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diciembre setiembre mayo
Bajar Revista Setiembre 2008
   
EDITORIAL  
 
 

ECOS DE UNA EXPERIENCIA


En el mundo juvenil la vida transcurre con velocidad de fórmula uno. Se acorta cada vez más y la intensidad hace que millones de jóvenes vivan la vida en escenarios tan diversos unos, tan sofisticados otros y tan primitivos para muchos. Se mezcla entonces en el medio juvenil un poco de todo. Está bien cualquier novedad que despierte el ser y qué hacer del joven de cualquier parte. Aunque esa novedad esté en franca oposición a lo que nos han dicho o hemos visto.

Un mundo secularizado, consumista, materialista en su mayoría; egoísta, hedonista, desarrollista, por otro lado; en donde no sólo hay pobreza económica sino también pobreza política, social, cultural, ideológica, ecológica… que ha orientado casi toda su capacidad intelectual, laboral… a producir y producir, al margen de la vida y que necesita una “movida de amor y vida”, aunque la humanidad esté distraída en sus propios entretenimientos y está ávida de “Palabras de Vida Eterna”. En medio del sanduwich - y sin aderezo que amortigüe el impacto - están los jóvenes, captando y procesando, sin límite ni resistencia en la mayoría de las veces, todo lo que hace y produce la sociedad.

Es un mundo complejo el que nos toca compartir, la globalización ha achicado el mundo, pero ha agrandado el individualismo, tenemos más posibilidades que nunca de establecer comunicaciones rápidas o instantáneas pero sin embargo la comunicación interpersonal está cada vez más lejos de ser realidad. El otro, el prójimo, el cercano o el lejano … sólo existen para nuestra mente como estadística o protagonista de alguna noticia dolorosa y pasajera. Mientras no nos afecte una realidad dolorosa, el mundo sigue y no pasa nada. Sólo es importante lo que me o nos afecta. El resto de situaciones pasan desapercibidas. Los sentidos están atrofiados, en su mayoría, para el prójimo. A veces, sólo nos escuchamos a nosotros mismos. Hasta los sentidos se han insensibilizado. Estamos en medio de una gigantesca confusión como humanidad, creemos que podemos todo y aún no podemos ser solamente seres humanos en camino y convivencia.

En medio de esta realidad, con ligeros destellos de esperanza, que han sometido al ser humano sin piedad y sin perspectiva de vida, desde el principio ha sido evidente y latente la presencia de Dios en la humanidad, que a través de los profetas en un principio, de su Hijo en la plenitud de los tiempos, de la Iglesia, de los testigos de Cristo en el mundo de hoy… ha dado y da aliento para que la humanidad dé un nuevo rumbo a su perfil cotidiano y se alinee con la urgencia de redescubrir la vigencia absoluta del amor como fuente de vida y animadora permanente de las múltiples acciones de todos los seres humanos.

 

 


 

Y en esa rendija de esperanza se alinean los jóvenes de la Obra Kolping Uruguay que en el pasado mes de julio, una vez más, asumieron con generosidad y alegría el desafío de las Rondas para la sonrisa de un niño, días en los que compartiéndolo todo: tiempo, trabajo, oración, diversión, formación, disponibilidad y servicio, se comprometieron sencillamente a ser signo vivo de la permanente y siempre original presencia de Dios que se acerca a los pequeños para que gocen de su amor. Las rondas pasaron, y quienes pudimos compartir este tiempo guardamos un profundo agradecimiento a todos los que formaron parte de este evento, pero el tiempo transcurre y la cruda realidad sigue siendo voz que nos desafía… No hemos cambiado el mundo pero hemos demostrado que es posible vivir y actuar de otra manera. Para cada uno de nosotros, las Rondas continúan en el diario accionar, siendo capaces de proyectar luz y convertirnos en llamada que invita al mundo entero a ser más humano, más sencillo, más solidario, más tolerante …

Abundan datos estadísticos que hablan de la realidad juvenil en el mundo de hoy. Hasta hay “juventólogos”, expertos que estudian, analizan a los jóvenes, aunque curiosamente, casi no les dan la voz ni escuchan sus inquietudes, sueños, esperanzas. Muchas de las veces sólo los “catalogan”, los fichan para analizarlos como si fueran “piezas de laboratorio” o especímenes raros que por generación espontánea asoman en la faz de la Tierra.

Pero, queramos o no, debemos admitir que los jóvenes están presentes y no “son el futuro” : son el presente y están reclamando su espacio, quieren voz, quieren vida, quieren acceder a las instancias decisorias de la sociedad para que sus pensamientos y criterios sean tomados en cuenta…

Ante esta realidad nos toca asumir responsablemente la pedagogía del Maestro Jesús, la que propuso a sus discípulos y que hoy cobra especial vigencia en el mundo juvenil.

Comprometámonos a ser presencia vital que acompañe, pregunte, averigüe, testimonie, fomente, proponga, acerque, dialogue, comprenda… desde la vida de Dios, una vida plena para todos.


 
P. Leonardo Rodriguez
 
 
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