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diciembre setiembre mayo Setiembre 2008
Bajar Revista Setiembre 2008
40 años de la Obra Kolping en América Latina
 

a) Introducción
Los comienzos de la Obra Kolping en el continente americano

¡Me hubiese gustado participar en aquella Asamblea de 1968 en Salzburgo/Austria, cuando la Obra Kolping Internacional resolvió incluir la ayuda al desarrollo a nivel internacional entre sus principales objetivos! ¡Haber participado y ver hoy los resultados!
Lo resuelto en la Asamblea de Salzburgo fue una decisión importantísima, que proyectó a la Obra Kolping a nivel internacional y que implicó un compromiso muy serio para enfrentar los desafíos de la “nueva cuestión social” y participar en todos los ámbitos de la cultura.

“La Obra Kolping Internacional consideró que una de las formas de colaborar en la solución de estas tareas era, ante todo, la fundación de Familias Kolping y de Federaciones Nacionales, las cuales – tanto a través de la acción de sus miembros, como a través de su cooperación dentro de esta asociación de alcance mundial – deberían contribuir a hacer realidad una mayor justicia social”.2

Se trataba de cooperar en otras culturas sobre todo a través de su propio carisma que está vinculado a la creación de Familias Kolping como “pequeñas comunidades cristianas” en las que se acompaña la vida de sus integrantes, se comparte la formación integral y la acción y donde se vive el principio de la autoayuda.

El inicio de este esfuerzo de participación comenzó en América Latina, en Brasil, en el año 1968, formándose al principio los grupos de autoayuda y luego la Federación Nacional.
Posteriormente la Obra Kolping se dirigió hacia otros países: Argentina (1968), Chile (1976), Bolivia, México y Paraguay (1980), Colombia y Uruguay (1985), Perú (1988), Costa Rica (2003), Ecuador y Nicaragua (1995), República Dominicana (1999) y finalmente Honduras (2004).

Según se lee en las crónicas históricas, muchos sacerdotes y laicos participaron con entusiasmo y compromiso en la fundación de la Obra Kolping en sus respectivos países, seguramente porque visualizaron que la propuesta se adecuaba a las necesidades de los tiempos: la conformación de pequeñas comunidades cristianas (Familias Kolping), la promoción de la familia, la concepción del trabajo como clave de la cuestión social, el deseo de influencia en las estructuras de la sociedad y la acción solidaria como obligación recíproca.

En el mundo occidental, en el final de la década de los años ´60, se cuestionaba con mucha fuerza la situación social: en Europa, pero también en América Latina.
Fueron tiempos de muchas dificultades, en que se radicalizaron las ideas; años de violencia, de confrontación y de desequilibrios que desembocarían en muchos casos en enfrentamientos muy dolorosos.
Evidentemente se estaba frente a un momento histórico de cambios en la sociedad pero también en la Iglesia Católica.

En esa época los documentos del Concilio Vaticano II estaban en la etapa de reflexión y análisis, y provocaron un impulso y cambios importantes en la autoconcepción de la Obra Kolping.
En 1967, un año antes de la resolución de Salzburgo, el Papa Pablo VI en la encíclica “Populorum Progressio ponía el énfasis en que “el desarrollo integral del hombre no puede darse sin el desarrollo solidario de la humanidad” …y sugería también… “ la búsqueda de medios concretos y prácticos de organización y cooperación para poner en común los recursos disponibles y realizar así una verdadera comunión entre todas las naciones”.3
En el capítulo III de la encíclica y refiriéndose a la Caridad Universal, el Papa Pablo VI hace una exhortación: “En esta marcha, todos somos solidarios. A todos hemos querido recordar la amplitud del drama y la urgencia de la obra que hay que llevar a cabo……… Todos los hombres y todos los pueblos deben asumir sus responsabilidades.4

En septiembre de 1968 en América Latina, la Iglesia Católica convocó a la Segunda Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y en el documento final denuncia con fuerza la situación de injusticia: “El origen de todo menosprecio del hombre, de toda injusticia, debe ser buscado en el desequilibrio interior de la libertad humana, que necesitará siempre, en la historia, una permanente labor de rectificación. La originalidad del mensaje cristiano no consiste directamente en la afirmación de la necesidad de un cambio de estructuras, sino en la insistencia en la conversión del hombre, que exige luego este cambio. No tendremos un continente nuevo sin nuevas y renovadas estructuras; sobre todo, no habrá continente nuevo sin hombres nuevos, que a la luz del Evangelio sepan ser verdaderamente libres y responsables.5
“Debemos despertar la conciencia social y hábitos comunitarios en todos los medios y grupos profesionales, ya sea en lo que respecta al diálogo y vivencia comunitaria dentro del mismo grupo, ya sea en sus relaciones con grupos sociales más amplios”6 .

