A partir del 16 de febrero y durante doce días tuvimos con nosotros a once jóvenes alemanes que nos visitaron en el marco del programa de intercambio juvenil que la Obra Kolping de Uruguay ha desarrollado junto a la obra Kolping de Passau.
Los que experimentamos el Carisma Kolping sabemos que éste no reconoce las distancias ni el tiempo. Y que no importa donde estemos, si allí en ese lugar hay un hermano Kolping, allí estaremos viviendo la unidad de sentirnos convocados por un mismo Dios, a vivir al estilo del Padre Kolping.
Esta experiencia fue la que tuvimos cuando en el año 2005 viajamos junto a 15 jóvenes a Alemania, cuando nos encontramos con nuestros hermanos Kolping de Passau. Y fue la que revivimos en el mes de Febrero cuando volvimos a reencontrarnos con ellos, pero esta oportunidad, en el Uruguay.
El reencuentro fue muy esperado y muy preparado por parte de ambas partes. Fueron muchos los e-mails intercambiados, intentando coordinar todo, a pesar de los impedimentos que el idioma nos pone, para que esta fuera una experiencia inolvidable.
Personalmente creo que fue un objetivo cumplido. El volver a reencontrarnos y ahora vivirlo en nuestro propio país, fue una experiencia para los jóvenes que ya la habían tenido en Alemania y para otros 6 jóvenes más que participaron por primera vez de la experiencia del intercambio.
Fueron 12 días muy intensos, que comenzaron con una cálida bienvenida el día 16 de febrero en el aeropuerto de Carrasco y que continuó en el Hotel Escuela Kolping cuando se reencontraron “los viejos amigos”.
La experiencia continuó en el Campo Kolping en Minas. Allí, durante una semana, 11 jóvenes alemanes, acompañados por su formador juvenil, convivieron con casi 19 jóvenes uruguayos.
Esos días estuvieron marcados por el intenso intercambio, aquel que supera y hace que se generen todo tipo de estrategias, que logra que nos podamos olvidar de que hablamos otro idioma.
Así compartimos costumbres, los alemanes se fueron sabiendo tomar mate y diciendo muchas palabras típicamente uruguyas con acento alemán. Los jóvenes uruguayos aprendieron bailes tradicionales bávaros, a jugar en dos idiomas y comer exquisiteces alemanas preparadas por nuestros visitantes.
A ellos intentamos mostrarles algo de lo lindo que tiene nuestro país y de esta forma recorrimos algunos kilómetros para mostrarles Punta del Este, nuestro principal balneario y Piriápolis, donde disfrutaron de la playa y el mar.
También el departamento de Lavalleja les mostró sus bellezas y conocieron así el Salto del Penitente, Villa Serrana, el Parque Salus y el Cerro Arequita.
Por supuesto que pudimos compartir también de forma especial nuestra fe. A través de la oración, la reflexión y una peregrinación de 15 km hasta la Virgen del Verdún. Fue un momento especial de mucho recogimiento y que culminó con la celebración de la eucaristía por parte del Padre Leonardo Rodríguez, que también compartió estos días con los jóvenes.
La agenda también incluyó una entrevista con el Señor Intendente de Lavalleja, Herman Vergara, que recibió cálidamente a los jóvenes bávaros, que charlaron sobre diversos temas y fueron obsequiados con una bandera del departamento. Ellos también le dejaron un presente como recuerdo de la visita.
En esta misma oportunidad visitaron la ciudad de Minas, algunos de sus museos y fueron recibidos en la Catedral de Minas por el Padre Pablo Graña, en ausencia del Obispo.
Durante esta semana un día fue dedicado especialmente a la cultura alemana. Allí nuestros amigos nos agasajaron con especialidades gastronómicas propias de su cultura, que fueron preparadas con mucho esmero y dedicación. Esta cena fue servida por toda una delegación alemana que lucía los trajes típicos de la zona de Bavaria y que una vez finalizada la cena nos brindaron un espectáculo de bailes y cantos.