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Bajar Revista diciembre 2009
Jornada Nacional
 
 

Kolping Uruguay, la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa, el CLAEH, y la Universidad Católica, decidieron contribuir a la difusión de la Encíclica Carita in Veritate, a través de un evento desarrollado el 16 de octubre pasado en el Aula Magna de la U.C.U.

Esta iniciativa, junto a otras que se llevarán adelante próximamente, forma parte de la búsqueda de sinergias institucionales por parte de cuatro instituciones que las une una filosofía y un conjunto de valores comunes.
En este caso, se planteo la lectura, desde Uruguay, de la encíclica a los efectos de reflexionar sobre su pensamiento y sus enseñanzas, a partir de la realidad específica de nuestra región.
Esta reflexión se hizo a partir de una lectura desde tres visiones: la del filósofo y teólogo, la del profesional economista, y la del empresario.
La encíclica Catitas in Veritate del Sumo Pontífice dirigida a los obispos, los presbíteros, diáconos, personas consagradas y a todos los fieles laicos y a todos los hombres de buena Voluntad, destaca que el mensaje central, válido hoy y siempre, es que la verdad
del desarrollo consiste en su totalidad: si no es de todo el hombre y de todos los hombres, no es un verdadero desarrollo.

> A partir de ello, se interroga sobre el desarrollo humano en nuestro tiempo y sobre la complejidad y gravedad de la situación económica actual.
> Plantea la necesidad de una nueva y más profunda reflexión sobre el sentido de la economía y sus fines, y una revisión amplia del modelo de desarrollo.
> Reflexiona sobre la lógica del don y como dar espacio
al principio de gratuidad en las relaciones económicas.
> Examina el papel de las empresas, de la autoridad política, de las organizaciones intermedias, y su función
Una lectura desde Uruguay de la encíclica “Caritas in veritate” en el desarrollo integral.
> Considera los deberes que los derechos al desarrollo presuponen, vinculados al crecimiento demográfico, a la relación entre ética y economía y entre empresa y ética, a la cooperación internacional y a la importante vinculación con el ambiente natural.
> Desarrolla la importancia de la colaboración: hoy la humanidad aparece mucho más interactiva que antes, esa mayor vecindad debe transformarse en verdadera colaboración.
> Recuerda la relación entre los principios de solidaridad y subsidiaridad, como bases de una colaboración activa en un mundo globalizado.
> Nos recuerda, finalmente, que el problema del desarrollo en la actualidad está ligado al progreso tecnológico; pero que la clave está en una inteligencia capaz de entender la técnica y de captar el significado plenamente humano del quehacer del hombre.
A partir de estas muy breves referencias al contenido de la Encíclica, pasamos al resumen de las reflexiones del panel, sus lecturas, sus comentarios. Desde la óptica del teólogo, del economista y del empresario, se abordó, entonces, en la “otra crisis” que subyace en los
problemas del desarrollo humano integral.

La opción por el desarrollo humano integral

Fray Luis Carlos Bernal

El primer expositor, Fray Luis Carlos Bernal, tituló su ponencia “La opción por el desarrollo humano integral”.
Comenzó señalando que “el tema que he de exponer es nuclear en la encíclica. Queda claro por su mismo título: ‘Caritas in veritate. Carta Encíclica sobre el desarrollo humano integral en la Caridad y en la Verdad’. Sin duda que el tema da para una larga reflexión, destacó a modo de introducción, algunas características del tema que me ha tocado comentar. Es el tema clave; todo cuanto en la encíclica se afirma, sea del ámbito que sea (económico, político, social, cultural), tanto a modo de afirmación como de negación, como anuncio o como denuncia, tiene como contexto de referencia el ‘desarrollo humano integral’.

