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Kolping Uruguay, la Asociación
Cristiana de Dirigentes
de Empresa, el CLAEH,
y la Universidad Católica,
decidieron contribuir a
la difusión de la Encíclica
Carita in Veritate, a través
de un evento desarrollado
el 16 de octubre pasado en
el Aula Magna de la U.C.U.
Esta iniciativa, junto a otras
que se llevarán adelante
próximamente, forma
parte de la búsqueda de
sinergias institucionales
por parte de cuatro instituciones
que las une una
filosofía y un conjunto de
valores comunes.
En este caso, se planteo la lectura, desde Uruguay,
de la encíclica a los efectos de reflexionar sobre su
pensamiento y sus enseñanzas, a partir de la realidad
específica de nuestra región.
Esta reflexión se hizo a partir de una lectura desde
tres visiones: la del filósofo y teólogo, la del profesional
economista, y la del empresario.
La encíclica Catitas in Veritate del Sumo Pontífice
dirigida a los obispos, los presbíteros, diáconos,
personas consagradas y a todos los fieles laicos y a
todos los hombres de buena Voluntad, destaca que el
mensaje central, válido hoy y siempre, es que la verdad
del desarrollo consiste en su totalidad: si no es de todo
el hombre y de todos los hombres, no es un verdadero
desarrollo.
> A partir de ello, se interroga sobre el desarrollo
humano en nuestro tiempo y sobre la complejidad y
gravedad de la situación económica actual.
> Plantea la necesidad de una nueva y más profunda
reflexión sobre el sentido de la economía y sus fines, y
una revisión amplia del modelo de desarrollo.
> Reflexiona sobre la lógica del don y como dar espacio
al principio de gratuidad en las relaciones económicas.
> Examina el papel de las empresas, de la autoridad
política, de las organizaciones intermedias, y su función
Una lectura desde Uruguay de la
encíclica “Caritas in veritate”
en el desarrollo integral.
> Considera los deberes que los derechos al desarrollo
presuponen, vinculados al crecimiento demográfico, a
la relación entre ética y economía y entre empresa y ética, a la cooperación internacional y a la importante
vinculación con el ambiente natural.
> Desarrolla la importancia de la colaboración: hoy la
humanidad aparece mucho más interactiva que antes,
esa mayor vecindad debe transformarse en verdadera
colaboración.
> Recuerda la relación entre los principios de solidaridad
y subsidiaridad, como bases de una colaboración activa
en un mundo globalizado.
> Nos recuerda, finalmente, que el problema del
desarrollo en la actualidad está ligado al progreso
tecnológico; pero que la clave está en una inteligencia
capaz de entender la técnica y de captar el significado
plenamente humano del quehacer del hombre.
A partir de estas muy breves referencias al contenido
de la Encíclica, pasamos al resumen de las reflexiones
del panel, sus lecturas, sus comentarios. Desde la óptica del teólogo, del economista y del empresario, se
abordó, entonces, en la “otra crisis” que subyace en los
problemas del desarrollo humano integral.
La opción por el desarrollo humano integral
Fray Luis Carlos Bernal
El primer expositor, Fray Luis Carlos
Bernal, tituló su ponencia “La opción
por el desarrollo humano integral”.
Comenzó señalando que “el tema
que he de exponer es nuclear en
la encíclica. Queda claro por su
mismo título: ‘Caritas in veritate.
Carta Encíclica sobre el desarrollo
humano integral en la Caridad y en
la Verdad’. Sin duda que el tema da
para una larga reflexión, destacó
a modo de introducción, algunas
características del tema que me ha
tocado comentar. Es el tema clave;
todo cuanto en la encíclica se afirma,
sea del ámbito que sea (económico,
político, social, cultural), tanto a
modo de afirmación como de
negación, como anuncio o como
denuncia, tiene como contexto
de referencia el ‘desarrollo
humano integral’.
La encíclica no
se comprendería sin el remite a
este contexto. A mi juicio, no se la
puede entender correctamente si es
leída sólo por partes inconexas, sin
contexto. Voy, pues, a mostrar esa
trama o contexto.
a) En definitiva,‘la crisis’ de la que el Papa se ocupa
no es sólo la económica, o política
o social, sino que se refiere a una
crisis más radical que afecta al
DHI. Es lo que llamamos ‘la otra
crisis’.
b) La reflexión papal sobre
el DHI es filosófica y teológica.
