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Testimonios ante la visita de nuestros amigos de Passau
   
 
Palabras que pronunciaron los jóvenes al recibir a representantes de la Familia Kolping de Passau-Alemania en la Casa Kolping de Rivera

El 12 de Marzo de 2004 entrábamos por primera vez a nuestra Casa Kolping. Con mucho entusiasmo limpiamos y acondicionamos la casa para recibir el mobiliario adquirido, gracias a la aprobación de proyectos por parte de las familias Kolping Passau y otros muebles donados por otros colaboradores.

Antes de la inauguración oficial, los jóvenes celebramos la realización de este antiguo sueño con un asado.
A partir de este momento tenemos nuestra Casa Kolping. El 9 de mayo se realizó la inauguración oficial de nuestra casa por Monseñor Axel Werner, Asesor Mundial de la Obra Kolping y Monseñor Julio Bonino, Obispo de esta Diósecis.
Este instante marcó radicalmente el accionar de la Obra Kolping en Rivera. Esta casa es para nosotros un lugar de encuentro, de esparcimiento, de formación:
La sala de informática nos ha abierto una puerta al mundo. La oportunidad para adolescentes, jóvenes y adultos de manejar un PC, nos ha acercado al mundo
actual de la información y de la tecnología

La atención a niños con dificultad de aprendizaje, con apoyo escolar y distintos talleres es una oportunidad de concretar el servicio a los más pequeños y necesitados.
Instancias de formación para jóvenes y adultos: ej. procuración de fondos para miembros Kolping, Windows
Ofimática del Proyecto Mitrabajo.com, dándole oportunidad de inserción laboral a jóvenes Kolping y no Kolping.

Aquí ( en esta casa) realizamos nuestras reuniones grupales y planificamos distintas actividades para jóvenes y adultos: juegos olímpicos para adolescentes, campamentos de jóvenes y adolescentes, jornadas formativas y recreativas, festivales benéficos, tardes de juegos, reparto de juguetes para niños en Navidad y Reyes, Rondas por la Sonrisa de un niño.
Aquí celebramos la alegría de la presencia de Jesús Eucaristía, y vemos crecer la Familia Kolping con recibimientos y oficializaciones.
La secretaría de la Casa Kolping de Rivera es atendida por jóvenes, y el mantenimiento de la infraestructura por adultos. Contamos con el apoyo incondicional de los adultos, con quienes trabajamos, celebramos y nos recreamos juntos.
LA CASA KOLPING es el espacio físico donde late fuertemente el corazón y la vivencia de la Obra Kolping en Rivera. AGRADECEMOS A LA FLIA. KOLPING PASSAU POR EL APORTE, QUE HIZO POSIBLE QUE ESTE SUEÑO SEA HOY UNA REALIDAD.
Jóvenes Kolping Rivera



 



Testimonios desde Rivera y Tacuarembó


La visita de integrantes de la Familia Kolping de la Diócesis de Passau, Alemania, a la de Tacuarembó y Rivera fue especial para nuestros miembros Kolping. Hizo cercano lo distante, puso rostros y calor humano a una familia de la que mucho escuchan hablar, fue al fin un encuentro con las raíces de la Obra Kolping.

Como toda familia, se prepararon para recibir a los HERMANOS MAYORES que vinieron de lejos. Como sabían que tenían poco tiempo, utilizaron todos los medios a su alcance para comunicarles su alegría, su afecto, su Espíritu Kolping.

Prepararon pequeñas exposiciones con los trabajos que realizan en sus talleres, y obsequios sencillos pero con
mucho cariño.
Los visitantes: Angelika Meier, Wolfgang Zehetmair y Gerhard Alfranseder, estuvieron atentos a cada
detalle de lo que se les presentaba y a cada palabra dicha por cada uno de los integrantes de la Obra Kolping
de esta Diócesis.
También dejaron obsequios que son mostrados con alegría y orgullo en cada lugar, pero sobre todo dejaron
el dulce sabor de sentirse valorados, atendidos, respetados y el calor de ser parte de la FAMILIA KOLPING, con el mismo Carisma, el mismo Espíritu y el mismo Amor al Beato Adolfo Kolping y a Jesús.
GRACIAS por este gran regalo que guardarán en su corazón para siempre.

Concepción Nuñez
Coordinadora Tacuarembó / Rivera
 
Testimonio de una Jóven
Llegué a Kolping cuando se esperaba desde Alemania la visita de miembros de la familia Kolping Passau y la celebración de los 13 años Kolping en Rivera. Esperaba que esta fuera una instancia muy formal y fría.
Es natural, cuando llegamos a un lugar, traer con nosotros una serie de expectativas, y esta vez no fue diferente.
No estaba segura con qué me encontraría al llegar a la obra, si me agradaría, si me sentiría parte, todo me era
desconocido. Pero ya al trabajar en lo previo a la recepción, pude sentir que seria muy fácil volverse parte de la obra.
Me he encontrado con algo realmente sorprendente: una verdadera familia unida por lazos muy fuertes, que ojalá
se dé también en el ámbito de familias que tienen en común lazos de sangre.
Es difícil llegar a un lugar y sentirse en casa, sentirse verdaderamente parte, pero cuando llegas a Kolping, te sientes en casa, parte de la familia.
La dedicación, amor y sencillez con que se trabaja es impresionante y entusiasmante para quien recién llega. No es necesario demasiado, si cada uno aporta su granito de arena, entre todos se puede y eso aquí se siente.
Las fronteras, las distancias, los idiomas, las culturas, no separan, todos forman así una gigantesca familia y cada uno es indispensable, parte principal.
Patricia Nuñez
Kolping Rivera
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