Estimados amigos y amigas:
En estas páginas resuenan palabras de enorme significado, sobre todo, porque evocan instancias
que hemos compartido y que nos comprometen con el futuro inmediato y a largo plazo.
Empleo y empleabilidad
La empleabilidad posee, obviamente, un nexo tanto conceptual como práctico con el empleo.
Ella abarca las calificaciones, conocimientos y las competencias que aumentan la capacidad de los
trabajadores para conseguir y conservar un empleo, mejorar su trabajo y adaptarse al cambio,
elegir otro empleo cuando lo deseen o pierdan el que tenían e integrarse más fácilmente en el
mercado de trabajo en diferentes períodos de su vida
(Resolución sobre el Desarrollo de Recursos Humanos. Conferencia General de la Organización
Internacional del Trabajo, 88.ª reunión. Ginebra, junio de 2000. Párrafo 9).
Lo anterior implica que la inversión en la mejora de la empleabilidad de las personas puede incidir positivamente en la reducción
de aquel tipo de desempleo que se debe a la falta de personal debidamente calificado para oportunidades de empleo
ya existentes. Pero también puede tener un efecto en otro sentido, ya que si las condiciones de acceso a las oportunidades
de formación son equitativas y, por tanto, también lo es el acceso al logro de mejores niveles de empleabilidad, es posible
adelantar que tenderán a ser equitativas las oportunidades de acceso al empleo, aún en contextos de estancamiento o
retracción de este último.
Frente a esta realidad, nos parece que para quienes apostamos a la formación integral de las personas hay exigencias claves
que debemos asumir:
Fortalecer las capacidades de las personas para que mejoren sus posibilidades de inserción laboral mediante el
desarrollo de competencias claves que disminuyan el riesgo de la obsolescencia y permitan a hombres y mujeres
permanecer activos y productivos a lo largo de su vida, no necesariamente en un mismo puesto o actividad.
Formar para un aprendizaje permanente y complejo que implica: aprender a aprender, aprender a ser y aprender a
hacer.
Apoyar a las personas para que identifiquen los obstáculos internos y externos que interfieren en el logro de sus
objetivos y valoren sus habilidades y saberes así como las demandas y competencias requeridas en el mundo del
trabajo. Incluye la información y orientación sobre el mercado educativo y de trabajo que despliegue la diversidad de
alternativas, sus exigencias y sus posibilidades, eliminando estereotipos que encasillan los trabajos como femeninos y
masculinos e instrumentando para la búsqueda y/o generación de trabajo.
Perdón y Reconciliación
La visita del P. Leonel Narváez a Uruguay ha definido un antes y un después en nuestro compromiso de construir una sociedad
capaz de la convivencia, valiéndonos de la experiencia y el aporte de la Fundación para el perdón y la reconciliación.
El perdón
El perdón es una cuestión muy difícil porque parece significar que el ofensor queda libre de responsabilidad. Éste puede
haber actuado deliberadamente y no estar arrepentido. Podría hacerlo de nuevo y quedar impune. Parece no haber ninguna
motivación para que la persona herida tome la iniciativa. Sin embargo, aunque el perdón no es fácil, es necesario para el
bienestar de la persona herida. Las personas que son heridas y no perdonan a menudo continúan sufriendo estrés y heridas
emocionales porque se aferran al enojo y a la amargura.
A menudo el perdón es mal entendido. Es una opción para deshacernos de nuestra herida y resentimiento. No significa:
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