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Florida, Canelones y Montevideo
Durante los días 19 y 20 de enero en el Campo Campanero de Kolping a 7 km de la ciudad de Minas se encontraron para vivir su campamento los adolescentes de Florida, Canelones y Montevideo.
Sin duda que fue una vivencia inolvidable. Compartimos junto a ustedes el testimonio de alguna de las mamás que participaron junto a sus hijos de esta experiencia de encuentro Kolping
Lo que me inspira a escribir estas líneas es poder contarles que hace más o menos un año conocí a Ignacio Larrañaga (Nacho), coordinador del área Metropolitana, quien se traslada de Montevideo a nuestra pequeña ciudad, San Bautista (Canelones) para realizar reuniones con un grupo de adolescentes, aproximadamente diez, entre ellos mi hija Elizabeth y sus compañeros Juan Ramón, Georgina, Dahiana y otros.
Con los adolescentes ya nombrados y Sandra ya tuvimos una experiencia maravillosa e inolvidable. Hicimos un viaje al establecimiento de Kolping en la ciudad de Minas. Desde la institución nos mandaron un micro en el cual nos trasladamos a dicho lugar. Tuvimos la oportunidad de conocer una hermosa familia, al chofer, en fin, buenas y lindas personas por llamarlos de alguna manera.
Fueron dos días inolvidables (19 y 20 de enero). Ese fin de semana lo vivimos plenamente: en el día recorrimos todos juntos (adolescentes, jóvenes y mayores) los lugares cercanos al establecimiento. Para mi el lugar más lindo es el arroyo; me hubiera gustado que ustedes hubieran estado allí para que vieran cómo disfrutaban y organizaban juegos en el agua, se divertían muchísimo y nosotros, los mayores, nos deleitábamos viéndolos tan felices y algunos de nosotros nos entre-veramos a jugar con ellos.
También visitamos el Cerro Arequita y su Gruta. Los coordinadores incluyeron a jóvenes y adolescentes de diferentes localidades (Cerro Colorado, Veinticinco de Mayo, Santa Lucia, Florida, Canelones y Montevideo, etc) logrando así su objetivo de formar con todos una verdadera y hermosa familia.
Por las noches nos reunimos todos en el gran salón: algunos dirigentes acompañaron con instrumentos los cantos y juegos de los adolescentes y jóvenes que junto a los coordinadores habían preparado durante el día. Los mayores “las cocineras” como nos bautizaron los jóvenes y los organizadores disfrutamos muchísimo del espectáculo, habiéndonos atrevido incluso a participar, desafinando una hermosa canción, de la cual los chicos y otros no tan chicos se reían muy sanamente y así seguíamos hasta tarde de la noche.
Antes de retiramos a descansar agradecimos a nuestro Padre Celestial, rezando su oración, el Padre Nuestro.
A esta gente maravillosa con la cual compartimos dos días y una noche les digo gracias por esos momentos de tanta comprensión, solidaridad, paz, hermandad, etc. Y agradezco a Dios por haberlos puesto en nuestro camino, porque del más chiquito que corría por los corredores desnudito en busca de su mamá y su mema hasta el principal coordinador, aprendí muchas cosas nuevas, que donde quiera que vaya las llevo conmigo y trato de compartirlas con otras personas.
Por eso digo a los adolescentes, jóvenes, mayores, adultos: ¡Anímense, atrévanse y confíen en ustedes mismos y en Jesús y concurran a las reuniones que una o dos veces por semana realizan los coordinadores de Kolping de cada zona!
Los dejo y les digo gracias, Familia Kolping, por regalamos estos días hermosos de los cuales aprendí mucho.
Un abrazo grande y que Jesús los guíe siempre por el camino del bien y de la fe.
Son los deseos cariñosos de una persona de la zona Santoral.
