¡Hola a todos!
Espero se encuentren bien. Sin
duda que desde nuestro último boletín
han sido muchas las actividades
realizadas y ha sido mucho el
trabajo de los miembros Kolping
siempre aportando su tiempo, su
dedicación, su cariño, su temple a
los más “golpeados por la vida”
Junio, Julio y Agosto
Meses de rondas, de Día del Niño,
de viajes solidarios hacia el interior
castigado por las inundaciones.
Las Rondas
Debo reconocer que estas Rondas
fueron especiales para mí, por ser
las primeras que “se juegan en mi
cancha”. Con esto quiero decir
Montevideo, uno de los puntos de
mi coordinación.
Seguramente todos (coordinadores
y miembros) hemos hablado,
hablamos, y hablaremos de las rondas
2007. Por tal motivo, intentaré
ser concreto para no aburrirlos.
Quiero dar gracias a nuestro JESÚS
ya que de Él surge la posibilidad de
que estas rondas hayan visto a una
comunidad unida y trabajadora
como la de Gruta de Lourdes.
Gracias también a: los padres
Francesco y Marco, a Nelson y
Carlos (seminaristas), a las autoridades
del Colegio Cristo Divino
Obrero, a las Autoridades del Batallón
Nº 13 y a algunos comercios
de la zona por su invalorable
colaboración.
También quisiera agradecer el gran
trabajo EN CONJUNTO que han
realizado los diferentes miembros
Kolping tanto de la zona como de
otros lugares del país (Familias
Kolping: Amistad y Esperanza y El
Salvador; Grupo de Jóvenes Adultos
El Reencuentro; Grupo de Adolescentes:
Los Apóstoles; Jóvenes
Migrantes de acá y de allá) y también
a los que nos deleitan con unos
buenos guisos para entrar en calor,
la llamada “gente de la cocina”.
Por último quisiera agradecer a mis
compañeros y a los jóvenes Kolping
por hacer de las Rondas una verdadera
experiencia educativa de
servicio y compromiso social y de
fe.
Durazno
Otra cosa que quería comentarles
es la experiencia llevada a cabo en
Durazno en el mes de junio a causa
de las inundaciones.
En esta actividad participaron algunos
jóvenes Migrantes y algún joven
de Montevideo al igual que jóvenes
y adultos de la ciudad de
Durazno.
Sin duda es relevante hacer un espacio
para hablar de esta actividad
ya que con ella, tuvimos la oportunidad
de observar de cerca el sufrimiento
y la exclusión.
La experiencia de trabajo fue concreta:
desinfectar con hipoclorito
y blanquear frentes, interiores, muros,
etc., en definitiva, lo que las
personas pidieran.
Nos encontramos no sólo con la
necesidad material sino también
con la necesidad de expresar y
compartir lo vivido: contar su historia,
sus pérdidas, sus fortalezas
en vista al futuro.
Nos encontramos con un mundo
de cosas que quedan por hacer,
pero observando al pueblo
duraznense vimos que allí la solidaridad
es el denominador común.
Alejandro nos contará respecto al
trabajo de Kolping, pero les puedo
decir que nosotros fuimos testigos
de ese “orar con las manos” del que
hablara Adolfo Kolping; su tarea ha
sido como los hechos lo dictaron.
Muchas gracias a toda la muchachada
joven y adulta que nos recibió.