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Comentarios del Director Regional de la OIT, Jean Maninat en la revista “La Clave” de Madrid, España.
LA TEMÁTICA DEL EMPLEO juvenil fue recogida como una prioridad en la Agenda Hemisférica para la Promoción del Trabajo Decente que presentó el Director General de la OIT, Juan Somavia, a la consideración de la XVI Reunión Regional de los Estados Americanos Miembros de la OIT (2006). Asimismo, en la ‘Década de promoción de trabajo decente’ que dicha reunión aprobó, se definió como objetivo central —en relación a la juventud— fomentar su mayor formación y su mejor inserción laboral. Por esta razón, en la Oficina Regional de la OIT para América Latina y el Caribe hemos producido un informe, de próxima aparición, sobre ‘Trabajo decente y juventud en América Latina’ que arroja algunos datos de interés sobre el tema.
QUIZÁ LO MÁS SIGNIFICATIVO que señala el informe es que, de los 106 millones de jóvenes en América Latina y el Caribe, en 2005, 22 millones no estudiaban ni trabajaban, lo cual representa alrededor del 21% del total de jóvenes en la región. Este es, por supuesto, un dato altamente preocupante, si se tiene en cuenta que en América Latina y el Caribe residen alrededor de 106 millones de personas jóvenes entre los 15 y 24 años de edad. Nunca antes hubo tantos jóvenes en esta parte del mundo y, probablemente, tal como indican las tasas de crecimiento poblacional, la situación no se repita a mediano y largo plazo.
QUÉ SIGNIFICA ESTO para la región: que un sector fundamental de la población no encuentra las vías para integrarse al proceso productivo en sus países y, por ende, quedan excluidos o en la periferia del desarrollo social y económico. Esto constituye, además, un despilfarro de energía creativa, y un obstáculo para competir con éxito en la globalización, pues las repercusiones sobre este importante grupo poblacional, sobre el que deberían descansar las opciones de futuro, pueden ser devastadoras tanto psicológica como socialmente. También que la credibilidad en las instituciones democráticas puede resenirse, pues se da la situación de que quienes por primera vez salen a buscar empleo también votan por primera vez.
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LA REALIDAD DE MILLONES de jóvenes que no estudian ni trabajan, así como el hecho de que la pertenencia a un género o raza pueden dificultar el acceso a trayectorias de trabajo decente, son desafíos tan importantes como el desempleo general y la precariedad en la economía informal en los esfuerzos por fortalecer las democracias en la región y darle un carácter integral al desarrollo de nuestros pueblos.
QUISIERA VERTER AQUÍ algunas ideas que surgen del informe mencionado, que condensan lo que consideramos puede ser una vía para abordar el tema del trabajo de la juventud. “La propuesta central es que cada país debe construir, y revisar periódicamente con el concurso de los mismos jóvenes, una institucionalidad adecuada para la promoción de trayectorias de trabajo decente de sus jóvenes.
Ello supone una mejor articulación con la evolución que va teniendo el mundo productivo lo cual hace necesario un inteligente marco regulador que combine protección y promoción de los trabajadores en general sin excluir a los jóvenes. La educación y formación para el trabajo es esencial. Es imprescindible desarrollar su capacidad emprendedora para que se orienten hacia la iniciativa empresarial no por falta de trabajo, sino como una manera de contribuir a la creación de mejores empresas y empleos. Es necesario proteger sus derechos laborales de jóvenes trabajadores para integrarlos a una cultura digna de trabajo. La promoción de la mejor inclusión social de ciertos grupos de mujeres jóvenes, así como de la juventud rural e indígena, es importante para que América Latina y el Caribe aprovechen la totalidad de la laboriosidad y creatividad de los jóvenes en la construcción del desarrollo humano”. La juventud es presente y ojalá mejor futuro para la región americana.
Fuente: http://www.prejal.oit.org |
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