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En muchas oportunidades hemos manifestado
nuestra posición delante de proyectos de Ley sobre
la vida humana en consideración en el Parlamento
Nacional.
Ante una nueva instancia de discusión parlamentaria,
reiteramos lo expresado por la Conferencia
Episcopal del Uruguay el 10 de noviembre
de 2002, al culminar la Peregrinación Nacional
al Santuario de la Virgen de los “33” en Florida:
“Los Obispos del Uruguay reunidos en Asamblea, suman
sus voces a la de tantos uruguayos que piden a
sus Representantes, que nuestras leyes respeten y
tutelen el valor supremo de la vida de todos los seres
humanos, en todas sus etapas. Sobre este fundamento
ético se construye la dignidad y la esperanza de cada
familia y de nuestra sociedad.
Este valor, que no es sólo un imperativo de la moral
religiosa, nos ha llevado en múltiples ocasiones a elevar
nuestra voz de Pastores en defensa de la vida, en
particular cuando se ve amenazada por ideologías contrarias,
como el caso del aborto, al que el Papa Juan
Pablo llama `homicidio´ y `delito
abominable´(Evangelio de la Vida, 57-58).
Reafirmamos hoy: `Es inadmisible pretender que el
fruto de la gestación pasa por dos etapas durante el
embarazado: la primera de ellas, vida sin dignidad ni
libertad propias, simple prolongación del organismo
materno, y una segunda etapa en que la vida se humaniza ´. (Declaración CEU, 18/1/1978)
El bien de la vida de todo ser humano es un valor
constitutivo del orden social; de ahí que la legalización
del aborto hay que ubicarla, en primer lugar, en
el terreno de la ética de la conducta humana, que
nos permite distinguir lo bueno y lo malo, motivando
y educando hacia estos valores. El orden jurídico, basado
en la naturaleza humana, no es arbitrario y antojadizo,
ni puede quedar sujeto a mayorías
circunstanciales.
Las situaciones originadas por embarazos no deseados
no se pueden solucionar eliminando vidas humanas,
especialmente, la de los seres más indefensos.
Apelamos a la sensatez de los que asumen la responsabilidad
de legislar sobre derechos humanos, que son
el fundamento de una sociedad justa y solidaria".
Por la Conferencia Episcopal:
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+ Carlos Collazzi
Obispo de Mercedes
Presidente
+ Raúl Scarrone
Obispo de Florida
Vicepresidente
+ Luis del Castillo
Obispo de Melo
Secretario General |
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Protección especial para el niño antes de nacer
El derecho a la vida, hoy es un derecho humano universalmente
reconocido. Los derechos del niño se establecieron y se catalogaron
a nivel internacional (Carta de las Naciones Unidas acerca de
los derechos del niño, Carta de la Comunidad Europea acerca de
los derechos del niño, Carta de los derechos de la familia de la Santa
Sede).
A pesar de esto, a través de los cuerpos legales de diversos
países, se intenta exponer la vida del niño antes de nacer a la
disposición arbitraria de la madre, apoyándose para esto especialmente
en reivindicaciones que, supuestamente, buscan la liberación
de la mujer.
En las Familias Kolping y a nivel superior dentro de la Asociación,
deberá, por una parte, entregarse una información específica y objetiva
acerca de tales circunstancias y de hechos análogos, y por
otra parte, deberá defenderse, por principio, la vida de toda persona,
especialmente del niño no nacido, que se encuentra
desprotegido, indefenso, sin habla ni culpa en el vientre de su madre.
Deberá insistirse, de manera enérgica, ante las instancias legisladoras,
para que protejan este bien jurídico en particular.
Mientras más se reconozca el carácter sagrado de la vida humana
como valor fundamental, tanto más deberá ser protegida esta vida
como bien jurídico.
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Acordado por el Consejo General, Oberwesel / Alemania, marzo
de 1994
Directrices para el Trabajo de Familia Nº15
Documentos Principales de la Obra Kolping Internacional - Edición 2002,
Oberwesel / Alemania, marzo de 2004 |
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