Queridos amigos Kolping:
Cada año se vive más agitado y tenso el último mes del año. Exámenes, fin de escuela, paseos y fiestas, vacaciones y compras. Hay muchas luces y adornos navideños, mucho barullo con bailes y cohetes y en todos lados se ve la figura sonriente de Papá Noel para vender sus regalitos.
La verdad es que eso no tiene mucho que ver con la Navidad cristiana. Pero hay algo que no podemos ignorar: en los hombres surgen en este tiempo de adviento y Navidad anhelos de alegría, paz y de dar sentido a sus vidas. Y todos sabemos que estos anhelos pueden cumplirse y no sólo en Navidad.
La palabra de Dios en la Nochebuena nos recuerda el anuncio del profeta Isaías: “El pueblo que caminaba en la noche divisó una luz grande; habitaban el oscuro país de la muerte, pero fueron iluminados” (Isaías 9,1) Lo que dijo el profeta al pueblo que vivió en el exilió está también dirigido a nosotros hoy en día.
¿No experimentamos estas oscuridades en nuestra vida? El desprecio de la persona humana, violencia por cualquier lado, soledad espantosa, rupturas y divisiones en matrimonios, familias y comunidades, desilusiones y enfermedades, vidas sin rumbo y sin sentido.
Para Adolfo Kolping existe una respuesta a estas preguntas y situaciones oscuras:
“Navidad”. Dios no responde con frases vacías o excusas inútiles. Nos envía a su propio Hijo, Jesucristo, nuestro único salvador. No condena nuestro mundo, sino vive en este mundo y comparte nuestra vida humana con sus límites y errores, menos el pecado.
|