La encíclica no se comprendería sin el remite a este contexto. A mi juicio, no se la puede entender correctamente si es leída sólo por partes inconexas, sin contexto. Voy, pues, a mostrar esa trama o contexto.

a) En definitiva,‘la crisis’ de la que el Papa se ocupa no es sólo la económica, o política o social, sino que se refiere a una crisis más radical que afecta al DHI. Es lo que llamamos ‘la otra crisis’.
b) La reflexión papal sobre el DHI es filosófica y teológica. Su enjuiciamiento no es analítico (como el de las ciencias políticas o económicas) sino sapiencial (el de la filosofía y teología). Les invito, pues, a pensar dentro de esta categoría reflexiva”.
“¿A qué se refiere el Desarrollo Humano Integral?”, se preguntó Bernal. “Benedicto XVI pretende evaluar qué ha ocurrido respecto al DHI desde la encíclica ‘Populorum progressio’ (1967) de Pablo VI –que toma como punto de partida-, en la que Pablo VI–en aquellos años de tantas inquietudes de renovación y de cambios- se propuso ofrecer los criterios para un auténtico‘desarrollo’.
Así lo reconoce Benedicto XVI:‘Pablo VI tenía una visión articulada del desarrollo. Con el término‘desarrollo’ quiso indicar ante todo el objetivo de que los pueblos salieran del hambre; la miseria, las enfermedades endémicas y el analfabetismo. El Papa concluye finalmente, a modo de evaluación:
‘Después de tantos años, al ver con preocupación el desarrollo y la perspectiva de la crisis que se suceden en estos tiempos, nos preguntamos hasta qué punto se han cumplido las expectativas de Pablo VI siguiendo el modelo que se ha adoptado en las últimas décadas’. Su respuesta es negativa y preocupada.

Por eso escribe la encíclica”. “¿Qué es, pues, el Desarrollo Humano Integral?”, se pregunta Carlos Bernal. “El Papa lo describe de este modo: ‘El auténtico desarrollo del hombre concierne de manera unitaria a la totalidad de la persona en todas sus dimensiones. Sin la perspectiva de una vida eterna, el progreso humano en este mundo se queda sin aliento. Encerrado dentro de la historia, queda expuesto de reducirse sólo al incremento del tener; así, la humanidad pierde la valentía de estar disponible para los bienes más altos, para las iniciativas grandes y La opción por el desarrollo humano integral Fray Luis Carlos Bernal desinteresadas que la caridad universal exige”.

A continuación, Bernal hizo, lo que llamó, “algunas breves reflexiones”.

“El desarrollo humano integral ha de impulsar, afectar y alentar a toda la persona, en todas sus dimensiones, y de una manera unitaria. Estos son los requisitos del humanismo e integralidad del desarrollo. Me explico.

a) Es bien sabido, que la persona humana es un microcosmos que nace a la existencia mediante la abolición del caos y la creación e inauguración del cosmos, cuyo‘señor’ y ‘cuidador’ va a ser, por vocación divina, el hombre. El ser humano, en cuanto microcosmos, está dotado de ámbitos, estructuras o, sencillamente, dimensiones que le configuran como un ‘todo’ armonioso y bello, como un ‘pequeño cosmos’, tanto en sí mismo como en su necesaria y vocacional relación con todo lo demás.
A saber: Su libertad; su vocación de amar; su anhelo por conocer; su pretensión de ser justamente aceptado y respetado, de ser tenido en cuenta; su vocación a la trascendencia.

El desarrollo humano integral ha de ser, pues:

Unitario: provocado y alimentado por un impulso vital único que lo acrecienta paulatina, homogénea y orgánicamente, con un ritmo vital acompasado, según el estilo del crecimiento del cuerpo humano;
Armónico: que afecta a todas las partes del todo, del ‘cosmos’, haciéndolo crecer como un ‘todo’ en equilibrio vital, evitando de este modo la malformación de un ‘monstruo’;
Con sentido: todo proceso abierto precisa de un sentido que oriente su desarrollo. No se le puede someter al desamparo de un crecimiento al azar o la casualidad. Los valores, que fermentan las raíces, otorgan el sentido.
Escatológico: que hace que el progreso del desarrollo no se encierre en los contornos de la historia sino que los trascienda impulsándolo hacia la plenitud de la vida eterna. Respetuoso de la vida ya que ‘la apertura a la vida es el centro del verdadero desarrollo”. Los atropellos a la vida matan la misma vida y su posible desarrollo. Fortalecido en las crisis. Estoy hablando de las crisis de crecimiento.
Un desarrollo que no atienda a estos criterios:

