atractivas que más
gente quiere sumarse.
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¿Cuál debe ser el rol de Kolping en
el mundo?
Nosotros hemos presentado un programa
para los cinco años referido al
trabajo. Nuestro tema principal es
el trabajo. El año pasado trabajamos
mucho el tema del contexto que
tenemos como Kolping de lo que es
el mundo laboral. Este año estamos
tratando el tema del desempleo.
Y estos son los temas hoy en día,
porque también en economía se
siente el desempleo cada vez más
alto. Entonces el crecimiento de la
economía no significa automáticamente
menos desempleo, ese es el
problema que tenemos nosotros en
Europa, pero también en los países “tigres”, en los países grandes como
China e India en los que crecimiento
no significa que más personas vayan
a tener más empleo. También hay
que ver, por supuesto, qué tipo de
trabajo tienen.
En estos días cuando
estuve en Argentina aprendí una
nueva palabra: “changa”, trabajo
informal, mucha gente tiene changas
pero muy pocos tienen un contrato
laboral, algo formal, esto me parece
un problema muy grande.
Si es un cambio de paradigma de
lo que significa el trabajo...
Pero es brutal este cambio, no sólo
en América Latina, Africa, Asia, en
todo el mundo. En Alemania te hablaba
de la generación de las pasantías,
que salen de la universidad o de otro
instituto de capacitación y no encuentran
trabajo sino sólo pasantías.
Esto genera inseguridad y dificultad
para formar una familia, para tener
hijos, para tener en definitiva una
perspectiva digna de la vida.
Kolping debería ser instrumento de la
implementación de la Doctrina Social
de la Iglesia. Este es el resumen de lo
que Kolping quiere: implementar, en
el contexto actual: la doctrina social.
Esto significa, por supuesto, pensar
más en el valor del trabajo y menos
en el valor del capital. Esto es claro.
Y así estamos en este trabajo, que es
en el que tenemos que estar.
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Rosana Greciet |
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