Queridos amigos Kolping:
Ya pasaron las fiestas de Pascua y de Pentecostés en la que celebramos la resurrección de Jesús y la venida del Espíritu Santo. Para los que hemos vivido estas fiestas con nuestra comunidad fueron días de alegría y de crecimiento en la fe.
Para los que no participaron en las celebraciones no pasó nada y no cambió nada en sus vidas.
Eso me preocupa, pues Adolfo Kolping puso el fundamento de su obra en la fe.
Esta fe no es una creencia, es decir, creo que Dios existe, sino una vivencia, Dios está presente en mi vida y vivo en comunidad en él. Creo en él, confió en él, lo sigo a él, oriento mi vida según su voluntad, celebro su presencia en la oración y en los sacramentos.
Un miembro Kolping debe irradiar a Dios con su testimonio de vida. Por eso hay que conocerle, y sólo es posible si saco los obstáculos que impiden un encuentro vivo con él. Tengo que hacer silencio para escuchar su voz, abrirle mi corazón para darle un lugar en mi vida, comunicarme con él a través de la oración personal y frecuente.
Hay que tener experiencias de Dios. Mirar donde actuó él en mi vida y hay que buscarlo mientras se deja encontrar. Eso no es posible si en la vida de cada día ignoro su presencia o prescindo de él.
No puede ser que Dios esté en el último lugar de nuestra vida.
El rostro visible de Dios lo encontramos en Jesucristo, Dios hecho hombre.
Tenemos tiempo para el trabajo, la diversión o el estudio y “no nos hacemos tiempo para Dios”. Nos divertimos noches enteras pero ¿óomo puede ser que no dediquemos una hora los domingos para celebrar en comunidad los misterios de nuestra fe?
¡Cómo arriesgamos perder la fe al no comer el cuerpo de Cristo, Pan de Vida, dejándolo de lado su llamado los domingos para celebrar juntos la Eucaristía!
No hay excusas como por ejemplo decir: “no me gusta el cura”, “no tengo tiempo”, “los que van son malos” o “me aburro”. Si vivo la fe, si me formo en la fe, si sigo a Jesucristo, entonces hago un sacrificio para encontrarme con él y con los hermanos que son buenos o malos, al igual que tú y yo.
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