
La recorrida por la ciudad nos llevó a realizar la merienda del día disfrutando
de la playa Malvín que nos vio desembarcar y a más de uno, desafiando
el frío del agua, pegarse un chapuzón en el Río de la Plata.
Cada canción, cada rato libre, cada charla, cada modismo, eran excusas para que nuestros jóvenes compartieran y encontraran sus diferencias y sus semejanzas, en un reconocimiento
de lo rico que es nuestro continente latinoamericano y sus mil expresiones culturales.
Para finalizar y como forma de despedida, luego de la Celebración Eucarística, nos trasladamos hasta la Rural del Prado, predio que nos fue cedido por la Federación Rural del Uruguay.
En ese marco natural y tradicional de nuestro país, degustamos unas ricas empanadas y hamburguesas, bajo el tronar de las lonjas, que fueron preparando
a los viajeros para el largo camino de retorno.
Por último queremos destacar el video que vimos y que fue la síntesis
de los cuatro días de trabajo. A través de él reconocimos como espectadores, un encuentro en el que todos fuimos protagonistas. La recopilación de las imágenes, los rostros,
la música y distintos momentos nos demostraron el tiempo vivido y la emoción de volver a vivirlo.
Será un recuerdo, que nos hará volver a emocionarnos cuando pase el tiempo y rememoremos los tiempos
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