Su enjuiciamiento no es analítico
(como el de las ciencias políticas o
económicas) sino sapiencial (el
de la filosofía y teología). Les
invito, pues, a pensar dentro de
esta categoría reflexiva”.
“¿A qué se refiere el Desarrollo
Humano Integral?”, se
preguntó Bernal. “Benedicto
XVI pretende evaluar qué
ha ocurrido respecto al DHI
desde la encíclica ‘Populorum
progressio’ (1967) de Pablo
VI –que toma como punto de
partida-, en la que Pablo VI–en aquellos años de tantas
inquietudes de renovación y de
cambios- se propuso ofrecer
los criterios para un auténtico‘desarrollo’.
Así lo reconoce Benedicto XVI:‘Pablo VI tenía una visión articulada
del desarrollo. Con el término‘desarrollo’ quiso indicar ante todo
el objetivo de que los pueblos
salieran del hambre; la miseria,
las enfermedades endémicas y el
analfabetismo. El Papa concluye
finalmente, a modo de evaluación:
‘Después de tantos años, al ver
con preocupación el desarrollo
y la perspectiva de la crisis que se
suceden en estos tiempos, nos
preguntamos hasta qué punto se han
cumplido las expectativas de Pablo
VI siguiendo el modelo que se ha
adoptado en las últimas décadas’. Su
respuesta es negativa y preocupada.
Por eso escribe la encíclica”.
“¿Qué es, pues, el Desarrollo
Humano Integral?”, se pregunta
Carlos Bernal. “El Papa lo describe
de este modo: ‘El auténtico
desarrollo del hombre concierne
de manera unitaria a la totalidad
de la persona en todas sus
dimensiones. Sin la perspectiva
de una vida eterna, el progreso
humano en este mundo se queda
sin aliento. Encerrado dentro de
la historia, queda expuesto de
reducirse sólo al incremento del
tener; así, la humanidad pierde
la valentía de estar disponible
para los bienes más altos,
para las iniciativas grandes y
La opción por el desarrollo humano integral
Fray Luis Carlos Bernal
desinteresadas que la caridad
universal exige”.
A continuación, Bernal hizo, lo que
llamó, “algunas breves reflexiones”.
“El desarrollo humano integral ha de
impulsar, afectar y alentar a toda la
persona, en todas sus dimensiones,
y de una manera unitaria. Estos
son los requisitos del humanismo
e integralidad del desarrollo. Me
explico.
a) Es bien sabido, que la
persona humana es un microcosmos
que nace a la existencia mediante
la abolición del caos y la creación
e inauguración del cosmos, cuyo‘señor’ y ‘cuidador’ va a ser, por
vocación divina, el hombre.
El ser humano, en cuanto
microcosmos, está dotado
de ámbitos, estructuras o,
sencillamente, dimensiones que le
configuran como un ‘todo’ armonioso
y bello, como un ‘pequeño cosmos’,
tanto en sí mismo como en su
necesaria y vocacional relación con
todo lo demás.
A saber: Su libertad;
su vocación de amar; su anhelo
por conocer; su pretensión de ser
justamente aceptado y respetado,
de ser tenido en cuenta; su vocación
a la trascendencia.
El desarrollo humano integral ha de
ser, pues:
Unitario: provocado y alimentado
por un impulso vital único que lo
acrecienta paulatina, homogénea y
orgánicamente, con un ritmo vital
acompasado, según el estilo del
crecimiento del cuerpo humano;
Armónico: que afecta a todas
las partes del todo, del ‘cosmos’,
haciéndolo crecer como un ‘todo’
en equilibrio vital, evitando de
este modo la malformación de un ‘monstruo’;
Con sentido: todo proceso abierto
precisa de un sentido que oriente su
desarrollo. No se le puede someter
al desamparo de un crecimiento al
azar o la casualidad. Los valores,
que fermentan las raíces, otorgan el
sentido.
Escatológico: que hace que el
progreso del desarrollo no se
encierre en los contornos de la
historia sino que los trascienda
impulsándolo hacia la plenitud de la
vida eterna.
Respetuoso de la vida ya que ‘la
apertura a la vida es el centro
del verdadero desarrollo”. Los
atropellos a la vida matan la misma
vida y su posible desarrollo.
