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Bajar Revista Setiembre 2008

Entrevistamos a Peter Schwab

 
 

Logró hacernos un hueco en su apretada agenda para que pudiéramos hacerle algunas preguntas:


¿Cuántos años hace que trabaja para la Obra Kolping?
Empecé a trabajar en la Obra Kolping en mayo del 88. Primero como encargado para Africa y Asia. Después estuve 3 años en un proyecto de la Obra Kolping diocesana de la ciudad de Colonia como director ejecutivo de un proyecto que tenía el objetivo de insertar discapacitados en el mercado laboral y desde 2001 estoy encargado de América Latina para Kolping Internacional.

¿Y cuáles son los objetivos para América Latina?
Risas.... Claro, estamos en casi todos los países de Sudamérica y estamos en muchos países de Centro América y el Caribe. Los objetivos son primero capacitar gente para que pueda vivir una vida digna del trabajo de su mano y segundo participar en la creación de una sociedad civil más justa, más participativa, más sana. Y cuando hablo de crecimiento personal creo que es importante ver no sólo el aspecto económico sino el aspecto espiritual y religioso. Por eso hablamos siempre de un desarrollo integral de la persona. Pero esto no nos alcanza, queremos más y esto es el impacto en la sociedad.

¿Qué países visitó? ¿Esta visita es parte de una gira?

Si. Estuve primero en Paraguay después en Argentina, en dos provincias: Misiones y la provincia de Buenos Aires y finalmente Uruguay.

¿Sigue visitando otros países?
No, no, no, mañana ya en la tarde tomo el avión y regreso a Alemania. Gracias a Dios una semana más en la oficina y después vacaciones. Nosotros estamos en verano.

¿Cómo encontró Uruguay?
Primero una cosa muy personal: a mi siempre me gusta estar en Uruguay porque este clima me encanta. No hace demasiado calor y también no sé… Montevideo es una de las ciudades capitales de América Latina donde me ubico bastante bien, puedo moverme solo, regresar, ir a la Ciudad Vieja. Estar en Montevideo me gusta siempre. Pero además, yo creo que relativo al trabajo, Kolping en este país está bastante bien desarrollado porque tenemos a la IKSA como una organización profesional, una oficina nacional con muy buena gente, no sólo a nivel de trabajo, sino de profesionalismo, y por otro lado – siento yo- con una de las federaciones Kolping más avanzadas en este continente. El hecho de que tengamos ahora una comisión directiva nueva - compuesta por jóvenes - es para mi un indicador positivo porque veo que es gente que creció en Kolping y ahora ya es capaz de tener responsabilidad, está formada, está preparada, buena gente con visión. Y esto es lo que necesitamos. Necesitamos gente que sea capaz de liderar a la organización y esos jóvenes con orientación y apoyo van a hacerlo bien. No es así en todos los países.

Bueno, en Europa ese debe ser uno de los problemas, ¿no?

En Europa, si, claro. Es el problema de la demografía. La obra Kolping alemana todavía es 50% de lo que es Kolping en el mundo, pero con una tendencia a la baja. Todavía tenemos 50.000 jóvenes en la Obra Kolping alemana, que es mucho todavía, cuando lo comparas con las cifras que tenemos en América Latina, pero con una tendencia a la baja negativa entonces. Hay familias
Kolping donde no hay jóvenes. Pero no es un problema de Kolping sino que es un problema de la sociedad alemana y europea.

¿Cuáles son los objetivos de futuro de Kolping?
Ahora si estamos en muchos países, en total son más de 60, contamos con 500.000 miembros. Entonces, ahora para mi, hay que fomentar la consolidación de lo que es Kolping en los países donde ya está. Pero también creo que es necesario tener más socios en los países donde ya estamos. Porque es fácil Un objetivo nuestro es tener impacto en una sociedad más participativa, más justa, una sociedad mejor, tenemos que ser muchas personas. Porque el poder que tiene una organización depende de la cantidad de sus socios. Y en Uruguay estamos bien. De acuerdo a la población total, el porcentaje “kolpinista” es posiblemente más alto que en los demás países de América Latina, pero las familias Kolping que ya existen son tan atractivas que más gente quiere sumarse.


 

¿Cuál debe ser el rol de Kolping en el mundo?
Nosotros hemos presentado un programa para los cinco años referido al trabajo. Nuestro tema principal es el trabajo. El año pasado trabajamos mucho el tema del contexto que tenemos como Kolping de lo que es el mundo laboral. Este año estamos tratando el tema del desempleo.
Y estos son los temas hoy en día, porque también en economía se siente el desempleo cada vez más alto. Entonces el crecimiento de la economía no significa automáticamente menos desempleo, ese es el problema que tenemos nosotros en Europa, pero también en los países “tigres”, en los países grandes como China e India en los que crecimiento no significa que más personas vayan a tener más empleo. También hay que ver, por supuesto, qué tipo de trabajo tienen.

En estos días cuando estuve en Argentina aprendí una nueva palabra: “changa”, trabajo informal, mucha gente tiene changas pero muy pocos tienen un contrato
laboral, algo formal, esto me parece un problema muy grande.

Si es un cambio de paradigma de lo que significa el trabajo...

Pero es brutal este cambio, no sólo en América Latina, Africa, Asia, en todo el mundo. En Alemania te hablaba de la generación de las pasantías, que salen de la universidad o de otro instituto de capacitación y no encuentran trabajo sino sólo pasantías.
Esto genera inseguridad y dificultad para formar una familia, para tener hijos, para tener en definitiva una perspectiva digna de la vida.
Kolping debería ser instrumento de la implementación de la Doctrina Social de la Iglesia. Este es el resumen de lo que Kolping quiere: implementar, en el contexto actual: la doctrina social.
Esto significa, por supuesto, pensar más en el valor del trabajo y menos en el valor del capital. Esto es claro. Y así estamos en este trabajo, que es en el que tenemos que estar.

 

 

Rosana Greciet


 

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