 

 

b) Estado actual de desarrollo de la Obra Kolping en América Latina
Actualmente la Obra Kolping de Latinoamérica está actuando en 14 países, contando con 1.047 Familias Kolping y 307 grupos en formación. Participan 29.900 miembros con pleno derecho, 4.600 colaboradores ad honorem y 344.800 personas están vinculadas en las actividades de las asociaciones.7

La Obra Kolping de Latinoamérica (OKLA) es la instancia de coordinación continental y está constituida por todas las Federaciones Nacionales. Recientemente resolvió el cambio de sus estatutos en la asamblea realizada en Sucre (Bolivia) en mayo 2008. El objetivo fue la adecuación de la estructura a los tiempos actuales y hacer más efectivo su trabajo. A partir de este año nuestra organización es la siguiente:
La estructura
Se coordinará por regiones que están integradas de la siguiente manera: Región Centroamérica y el Caribe (México, Nicaragua, Honduras, Costa Rica y República Dominicana); Región Andina (Perú, Colombia, Ecuador y Bolivia) y Región Cono Sur (Argentina, Chile, Paraguay, Uruguay y Brasil).
Se creó un Consejo Regional y un Consejo Continental y para tratar asuntos especiales se conforman grupos y comisiones de trabajo.

Las principales funciones de la OKLA son :

· Fomento y apoyo en cuanto a la cooperación regional de las Asociaciones Nacionales.
· Coordinación de intereses y proyecciones de las Asociaciones Nacionales.
· Fomento y ejecución de eventos a nivel regional y continental,
· Intercambio de información y experiencias entre las Asociaciones Nacionales.
· Desarrollo de la identidad latinoamericana en el espíritu de la Obra Kolping.
· Representación de intereses en áreas política, económica, social, cultural y eclesial.
· Publicaciones y declaraciones conjuntas.
· Elaboración y ejecución de programas y proyectos conjuntos.

c) Grado de articulación
En las Directrices de política social, la Obra Kolping Internacional promueve la formación de sus miembros a todos los niveles para que sean capaces de realizar un trabajo en conjunto con otras personas y organizaciones cercanas a la Asociación, de cultivar este tipo de cooperación por medio de contactos e intercambio de experiencias y de divulgarlo en los ámbitos de la Iglesia, de la sociedad y de la política.8
La Obra Kolping en América Latina se ha esforzado por desarrollar una adecuada articulación interna y externa.

A nivel interno
Desde su creación, la OKLA ha organizado diferentes actividades que tuvieron como objetivo asegurar la coordinación y desarrollo de la Obra Kolping a nivel continental: encuentros de formación, publicaciones, seminarios, etc. A pesar de los esfuerzos de muchas personas, no siempre ha sido posible lograr esta sinergia interna debido a diferentes causas: cambios en la organización local, diversidad de culturas, de contextos y procesos de desarrollo, crisis de crecimiento y a veces un bajo nivel de confianza.

Actualmente se ha logrado un nivel de estabilidad y madurez, que permite coordinar y compartir las lecciones aprendidas, desarrollar programas conjuntos, organizar eventos regionales, compartir la capacitación profesional, etc.

A nivel externo
La Obra Kolping en los diferentes países ha logrado, en general, un buen desempeño en la articulación con organismos públicos y privados, con la Iglesia, con organizaciones no gubernamentales, etc.
Es común que la Obra Kolping en América Latina lleve adelante programas sociales en conjunto con las Municipalidades, los Ministerios, otras fundaciones o con organismos internacionales.
Asimismo, existe una clara cercanía, colaboración y articulación con las diversas áreas pastorales de la Iglesia Católica local y con el Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM).

Continúa en próxima edición

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Agustín Aishemberg
Director Ejecutivo de Kolping Uruguay

2 “La Obra Kolping América Latina en el Siglo XXI” – P. 1
3 Carta Encíclica Populorum Progressio Nº43
4 Carta Encíclica Populorum Progressio Nº80
5 II Conferencia del episcopado Latinoamericano – Medellín – Nº 3
6 II Conferencia del episcopado Latinoamericano – Medellín – Nº 17
7 Información estadísticas año 2006
8 Directrices de la Obra Kolping Internacional Nº 28.
9 La Obra Kolping América Latina en el Siglo XXI – P. 1

 





 

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