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Ante el proyecto de ley de educación en salud sexual y reproductiva

 

"Por todas estas razones, espero que nuestros legisladores tengan la lucidez de votar en contra de este proyecto de ley..."

El actual proyecto de ley de "educación en salud sexual y reproductiva" me parece altamente perjudicial para la familia uruguaya y para el desarrollo normal de los jóvenes en esa área tan importante y delicada de la personalidad humana. Por las siguientes razones:

1) La "salud sexual y reproductiva" es un eufemismo utilizado para hablar de una serie de medidas que apuntan a control de la natalidad, entre ellas, el aborto. Se basa en una filosofía sexual del "todo vale" que incluye presentar a los niños y adolescentes, como alternativas válidas, la homosexualidad, la masturbación, el sexo en grupos, etc. Presenta como "anticonceptivos" al DIU y la "píldora del día después", que son en realidad abortivos. Se afilia a la ideología llamada "perspectiva de género" que niega el carácter natural de los dos sexos, masculino y femenino. Lo que busca es evitar lo más posible los nacimientos, en países como el nuestro, en los que justamente hay un problema de bajo índice de nacimientos y envejecimiento de la población. Es evidente el contenido ideológico de la opción a favor de este tipo de "educación sexual".
2) En el proyecto de ley se habla de promover el valor de la familia "en su más amplio concepto", lo cual quiere decir que ese concepto tan "amplio" de "familia" incluye cualquier asociación afectiva más o menos estable, matrimonial o concubinaria, heterosexual u homosexual, y no se ve por qué tampoco debería reducirse a parejas y no incluir también tríos y otros grupos de personas.
3) Igualmente, se habla de la importancia de la familia para la formación de la personalidad y valores del individuo, y no se dice nada sobre su papel de "base de la sociedad" que le reconoce la Constitución de la República.
4) Se ha sustituido la expresión que en una versión anterior de este proyecto decía que el Estado reconoce y garantiza la "tutela de la vida humana" por otra que habla del "cuidado" de la misma. Esto es preocupante, porque "tutela" parece hacer referencia a que la ley debe defender el derecho a la vida, mientras que "cuidado" carece por completo de aquella dimensión.

5) Lo más preocupante de todo es el carácter obligatorio que el proyecto asigna a los programas de "educación en salud sexual y reproductiva" así concebidos. Esto sería una imposición totalitaria del Estado a los padres de hijos menores de edad, que desconoce el derecho de patria potestad, imponiendo una ideología sexual como la ya señalada, que no tiene por qué ser la de los padres.
6) En ese sentido, se habla también de que no se perjudica el derecho de los padres a optar por métodos y contenidos "complementarios" a esa llamada educación sexual. Esta declaración es vacía y carente de contenido, porque es evidente que fuera del horario escolar los padres tienen derecho a educar la sexualidad de sus hijos del modo que entienden más acorde con sus valores. Es incluso peligroso que dicho derecho parezca ser autorizado por este proyecto de ley, pues ello implicaría que también podría ser negado por el Estado. Pero lo que es realmente inaceptable es que se pretenda que los padres tengan que dar una educación sexual "complementaria" a la que el hijo recibe obligatoriamente en el centro educativo, fomentando así la esquizofrenia pedagógica.
7) Para terminar, es preocupante también que en la exposición de motivos se haga referencia, en forma aparentemente positiva, al pensamiento "eugenésico" de una conocida escritora uruguaya. La "eugenesia" es la búsqueda de "mejorar" la especie humana limitando el derecho a reproducirse a ciertas parejas consideradas "más aptas" según ciertos criterios que históricamente han estado vinculados con el racismo. Sería muy preocupante que una cultura de tradición humanista - como la uruguaya - se estuvieran manejando esos criterios nada menos que a nivel legislativo.
Por todas estas razones, espero que nuestros legisladores tengan la lucidez de votar en contra de este proyecto de ley.

Lic. Néstor Martínez
Profesor en Filosofía

 

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