Fortalecido en las crisis. Estoy
hablando de las crisis de
crecimiento.
Un desarrollo que no atienda a estos
criterios:
No será cabalmente humano;
podría, incluso, ser inhumano por
descuidar algunas dimensiones humanas vitales.
No favorecería la creación y
organización del cosmos sino que
provocaría el caos.
Pensando en el Uruguay, Bernal
reflexionó que, “en primer lugar, les advierto que, dada la brevedad
de mi intervención y la complejidad
del tema, me resulta imposible
responder con rigor si en Uruguay
el desarrollo es humano o no; se es
integral o no; cósmico o caótico.
De todos modos, me ánimo a hacer
estas afirmaciones:
Existe entre nosotros -en todos los ámbitos sociales y culturales- una
voluntad, tanto de corte privado
como público, de desarrollo y un
afán de progreso. En este sentido,
se asumen iniciativas a favor del
desarrollo en los ámbitos familiar,
profesional, político, social,
económico, de la salud, educativo,
empresarial.
Sin embargo, algunos de estos
proyectos no se ajustan al DHI
propuesto por el Papa. Las causas
son diversas. Señalo algunas de ellas,
sugeridas en la encíclica:
A nivel cultural
En el sustrato de la cultura uruguaya
hay concepciones filosóficas diversas
acerca de qué es el ser humano y, por
lo tanto del desarrollo humano. No
son ni mucho menos coincidentes.
Algunas de ellas, heredadas del
positivismo, conciben al hombre y
al desarrollo humano encerrado en
la historia, sin ulterior posibilidad
de trascendencia. Algunas se
abren –al menos teóricamente- a
la trascendencia, pero sin que ésta
marque decididamente los trayectos
de su desarrollo humano. Otras,
tal vez las menos, profesan lúcida
y activamente la trascendencia
del hombre, sea desde distintas
experiencias religiosas o desde la fe
cristiana.
El nuestro, suele ser un desarrollo
impulsado por diversas ciencias
(políticas, económicas, sociales) sin
que medie el diálogo interdisciplinar
entre ellas, y sin estar educadas por
la sabiduría. En el peor de los casos
suelen ser inductoras de caos, más
que de cosmos.
El poderío de las ideologías ‘que
frecuentemente simplifican de
manera artificiosa la realidad’, la
ocultan e impiden tener de ella una
visión cabal, sapiencial. Eso ocurre,
a mi juicio, en ciertas visiones acerca
del matrimonio, de la familia, de la
sexualidad, del derecho del no
nacido a la vida.
El horizonte del desarrollo no suele
ser la trascendencia cristiana; no
obstante, el desarrollo –en algunas
concepciones del hombre- suele ser
impulsado por otras trascendencias
humanistas ateas que, aun sin
llegar explícitamente al horizonte
cristiano, se acercan, por su
fidelidad al hombre, a los umbrales
del horizonte cristiano.
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A nivel social
El Papa apunta una de las causas
que impiden el DHI: ‘En las zonas
más pobres, algunos grupos gozan
de un tipo de superdesarrollo
derrochador y consumista, que
contrasta de modo inaceptable con
situaciones persistentes de miseria
deshumanizadora’. Posiblemente,
en nuestro País esta asimetría
perversa entre la riqueza de algunos
pocos y la pobreza de la mayoría, y
la extrema pobreza de muchos no
sea tan escandalosa como en otros
países de América Latina.
Sin embargo, es evidente que el cuerpo social uruguayo
no se desarrolla dotado
de una calidad de vida
humana semejante, ni con
las mismas posibilidades de
progreso. Para percatarse
de ello basta con darse
un paseo por la periferia
montevideana o adentrarse
en ciertos parajes del
interior del País.
A nivel
económico
Nuestro ejercicio financiero
y económico no siempre
atiende de una manera articulada y
profunda a los más desfavorecidos y
marginados, más allá de las ayudas
paliativas que se les brinda.
El consumismo –a nuestra peculiar
escala uruguaya- desvía la atención
de las necesidades más urgentes y
vitales.
