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Hablamos con fundador de las
Escuelas de Perdón y Reconciliación,
en una cálida entrevista
que nos concedió luego de la
conferencia.
¿Es cierto que van a plantear este
tema al sistema político?
A mi me parece que este es un
tema muy político, sobre todo para
países como ustedes que han vivido
dictaduras. Hay mucha rabia y mucho
rencor por elaborar. Hay mucho para
reconstruír. Hay una gran memoria
ingrata por transformar, porque en
el fondo el perdón se trata de cómo
transformar la memoria.
¿Puede explicarnos eso? ¿Cómo
es que el perdón está unido a la
memoria?
Lo que pasa es que la ofensa lo
primero que afecta es la memoria,
marca la memoria, y hace que la memoria
grata se convierta en memoria
ingrata. La memoria genera una
narrativa, genera relatos, códigos y
lenguajes que no necesariamente son
hablados, puede ser la danza, puede
ser el cuento, puede ser el canto. Tú
te pones a estudiar, por ejemplo, cuál
es el canto de un pueblo y ves que
a veces el canto apela a la tristeza,
a la memoria ingrata, al pasado. En
el caso de los pueblos indígenas o
negros mucho más todavía. Entonces
lo que hay que hacer es ver cómo
transformar esas anécdotas ingratas
por narrativas, por relatos agradables,
por relatos más agradables pero
de futuro, no de pasado.
¿Cómo llega usted a este tema?
Estuve 3 años colaborando en las
negociaciones de gobierno con las
FARC como experto en resolución
de conflictos. Yo estaba ayudando
desde el comité temático, que era
un comité de cinco guerrilleros y
cinco personas que escogían los
temas para la mesa, llevábamos
soporte estadístico y llevábamos el
soporte que recogíamos de
unas audiencias populares.
Cuando íbamos a hablar del
tema educativo usábamos
un día completo para traer
rectores, encargados de políticas
educativas, etc. Eran
cincuenta, cien personas.
Todo se televisaba a nivel
nacional, pero entonces
nosotros de ahí sacábamos
las conclusiones y las llevábamos
a la mesa. Era parte
del comité temático. Entonces
en la mesa discutíamos
testimonios sobre salud,
educación, justicia, etc. Y ahí
tú descubres, después de 3
años de reunirnos todos los
sábados en algo agotador,
toneladas de papeles. Después de
analizar las causas objetivas de la
violencia me empecé a preguntar por
qué en esta negociación llevábamos
tres años y nada, en qué fallábamos
y descubrí que lo que pasaba era
que en el fondo tratamos las causas
objetivas pero no tratamos las causas
subjetivas. Las causas subjetivas de la
violencia son la memoria, la rabia acumulada:
si no resuelves esas tampoco
resuelves las otras.
La rabia, el miedo, son las emociones
más inmediatas, el miedo al dolor, el
miedo a la vida y la rabia. La rabia es
una de las emociones más difíciles de
manejar porque la rabia es una loca,
la loca de casa y se nos aparece cuando
menos queremos y nos desborda
completamente. Entonces, aprender
a manejar la rabia es muy importante,
y sobre todo enseñarle a un niño
a manejar la rabia es fundamental, es
más importante que enseñarle matemáticas,
geografía. Esta tendría que
ser una materia de la escuela: cómo
manejar la rabia. Habitualmente nos
enseñan a administrar la rabia, a
contenerla, o a aumentarla.
Yo creo que si te ponen 4 o 5 en una
materia en clase, te da rabia. Lo que
hace la escuela es el mayor refuerzo
de la violencia. Eso de entrenar
animales con el menor refuerzo
de lo negativo es una lección de la
cotidianeidad.
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¿Han tenido éxito?
Éxito relativo, hemos ganado varios
premios pero...
Me refiero al éxito de los frutos
que se ven.
Cuando tú ves que estás abriendo
puertas, que la víctima va y abraza al
agresor, a mi me parece muy importante.
Como en el caso del médico
que conté, que él logre perdonar a
su esposa, y que eso se refleje en los
niños ya que podría haber significado
la separación y hasta la pérdida de la
patria potestad, porque eso mata, a
todos, a ella, a los niños y a él. Si tú
te das cuenta, las consecuencias son
muy importantes.
Y ¿cómo se aplica a nivel social? ¿Cómo instrumentarlo a nivel
social, en escuelas, prisiones, empresas?
El éxito nuestro está precisamente
en esto, en cómo hemos diseñado la
propuesta, práctica y lúdica, tocando
con tu mano tus propios problemas.
Esas son las Escuelas de Perdón y
Reconciliación (EsPeRe). Aquí como
te digo, tenemos a Jairo y a Paula que
entrenaron a un grupo acá. Y la idea
es que ellos también se fortalezcan
tanto en la metodología, para que
sean capaces de multiplicarlo. El éxito del sistema consiste en que
entrenamos entrenadores para que
entrenen entrenadores y que a su vez
estos entrenen entrenadores, así es
como se multiplica la propuesta.
Este año ya hacemos el segundo encuentro
internacional con la presencia
de 13 países. La idea es que tal vez
vengamos una vez más, pero a nosotros
no nos gusta perpetuarnos
¿Usted es psicólogo?
No. Soy sociólogo, aunque creo
que me he vuelto psicólogo. Pero
en realidad yo he querido sacar este
tema de la terapia personal y llevarlo
más a la política pública, es más un
problema de educación, de salud. Y
este sistema es de rápido impacto,
es muy movilizador y permite nuevas
alternativas.
¿Cuando piensan volver por acá?
Y bueno... (rie) cuando nos inviten.
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Rosana Greciet
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