No será cabalmente humano; podría, incluso, ser inhumano por descuidar algunas dimensiones humanas vitales.
No favorecería la creación y organización del cosmos sino que provocaría el caos.
Pensando en el Uruguay, Bernal reflexionó que, “en primer lugar, les advierto que, dada la brevedad de mi intervención y la complejidad del tema, me resulta imposible responder con rigor si en Uruguay el desarrollo es humano o no; se es integral o no; cósmico o caótico.
De todos modos, me ánimo a hacer estas afirmaciones:
Existe entre nosotros -en todos los ámbitos sociales y culturales- una voluntad, tanto de corte privado como público, de desarrollo y un afán de progreso. En este sentido, se asumen iniciativas a favor del desarrollo en los ámbitos familiar, profesional, político, social, económico, de la salud, educativo, empresarial.

Sin embargo, algunos de estos proyectos no se ajustan al DHI propuesto por el Papa. Las causas son diversas. Señalo algunas de ellas, sugeridas en la encíclica:

A nivel cultural

En el sustrato de la cultura uruguaya hay concepciones filosóficas diversas acerca de qué es el ser humano y, por lo tanto del desarrollo humano. No son ni mucho menos coincidentes. Algunas de ellas, heredadas del positivismo, conciben al hombre y al desarrollo humano encerrado en la historia, sin ulterior posibilidad de trascendencia. Algunas se abren –al menos teóricamente- a la trascendencia, pero sin que ésta marque decididamente los trayectos de su desarrollo humano. Otras, tal vez las menos, profesan lúcida y activamente la trascendencia del hombre, sea desde distintas experiencias religiosas o desde la fe cristiana.

El nuestro, suele ser un desarrollo impulsado por diversas ciencias (políticas, económicas, sociales) sin que medie el diálogo interdisciplinar entre ellas, y sin estar educadas por la sabiduría. En el peor de los casos suelen ser inductoras de caos, más que de cosmos.
El poderío de las ideologías ‘que frecuentemente simplifican de manera artificiosa la realidad’, la ocultan e impiden tener de ella una visión cabal, sapiencial. Eso ocurre, a mi juicio, en ciertas visiones acerca del matrimonio, de la familia, de la sexualidad, del derecho del no nacido a la vida.
El horizonte del desarrollo no suele ser la trascendencia cristiana; no obstante, el desarrollo –en algunas concepciones del hombre- suele ser impulsado por otras trascendencias humanistas ateas que, aun sin llegar explícitamente al horizonte cristiano, se acercan, por su fidelidad al hombre, a los umbrales del horizonte cristiano.

 
Rondas 2009


A nivel social
El Papa apunta una de las causas que impiden el DHI: ‘En las zonas más pobres, algunos grupos gozan de un tipo de superdesarrollo derrochador y consumista, que contrasta de modo inaceptable con situaciones persistentes de miseria deshumanizadora’. Posiblemente, en nuestro País esta asimetría perversa entre la riqueza de algunos pocos y la pobreza de la mayoría, y la extrema pobreza de muchos no sea tan escandalosa como en otros países de América Latina.
Sin embargo, es evidente que el cuerpo social uruguayo
no se desarrolla dotado de una calidad de vida humana semejante, ni con las mismas posibilidades de progreso. Para percatarse de ello basta con darse un paseo por la periferia montevideana o adentrarse en ciertos parajes del interior del País.

A nivel económico
Nuestro ejercicio financiero y económico no siempre atiende de una manera articulada y profunda a los más desfavorecidos y marginados, más allá de las ayudas paliativas que se les brinda.
El consumismo –a nuestra peculiar escala uruguaya- desvía la atención de las necesidades más urgentes y vitales.
Para finalizar, señaló Bernal, “deseo manifestar que vivir en un escenario de crisis no significa haberlo perdido todo. Al contrario, ‘la crisis –dice el Papa- nos obliga a revisar nuestro
camino, a darnos nuevas reglas y a encontrar nuevas formas de compromiso, a apoyarnos en las experiencias positivas y a rechazar las negativas. De este modo, la crisis se convierte en ocasión de discernir y proyectar de un modo nuevo.
Conviene afrontar las dificultades del presente en esta clave, de manera confiada más que resignada”.

