| Países participantes
Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia,
Costa Rica, Ecuador, Estados Unidos,
Guatemala, Honduras, Haití, México, Panamá,
Paraguay, Perú, República Dominicana.
Por Uruguay asistieron:
Agustín Aishemberg, Director Ejecutivo
de Kolping Uruguay, Raúl Gamarra, Delegado
de Humanidad Nueva Uruguay
(Movimiento de los Focolares), María
Stella Nogués, Diócesis de Maldonado,
Soledad Santos, Diócesis de Mercedes,
Violeta García, Diócesis de Tacuarembó,
Pbro. Washington Conde, Asesor de la
Pastoral de la Economía Solidaria, José
Rivero, Diócesis de Canelones, Gerardo
Monteverde, Cáritas
Uruguay, Nibia Martínez,
Vicaria de la solidaridad
Arq. Montevideo, Estela
Helguero, Vicaria de la solidaridad
Arq. Montevideo,
Miguel Varela, Vicaría de
la Solidaridad, Gustavo
Tuyaré, Kolping Uruguay,
María Emilia Parola, Fondo
Raúl Sendic, Gabriel
Techera, Fondo Raúl
Sendic, Carmen Montes,Fondo
Raúl Sendic Uruguay, Neri Mutti, Fondo
Raúl Sendic.
Declaración Final
Nos encontramos representantes de 17
países de América (Estados Unidos,
México, Republica Dominicana, Haití,
Honduras, Colombia, Panamá, Costa
Rica, Guatemala, Ecuador, Perú, Bolivia,
Brasil, Paraguay, Chile, Uruguay y Argentina), invitados/as por el Departamento
de Justicia y Solidaridad del Consejo
Episcopal Latinoamericano, a participar
del “Seminario para promover economías
más solidarias para la región”, realizado
en la ciudad de Montevideo, Uruguay,
del 25 al 27 de junio de 2007.
El evento acogió a representantes de diferentes
entidades relacionadas con las
Microfinanzas, Cooperativas, Desarrollo
Local, Comercio Justo, Turismo Solidario,
empresas de Comunion, representantes
de movimientos sociales, responsables de
Cáritas y Pastoral Social de los distintos
países.
En este contexto constatamos que la variedad
y riqueza de experiencias y expresiones
de la economía solidaria en A. Latina
y El Caribe confirman a la Economia
Solidaria como un camino de desarrollo
humano integral.
Inspirados en la Opcion Preferencial por
los Pobres reflexionamos acerca de la
situación actual y futura de la Economía
Solidaria y su relevancia en el desempeño
de sus actividades y experiencias, destacándose
en todas ellas que es necesario
una transformación cultural en las
relaciones económicas, considerando las
categorías de: cooperación, comunión,
confianza, producción autogestionaria,
comercio justo, microfinanzas solidarias
y consumo ético, de todos los actores
involucrados en el proceso y la urgente
necesidad de la incidencia en el ámbito
de las políticas publicas para lograr un
desarrollo humano integral en lo local, regional,
nacional e internacional.A partir de las experiencias compartidas
rescatamos las siguientes fortalezas:
1. El trabajo articulado en redes locales,
nacionales y regionales que trascienden
el ámbito eclesial.
2. El aporte de la DSI como enfoque alternativo
hacia una economía al servicio
de la persona y centrada en ella.
3. El proceso formativo que desencadena
la economía solidaria.
4. El involucramiento de los sectores populares
en la definición de estrategias
participativas.
5. La Economía Solidaria como aporte a
los Foros Sociales Mundiales
Ponemos nuestros esfuerzos compartidos
como semillas del Reino que estamos
construyendo.
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