Para finalizar, señaló Bernal, “deseo
manifestar que vivir en un escenario
de crisis no significa haberlo perdido
todo. Al contrario, ‘la crisis –dice el
Papa- nos obliga a revisar nuestro
camino, a darnos nuevas reglas
y a encontrar nuevas formas de
compromiso, a apoyarnos en las
experiencias positivas y a rechazar
las negativas. De este modo, la crisis
se convierte en ocasión de discernir
y proyectar de un modo nuevo.
Conviene afrontar las dificultades del
presente en esta clave, de manera
confiada más que resignada”.
El Ec. Gabriel Oddone, que expuso
sobre “Justicia, eficiencia y mercado:
una mirada desde lo económico”,
comenzó señalando que “la
economía asigna los recursos para
que sean los más eficientes y para
que tengan efecto en la calidad
de vida de la mayor cantidad
de personas. Madison hace una
evolución de la población futura, y
concluye que desde el 2008 hasta
el 2030, la población aumentará en
a la innovación. Al socializarse el
proceso de innovación, éste se
terminó. La ‘gallina de los huevos
de oro’ es el incentivo al innovador.
La actitud individual de innovar es
clave para el progreso técnico. Esto
ha sido más eficaz en las economías
descentralizadas, libres, que en las
estatizadas del socialismo real. Las
economías descentralizadas, regidas
por los mercados, incentivan la
innovación”.
En relación al mercado, dijo que “es
la forma más usual de intercambio,
pero también genera riesgos. Los
mercados pueden ser eficientes
para asignar recursos, sin embargo
la asignación del mercado no tiene
por qué ser justa. O sea puede ser
eficiente y a la vez injusta. Por eso
deben haber otras instituciones
que deben corregir los desvíos que
los mercados tienden a generar,
tanto en las generaciones de
recursos como de justicia. Fallan los
mercados cuando hay monopolios,
cuando hay información incompleta,
o asimétrica”.
Allí surge la necesidad de controlar al
mercado, indicó Oddone. “El Estado
que vigila la justicia del mercado y la
sociedad civil, porque no siempre la
política está capacitada para corregir
la inequidad. Hay espacios para la
sociedad civil, como la Iglesia, para
hacer que esas inequidades puedan
ser corregidas”.
1.500 millones de personas, que fue
lo mismo que aumentó la población
mundial desde el año 1 de la era
cristiana hasta el 1900”.
A su vez, explicó el expositor, “en
los últimos 50 años el crecimiento
de la riqueza es cuatro veces mayor
que en el período precedente,
entre 1940 y el 2007, el PBI per
cápita es cuatro veces mayor que
en el período anterior. O sea, se
generan más bienes y servicios,
aunque no está bien distribuido, no
es equitativo”.
Oddone afirmó que “la encíclica
ingresa en el tema y establece
que en los últimos 50 años de la
nueva globalización, se ofrece una
gran posibilidad para la humanidad
pero al mismo tiempo se generan
diversos desafíos, porque esa mayor
generación de riqueza genera más
inequidad”.
“Detrás de la productividad está
el progreso técnico, que resulta
una variable clave, y el progreso
técnico depende, cada día más, de
la innovación”, señaló.
“Detrás de la propensión a innovar
están los estímulos. La URSS creció
en la primera mitad del siglo XX,
con más capital y gente, pero no
hubo innovación, por lo que se
desplomó en la segunda mitad,
porque faltó el incentivo individual.
Luego se refirió a que “el consumidor
puede castigar al que produce en
forma fraudulenta, al que produce
violando los derechos humanos, en
particular en los países emergentes.
El ‘consumidor responsable’ está
creciendo, en especial en los
países desarrollados. Eso apunta
y fortalece la tendencia a producir
bienes con legislaciones justas, pero
en este caso, muchas empresas del
tercer mundo desaparecerían, y
habría más desempleo. O sea esto,
paradojalmente, privilegia a los países
desarrollados”. Es decir, puntualizó,
“que tenemos que guiarnos por
la moral y la justicia, pero a veces
las acciones económicas entrañan
complejidades, efectos colaterales,
por eso hay que reflexionar sobre
el dilema que estas acciones
producen”
El tercer expositor fue el empresario Óscar Alvarado, de la empresa “El
Tejar”, que expuso sobre “Una
mirada desde la empresa”. Comenzó
señalando que “muchos de los
conceptos que siempre sostuvo mi
padre, que es el origen de nuestra
empresa El Tejar, los veo reflejados
en la encíclica. Murió muy orgulloso
diciendo que como abogado nunca
hizo un juicio que destruyera
proyectos de las personas. Cuando
hace 23 años construyó la empresa,
volcó esas ideas”.