El Ec. Gabriel Oddone, que expuso sobre “Justicia, eficiencia y mercado:
una mirada desde lo económico”, comenzó señalando que “la economía asigna los recursos para que sean los más eficientes y para que tengan efecto en la calidad de vida de la mayor cantidad de personas. Madison hace una evolución de la población futura, y concluye que desde el 2008 hasta el 2030, la población aumentará en a la innovación. Al socializarse el proceso de innovación, éste se terminó. La ‘gallina de los huevos de oro’ es el incentivo al innovador.
La actitud individual de innovar es clave para el progreso técnico. Esto ha sido más eficaz en las economías descentralizadas, libres, que en las estatizadas del socialismo real. Las economías descentralizadas, regidas por los mercados, incentivan la innovación”.
En relación al mercado, dijo que “es la forma más usual de intercambio, pero también genera riesgos. Los mercados pueden ser eficientes para asignar recursos, sin embargo la asignación del mercado no tiene por qué ser justa. O sea puede ser eficiente y a la vez injusta. Por eso deben haber otras instituciones que deben corregir los desvíos que los mercados tienden a generar, tanto en las generaciones de recursos como de justicia. Fallan los mercados cuando hay monopolios, cuando hay información incompleta, o asimétrica”.
Allí surge la necesidad de controlar al mercado, indicó Oddone. “El Estado que vigila la justicia del mercado y la sociedad civil, porque no siempre la política está capacitada para corregir la inequidad. Hay espacios para la sociedad civil, como la Iglesia, para hacer que esas inequidades puedan ser corregidas”.
1.500 millones de personas, que fue lo mismo que aumentó la población mundial desde el año 1 de la era cristiana hasta el 1900”.
A su vez, explicó el expositor, “en los últimos 50 años el crecimiento de la riqueza es cuatro veces mayor que en el período precedente, entre 1940 y el 2007, el PBI per cápita es cuatro veces mayor que en el período anterior. O sea, se generan más bienes y servicios, aunque no está bien distribuido, no es equitativo”.

Oddone afirmó que “la encíclica ingresa en el tema y establece que en los últimos 50 años de la nueva globalización, se ofrece una gran posibilidad para la humanidad pero al mismo tiempo se generan diversos desafíos, porque esa mayor generación de riqueza genera más inequidad”.
“Detrás de la productividad está el progreso técnico, que resulta una variable clave, y el progreso técnico depende, cada día más, de la innovación”, señaló.
“Detrás de la propensión a innovar están los estímulos. La URSS creció en la primera mitad del siglo XX, con más capital y gente, pero no hubo innovación, por lo que se desplomó en la segunda mitad, porque faltó el incentivo individual.
Luego se refirió a que “el consumidor puede castigar al que produce en forma fraudulenta, al que produce violando los derechos humanos, en particular en los países emergentes.
El ‘consumidor responsable’ está creciendo, en especial en los países desarrollados. Eso apunta y fortalece la tendencia a producir bienes con legislaciones justas, pero en este caso, muchas empresas del tercer mundo desaparecerían, y habría más desempleo. O sea esto, paradojalmente, privilegia a los países desarrollados”. Es decir, puntualizó, “que tenemos que guiarnos por la moral y la justicia, pero a veces las acciones económicas entrañan
complejidades, efectos colaterales, por eso hay que reflexionar sobre el dilema que estas acciones producen”

