Para la propuesta juvenil Kolping, la instancia del Campamento es un espacio privilegiado para la formación y la vivencia de los valores que hacen a nuestro carisma. Por este motivo, todo lo que tiene que ver con la preparación y la ejecución de este campamento son momentos especiales para compartir con los jóvenes su caminar y seguir construyendo su identidad dentro de la Obra.
De esta forma es que podemos contarles que el Campamento Nacional que fue entre el 9 y el 13 de enero, comenzó mucho antes. Ya en el mes de noviembre, el Equipo Nacional de Jóvenes Kolping se reunía para planificar dicho Campamento. De allí surge el lema y la ambientación que marcaría el ritmo de este evento.
Pero ésta no fue la única preparación que tuvo este campamento. En el mes de diciembre, una avanzada de 25 jóvenes se hizo presente en donde sería el lugar elegido para realizar el campamento.
Este lugar fue el Campo Kolping en Minas, que luego de muchos años de no recibir un campamento juvenil, sería el lugar que diera la acogida a 200 jóvenes Kolping.
Este grupo de jóvenes voluntarios trabajó un fin de semana en el acondicionamiento del predio, limpiando espacios en el monte para la colocación de las carpas, armado de fogones, limpieza de márgenes del arroyo y demás. En todas estas actividades, así como en la infraestructura general del campamento contamos con el invalorable aporte de Rodolfo Uriarte, que es el responsable del Campo Kolping.
Estas instancias previas hicieron posible que el Campo Kolping en esos días nos ofreciera el marco propicio para la experiencia del campamento. Esto sumado a un buen equipo de animadores y promotores juveniles, hizo posible una experiencia muy interesante.
El lema elegido por el Equipo Nacional de Jóvenes Kolping nos permitió trabajar con los jóvenes un interesante tema formativo como es el de llevar adelante a nivel personal los cambios necesarios para que desde nuestro entorno más cercano, lograr cambiar el mundo.
Bajo la consigna entonces “Empieza por Ti”, los jóvenes se embarcaron en descubrir aquellas cosas que pueden cambiar de sí mismos para lograr entonces cambios a nivel de sus familias, amigos y por ende en su comunidad y en todo el país.
Con dinámicas, juegos y ejemplos claros de hombres y mujeres que supieron cambiar para cambiar el mundo, y teniendo presente que es Jesús el que inspira y acompaña los cambios, los jóvenes se aventuraron en esta experiencia.
Contamos en esta oportunidad con la invalorable presencia del Padre Leonardo Rodríguez, que supo acompañarnos durante toda la semana, y estuvo a disposición de todos los jóvenes para conversar, acompañar las oraciones y reflexiones de los distintos grupos. Y por supuesto celebrar con todos una hermosa misa al aire libre en la noche del sábado, que fue uno de los momentos culminantes del campamento.
La ambientación del campamento no estuvo ajena al tema principal, por lo que entonces los jóvenes se dividieron en 5 niveles. Cada uno según sus edades y llevando consigo el nombre de una cultura, que en su momento marcó al mundo con sus aportes.
Las culturas elegidas fueron, los Mayas, los Griegos, los Egipcios, los Árabes y los Chinos.
A partir de la recreación de las costumbres, cultura, bailes y demás aportes, los jóvenes crearon instancias muy divertidas en los juegos y los fogones.
Tampoco faltó en este campamento el disfrute del hermoso entorno en el cual se encuentra el Campo Kolping. Disfrutando así del arroyo Campanero que bordea el campo, así como también la visita al Cerro Arequita y sus cuevas. No sin antes hacer la experiencia de una linda caminata de 7 km hasta el cerro, tempranito, cuando el calor aún no apremiaba.
También contamos con la realización de talleres sobre diversas temáticas ( primeros auxilios, teatro, bailes folklóricos, manualidades, etc), en donde cada joven podía elegir según sus intereses.
Como siempre esta experiencia es posible por la conjunción de muchas voluntades y esfuerzos. Y por ello no queremos olvidarnos de agradecer a la División de Ejército 4 de Minas y al General Don Pedro Barneix, que nos prestó 12 carpas, que nos fueron de mucha utilidad.
También queremos agradecer a adultos y jóvenes adultos que tuvieron la gran misión de atender la cocina del campamento y brindarnos diariamente muy ricas comidas. No es un trabajo fácil cuando el desafío es dar de comer a 200 jóvenes. Pero ellos lo supieron hacer muy bien, con mucha buena onda y dedicación. Para ellos un agradecimiento muy grande.
Con ésto que intenté redactarles podrán compartir conmigo, que siempre un campamento es una experiencia única, para el encuentro consigo mismo, con los demás, con la naturaleza y con Dios, que se nos entrega en abundancia en cada una de estas cosas.
Campamento Nacional de Jóvenes Kolping 2008.