Alvarado dijo que “en primer lugar,
la empresa es un grupo de personas
que comparten sueños y valores,
para emprender algo. O sea lo más
importante es el grupo de personas.
Esto va a contramano de lo que
normalmente es el concepto del
negocio. Diferencio al negocio de
la empresa. En el negocia importa
la plata, más que la persona y el
medio ambiente o la comunidad.
En la empresa, lo importante es
la persona, la plata no es más
importante que la persona o el
medio ambiente”.
Esto es obvio, dijo, “porque debe
haber motivación en las personas, y
esto no es solo económico. Además
de lo económico, influyen otros
factores. La empresa es un ámbito
para el desarrollo integral de la
persona, y esto torna a la empresa
más competitiva. En un buen ámbito, más motivado, se genera
más competitividad. Equipos de
fútbol con estrellas, sin motivación,
fracasan. A veces 11 ‘troncos’
se convierten en campeones del
mundo porque tienen sueños
compartidos, reglas de juego claras.
Pero son ‘troncos’, porque no los
podemos vender al mundo”.
Para Alvarado, “la empresa es la
mejor manera de contribuir a una
sociedad mejor, más inclusiva,
donde todos puedan soñar y llevar
adelante el sueño. Por eso apunto
a la construcción de empresas y no
de negocios. Es una vocación, como
es la política. En Argentina sobran
negocios y faltan empresas”.
A continuación el titular de la empresa
El Tejar indicó que “hay cuatro tipos
de capitales. Los recursos naturales,
que son una fortaleza; el capital de
infraestructura; el capital humano,
que es nuestra gran fortaleza y el
desafío es el cuarto capital, que es el
capital social, construir consensos,
proyectos, diálogos, y éste es el
llamado de la encíclica”.
“El hombre es el fin de toda actividad
económica”, afirmó. “Una empresa
es un grupo que comparte sueños
y valores, esto se ve en la encíclica.
En nuestra empresa, está la idea de
crear, hacer cosas.
Hay innovaciones tecnológicas, que
son las más fáciles; hay innovaciones
institucionales, que son más difíciles,
y el desafío principal es la innovación
organizacional, que es la que nos
permite valorizar las innovaciones
tecnológicas, porque si no, estas
innovaciones
tecnológicas
no mejoran la
productividad.
Esto significa
armar equipos,
y poner el ojo
en la gente, en
todos, no en
algunos”.
Alvarado citó a Salvador García, que “habló de las eutopías, las utopías
posibles, empresas multi-locales,
que no es contra las multinacionales,
sino que es pensar globalmente
pero actuar localmente. Son más los
buenos que los malos en el mundo,
pero los buenos están más solos.
Tenemos riqueza que puede quedar
en el lugar, y no generar riqueza que
se va, y en el lugar dejar pobreza”.
“La agricultura holística es lo que
nosotros practicamos”, dijo el
empresario. “En la encíclica se habla
mucho del ambiente, y nos debemos
a eso, porque si debemos aumentar
la producción agropecuaria,
debemos tomar en cuenta que la
tierra es un préstamo de nuestros
hijos. Lo que hacemos debe ser
bueno para las personas y para el
ambiente, porque si no, afectamos
el destino de nuestros hijos”.
Alvarado culminó diciendo que “tras leer la encíclica dos veces, me
surgió esto: la mayoría de lo que
está ahí no es tan nuevo. Es mucho
sentido común. En Saladillo, donde
está nuestra empresa, tenemos
un veterinario que es un filósofo.
Tenía un tío suyo que aseguraba que
conocía el secreto de la invernada,
pero él no lo contaba. Pero un
día lo encontraron borracho y lo
contó. El secreto es plantar avena
en invierno y sorgo en verano. ‘Pero esto es obvio’, dijeron todos
los que lo escuchaban. ‘Durante
40 años nos estuviste diciendo
que había un secreto pero no pasa
de una obviedad’, se lamentaban.
Y entonces el tío del veterinario
agregó: ‘el secreto no es saberlo. El
secreto es hacerlo. Todos sabemos
lo que es bueno para las personas,
el tema es hacerlo”.
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