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setiembre mayo
 
EL MATRIMONIO COMO CAMINO A LA SANTIDAD
  Resúmen de la presentación de Agustín Aishemberg y Margarita Gorlero en la Primera Jornada sobre Familia y Vida
 
 
La familia de Nazareth camina llevando un testimonio, sin romperse, sin quebrarse; están unidos, se tienen confianza están en comunión. Sucede hoy que nuestras familias podemos perder las raíces, y de esta forma se rompe nuestra comunión y nuestra unidad.
Nuestro matrimonio debe llevar el testimonio de estas raíces – ¿y cuáles son nuestras raíces?: ¡que somos hijos de Dios a partir de nuestro bautismo!!
¡Qué bueno es redescubrir el bautismo!!
Dios tiene sobre nosotros un designio desde antes
de nuestra concepción en el vientre materno.
Debemos proteger, cuidar a nuestras familias de las
persecuciones.
No se puede proteger a la familia sin entrar en sus
raíces, en su íntima naturaleza, que es la comunión
de las personas a imagen y semejanza de la comunión divina.
La comunión en el matrimonio es vulnerable, frágil,
delicada, pero, si en el matrimonio existe la
sensibilidad extrema a la verdad, la cosa es diferente.
Sin la verdad en nuestras relaciones, se rompe la
comunión y se rompe la misión.
También percibimos que la Sagrada Familia fue una
familia en misión, que vivió en humildad, sencillez
y alabanza.
La Sagrada Familia no es otra cosa que la familia
humana en misión divina. Una comunidad pequeña,
que forma parte de la gran familia que es la Iglesia. Iglesia que en el Concilio Vaticano ll se concibió como una gran familia (un pueblo) en misión.
" No hay en este mundo otra imagen más perfecta, más completa de lo que es Dios: Unidad, comunión, no hay otra realidad humana que corresponda mejor a este misterio divino…. La familia está en misión, y esta
misión es fundamental para cada pueblo, para
toda la humanidad; es la misión del Amor y de
la vida”. (SS Juan Pablo ll)
 
 
En nuestro matrimonio estamos llamados a participar en esta misión divina, llevar a nuestros hijos al cielo, dejarles como herencia la fe. En ese sentido, los padres somos pastores de nuestros hijos. También salir fuera para comunicar la buena noticia de Jesucristo y comunicar a todos, que podemos ser felices en esta vocación.(FC 86)
La novedad es vivir la vocación misionera de nuestra
familia.
Es necesario el testimonio y el apostolado. ( FC 71)
La familia que hace referencia al plan de Dios, hace
referencia a una forma de concebir la vida, el
matrimonio, la apertura a la vida, el servicio, y también en el perdón, la hospitalidad, la escucha al otro y la vivencia del amor sin condiciones.
Por eso, el llamado a la santidad aparece cada vez
más real y necesario hoy en el estado de vida
matrimonial y familiar.
Todo esto es muy difícil, si no imposible, sin el soporte de una comunidad cristiana donde se puede crecer y vivir en la fe.
 
De esta forma, la comunidad ayuda a la familia y la familia salvará a la Iglesia y a la sociedad. Esta es nuestra misión!!!
El agente principal de la santificación del cristiano
es el Espíritu Santo que nos colma de dones y carismas. Ser santo no es un estado exclusivo de un carisma determinado al que acceden algunos elegidos, sino que es una realización del Espíritu Santo para todos.
 
 
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