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diciembre setiembre mayo Setiembre 2008
Bajar Revista Setiembre 2008
   
EDITORIAL  
 
 

Queridos amigos Kolping:

Cada año se vive más agitado y tenso el último mes del año. Exámenes, fin de escuela, paseos y fiestas, vacaciones y compras. Hay muchas luces y adornos navideños, mucho barullo con bailes y cohetes y en todos lados se ve la figura sonriente de Papá Noel para vender sus regalitos.

La verdad es que eso no tiene mucho que ver con la Navidad cristiana. Pero hay algo que no podemos ignorar: en los hombres surgen en este tiempo de adviento y Navidad anhelos de alegría, paz y de dar sentido a sus vidas. Y todos sabemos que estos anhelos pueden cumplirse y no sólo en Navidad.
La palabra de Dios en la Nochebuena nos recuerda el anuncio del profeta Isaías: “El pueblo que caminaba en la noche divisó una luz grande; habitaban el oscuro país de la muerte, pero fueron iluminados” (Isaías 9,1) Lo que dijo el profeta al pueblo que vivió en el exilió está también dirigido a nosotros hoy en día.
¿No experimentamos estas oscuridades en nuestra vida? El desprecio de la persona humana, violencia por cualquier lado, soledad espantosa, rupturas y divisiones en matrimonios, familias y comunidades, desilusiones y enfermedades, vidas sin rumbo y sin sentido.

Para Adolfo Kolping existe una respuesta a estas preguntas y situaciones oscuras:
“Navidad”. Dios no responde con frases vacías o excusas inútiles. Nos envía a su propio Hijo, Jesucristo, nuestro único salvador. No condena nuestro mundo, sino vive en este mundo y comparte nuestra vida humana con sus límites y errores, menos el pecado.

 
Vino para traernos la Salvación.
Por eso los cristianos llenamos estos días con luces y cantos, con alegría y regalos, con solemnes celebraciones y oraciones personales.
Eso nos ayuda a experimentar el amor infinito de Dios para con nosotros y su presencia en medio de nosotros.

Jesús mismo es la luz del mundoy quien cree en él, confía en él, encuentra alegría y paz en su vida, a pesar de las oscuridades que nunca faltan.
Nosotros miramos el rostro del niño Jesús en el pesebre. Pero es Dios mismo que nos mira con ternura y amor para que nos acerquemos más a él, que es el sentido de nuestra vida.
Sigamos la invitación de Jesús para recibirlo en la Misa de la Nochebuena, para llenarnos de su luz y poder e irradiar esta luz que ahuyenta la oscuridad.
Gracias a todos los que en este año pusieron su granito de arena para construir esa gran “Familia Kolping” que somos y gracias por poner luz en la vida de tantas personas que viven en la oscuridad.
A todos les deseo una feliz Navidad y que para el año 2009 nunca les falta la bendición de Dios.

¡Felicitaciones y Gracias!


 
P. Bernardo Godbarsen SAC
Asesor Nacional
 
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