|
Números anteriores
Bajar Revista Setiembre 2008
Entrevistamos al Lic. Leonel Narváez
 
 

Hablamos con fundador de las Escuelas de Perdón y Reconciliación, en una cálida entrevista que nos concedió luego de la conferencia.

¿Es cierto que van a plantear este tema al sistema político?
A mi me parece que este es un tema muy político, sobre todo para países como ustedes que han vivido dictaduras. Hay mucha rabia y mucho rencor por elaborar. Hay mucho para reconstruír. Hay una gran memoria ingrata por transformar, porque en el fondo el perdón se trata de cómo transformar la memoria.

¿Puede explicarnos eso? ¿Cómo es que el perdón está unido a la memoria?
Lo que pasa es que la ofensa lo primero que afecta es la memoria, marca la memoria, y hace que la memoria grata se convierta en memoria ingrata. La memoria genera una narrativa, genera relatos, códigos y lenguajes que no necesariamente son hablados, puede ser la danza, puede ser el cuento, puede ser el canto. Tú te pones a estudiar, por ejemplo, cuál es el canto de un pueblo y ves que a veces el canto apela a la tristeza, a la memoria ingrata, al pasado. En el caso de los pueblos indígenas o negros mucho más todavía. Entonces lo que hay que hacer es ver cómo transformar esas anécdotas ingratas por narrativas, por relatos agradables, por relatos más agradables pero de futuro, no de pasado.

¿Cómo llega usted a este tema?

Estuve 3 años colaborando en las negociaciones de gobierno con las FARC como experto en resolución de conflictos. Yo estaba ayudando desde el comité temático, que era un comité de cinco guerrilleros y cinco personas que escogían los temas para la mesa, llevábamos soporte estadístico y llevábamos el soporte que recogíamos de unas audiencias populares.
Cuando íbamos a hablar del tema educativo usábamos un día completo para traer rectores, encargados de políticas educativas, etc. Eran cincuenta, cien personas.
Todo se televisaba a nivel nacional, pero entonces nosotros de ahí sacábamos las conclusiones y las llevábamos a la mesa. Era parte del comité temático. Entonces en la mesa discutíamos testimonios sobre salud, educación, justicia, etc. Y ahí tú descubres, después de 3 años de reunirnos todos los sábados en algo agotador, toneladas de papeles. Después de analizar las causas objetivas de la violencia me empecé a preguntar por qué en esta negociación llevábamos tres años y nada, en qué fallábamos y descubrí que lo que pasaba era que en el fondo tratamos las causas objetivas pero no tratamos las causas subjetivas. Las causas subjetivas de la violencia son la memoria, la rabia acumulada: si no resuelves esas tampoco resuelves las otras.
La rabia, el miedo, son las emociones más inmediatas, el miedo al dolor, el miedo a la vida y la rabia. La rabia es una de las emociones más difíciles de manejar porque la rabia es una loca, la loca de casa y se nos aparece cuando menos queremos y nos desborda completamente. Entonces, aprender a manejar la rabia es muy importante, y sobre todo enseñarle a un niño a manejar la rabia es fundamental, es más importante que enseñarle matemáticas, geografía. Esta tendría que
ser una materia de la escuela: cómo manejar la rabia. Habitualmente nos enseñan a administrar la rabia, a contenerla, o a aumentarla. Yo creo que si te ponen 4 o 5 en una materia en clase, te da rabia. Lo que hace la escuela es el mayor refuerzo de la violencia. Eso de entrenar animales con el menor refuerzo de lo negativo es una lección de la cotidianeidad.

 

¿Han tenido éxito?
Éxito relativo, hemos ganado varios premios pero...

Me refiero al éxito de los frutos que se ven.
Cuando tú ves que estás abriendo puertas, que la víctima va y abraza al agresor, a mi me parece muy importante. Como en el caso del médico que conté, que él logre perdonar a su esposa, y que eso se refleje en los niños ya que podría haber significado la separación y hasta la pérdida de la patria potestad, porque eso mata, a todos, a ella, a los niños y a él. Si tú te das cuenta, las consecuencias son muy importantes.

Y ¿cómo se aplica a nivel social? ¿Cómo instrumentarlo a nivel social, en escuelas, prisiones, empresas?
El éxito nuestro está precisamente en esto, en cómo hemos diseñado la propuesta, práctica y lúdica, tocando
con tu mano tus propios problemas. Esas son las Escuelas de Perdón y Reconciliación (EsPeRe). Aquí como te digo, tenemos a Jairo y a Paula que entrenaron a un grupo acá. Y la idea es que ellos también se fortalezcan tanto en la metodología, para que sean capaces de multiplicarlo. El éxito del sistema consiste en que entrenamos entrenadores para que entrenen entrenadores y que a su vez estos entrenen entrenadores, así es como se multiplica la propuesta.

Este año ya hacemos el segundo encuentro internacional con la presencia de 13 países. La idea es que tal vez vengamos una vez más, pero a nosotros no nos gusta perpetuarnos

¿Usted es psicólogo?
No. Soy sociólogo, aunque creo que me he vuelto psicólogo. Pero en realidad yo he querido sacar este tema de la terapia personal y llevarlo más a la política pública, es más un problema de educación, de salud. Y
este sistema es de rápido impacto, es muy movilizador y permite nuevas alternativas.

¿Cuando piensan volver por acá?
Y bueno... (rie) cuando nos inviten.

Rosana Greciet



 

email