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diciembre setiembre mayo Setiembre 2008
Bajar Revista Setiembre 2008
La Protección Social desde la visión de la Economía Solidaria
 
 

El Seminario “Instrumentos para el Desarrollo Económico y la Protección Social” convocó a más de un centenar de emprendedores, representantes de sectores sociales y políticos, así como estudiantes universitarios que están cursando el Programa de Trabajo Asociativo y Economías Solidarias de la Universidad de la República (Uruguay).

Con respecto al tema de los derechos a la seguridad social por parte de las trabajadoras y trabajadores de los emprendimientos de economía solidaria, el debate giró en torno a dos ejes: la figura del monotributo y la figura de las cooperativas sociales.

Con respecto a lo primero, se estima muy positivo el diálogo mantenido desde hace algunos meses entre representantes del BPS y de diversas asociaciones de artesanos a los efectos de mejorar algunos aspectos referidos al monotributo. En tal sentido, el caso argentino del monotributo social puede ser visto como un interesante modelo, más allá de las propias limitaciones que fueron expuestas por la representante de la CTA (Central de Trabajadores de Argentina).

Con respecto a las cooperativas sociales, se estima un instrumento de mucha validez, aunque aún no lo suficientemente adecuado para dar cuenta de varios formatos asociativos de la economía popular que no se ajustan totalmente a las condiciones establecidas por la ley. Es así que seguramente se necesitarán de cara al futuro nuevos instrumentos legislativos.

Surgieron del debate algunas ideas a considerar en tal sentido:

> Crear la figura de la cooperativa de artesanos, atendiendo a sus especificidades y destacando su papel en materia de identidad cultural
> Crear una nueva figura jurídica que permita una asociatividad de menor cuantía (ejemplo: tres integrantes) y con mayores flexibilidades respecto al modelo cooperativo clásico (ej. Ley de SSS de México).
> Crear figuras como la de las pre-cooperativas de Colombia (Ley 454) que f lexibilizan algunos componentes propios de las cooperativas ya consolidadas.
> Crear instrumentos que permitan tributar de acuerdo a los ingresos generados, evitando esquemas rígidos que no pueden sostenerse en determinados meses del año.
> Permitir a las asociaciones civiles comercializar productos elaborados de forma solidaria
> Establecer un sistema jurídico que promueva y regule a las Tiendas de Comercio Justo y Economías Solidarias, así como otros formatos de comercialización comunitaria.

 

Finalmente, el Seminario valoró muy especialmente las experiencias concretas de economía solidaria que compartieron los invitados de Brasil, Colombia y Perú. Experiencias como las del Foro Brasilero de Economía Solidaria, como las del CIAP en Perú o San Gil en Colombia, sin duda demuestran que la economía solidaria no sólo es un proyecto de cambio, sino una realidad que estimula a continuar trabajando, confiando que los logros son el resultado de la organización y de los sueños compartidos.

 



 
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