El tercer expositor fue el empresario Óscar Alvarado, de la empresa “El Tejar”, que expuso sobre “Una mirada desde la empresa”. Comenzó señalando que “muchos de los conceptos que siempre sostuvo mi padre, que es el origen de nuestra empresa El Tejar, los veo reflejados en la encíclica. Murió muy orgulloso diciendo que como abogado nunca hizo un juicio que destruyera proyectos de las personas. Cuando hace 23 años construyó la empresa, volcó esas ideas”.
Alvarado dijo que “en primer lugar, la empresa es un grupo de personas que comparten sueños y valores, para emprender algo. O sea lo más importante es el grupo de personas.
Esto va a contramano de lo que normalmente es el concepto del negocio. Diferencio al negocio de la empresa. En el negocia importa la plata, más que la persona y el medio ambiente o la comunidad.
En la empresa, lo importante es la persona, la plata no es más importante que la persona o el medio ambiente”.
Esto es obvio, dijo, “porque debe haber motivación en las personas, y esto no es solo económico. Además de lo económico, influyen otros factores. La empresa es un ámbito para el desarrollo integral de la persona, y esto torna a la empresa más competitiva. En un buen ámbito, más motivado, se genera más competitividad. Equipos de fútbol con estrellas, sin motivación, fracasan. A veces 11 ‘troncos’ se convierten en campeones del mundo porque tienen sueños compartidos, reglas de juego claras. Pero son ‘troncos’, porque no los podemos vender al mundo”.
Para Alvarado, “la empresa es la mejor manera de contribuir a una sociedad mejor, más inclusiva, donde todos puedan soñar y llevar adelante el sueño. Por eso apunto a la construcción de empresas y no de negocios. Es una vocación, como es la política. En Argentina sobran
negocios y faltan empresas”.

A continuación el titular de la empresa El Tejar indicó que “hay cuatro tipos de capitales. Los recursos naturales, que son una fortaleza; el capital de infraestructura; el capital humano, que es nuestra gran fortaleza y el desafío es el cuarto capital, que es el capital social, construir consensos, proyectos, diálogos, y éste es el llamado de la encíclica”.

“El hombre es el fin de toda actividad económica”, afirmó. “Una empresa es un grupo que comparte sueños y valores, esto se ve en la encíclica.
En nuestra empresa, está la idea de crear, hacer cosas. Hay innovaciones tecnológicas, que son las más fáciles; hay innovaciones institucionales, que son más difíciles, y el desafío principal es la innovación organizacional, que es la que nos permite valorizar las innovaciones tecnológicas, porque si no, estas innovaciones tecnológicas no mejoran la productividad.

Esto significa
armar equipos, y poner el ojo en la gente, en todos, no en
algunos”. Alvarado citó a Salvador García, que “habló de las eutopías, las utopías posibles, empresas multi-locales, que no es contra las multinacionales, sino que es pensar globalmente pero actuar localmente. Son más los buenos que los malos en el mundo, pero los buenos están más solos.
Tenemos riqueza que puede quedar en el lugar, y no generar riqueza que se va, y en el lugar dejar pobreza”.
“La agricultura holística es lo que nosotros practicamos”, dijo el empresario. “En la encíclica se habla mucho del ambiente, y nos debemos a eso, porque si debemos aumentar la producción agropecuaria, debemos tomar en cuenta que la tierra es un préstamo de nuestros hijos. Lo que hacemos debe ser bueno para las personas y para el ambiente, porque si no, afectamos el destino de nuestros hijos”.
Alvarado culminó diciendo que “tras leer la encíclica dos veces, me surgió esto: la mayoría de lo que está ahí no es tan nuevo. Es mucho sentido común. En Saladillo, donde está nuestra empresa, tenemos un veterinario que es un filósofo.
Tenía un tío suyo que aseguraba que conocía el secreto de la invernada, pero él no lo contaba. Pero un día lo encontraron borracho y lo contó. El secreto es plantar avena
en invierno y sorgo en verano. ‘Pero esto es obvio’, dijeron todos los que lo escuchaban. ‘Durante 40 años nos estuviste diciendo que había un secreto pero no pasa de una obviedad’, se lamentaban.
Y entonces el tío del veterinario agregó: ‘el secreto no es saberlo. El secreto es hacerlo. Todos sabemos lo que es bueno para las personas, el tema es hacerlo”.

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