Felicito a todos ustedes, los admiro a todos, no importa su edad y cuál es su misión en esta gran familia. Si, hoy tengo la oportunidad de agradecer a quien corresponda y no voy a nombrar a nadie porque como dije, me refiero a todas esas personas con las que pasé dos hermosos días (19 y 20 de enero de este año). No los voy a nombrar, pero me refiero a aquel ángel rubio de tres años, de ojos brillantes hasta el excelente Coordinador General. Todos y cada uno de ellos me depositaron un granito de arena, una lección de amor desinteresado, sano, creativo y solidario, simplemente con sólo pasar juntos.
Personalmente creo que jamás encontraré las palabras exactas para contarles todo lo que traje en mí de ese campamento de adolescentes. Allí entre los cerros, el trino de los pájaros y el bullicio alegre y pegadizo de aquellos adolescentes entre los cuales, estaban mis dos hijos, Georgina y Juan acompañados también por Dahiana, Elizabeth, Alicia y yo. Sonamos poquitos, pero como nos dice Nacho, nuestro coordinador, "la cantidad es lo de menos".
Como venía relatando, traje una experiencia tan importante que siento a cada paso que debo contarla a mi familia, a mi vecino, a los demás adolescentes, a los demás adultos y jóvenes para que juntos lo podamos revivir. Debo agradecer muy especialmente a nuestro respetable Padre Leonardo, que fue el promotor de acercar a nuestro pueblo a la Familia Kolping y con ella al Coordinador Metropolitano, lgnacio Larrañaga, con quien estamos logrando formar grupos de adolescentes, de adultos y también de jóvenes, y así, unidos por los mismos principios de Kolping establecer en mi pueblo una gran familia solidaria.
Ruego a Dios siempre y agradezco que me haya dado la oportunidad de vivir esta experiencia junto a todos ustedes: adolescentes KOLPING de tantos
lugares como Florida, Santa Lucia, Cerro Colorado, Veinticinco de Mayo, etc., etc. y esas personas maravillosas con las que aprendí tanto con tan poco. A todos, gracias. Y desde ese día allí en Minas, mirando un hermoso amanecer, me convertí muy íntimamente en parte de esta gran familia. Nos estaremos viendo, y les prometo que llegaremos a ser muchos.
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Campamento en Durazno
Champagnat, sol, aire, espacio, paz, alegría, la presencia del Señor desde el momento que llegamos.
Todos los campamentos son divertidos con más o menos contratiempos, con más o menos alegrías.
Este fue un campamento diferente, por lo vivencial, por la unión, por el respeto desde el más pequeño, hasta nosotros los adultos.
Contamos con el apoyo de Bettina representando a los jóvenes de Durazno; Baylena y Natalia, jóvenes migrantes; Anabela, Jimena, Matías y Ruben integrantes de ENJK y los adultos de la Familia Kolping San José: Teresa, Marta, Mary y Cacho. Participando todos ellos en forma responsable, comprometida y divertida, como nos tienen acostumbrados.
Los adolescentes disfrutaron todos los momentos: oración, trabajos formativos, tareas comunitarias, recreación, con alegría y respeto entre los distintos niveles.
Pero… lo que más me impactó fue la presencia que marcaron los animadores, quienes pusieron en funcionamiento todo lo aprendido en el curso con alegría y responsabilidad, entregando todo de si, como lo hacen siempre que se les encomienda una tarea.
Dios quiera que sigan surgiendo animadores como éstos: responsables, sin perder la alegría, como decía el Padre Adolfo Kolping “…nuestro lema,…”Orar” y “Aprender” y “Trabajar”, todo con seriedad, pero también con alegría, como corresponde a la juventud.”
Niris Gutiérrez
Promotora juvenil
Campamento en San gregorio de polanco
21, 22, 23 de enero de 2008
Nuevamente este año los adolescentes de Tacuarembó y Rivera vivieron su campamento en San Gregorio, fue una instancia de formación en valores a través de fichas y actividades recreativas que los prepara para vivir en solidaridad, comprometidos con su medio.
Esto fue posible gracias a la colaboración de distintas instituciones: INDA; Intendencia Municipal de Tacuarembó, Junta Local Autónoma de San Gregorio, Batallón de Ingenieros N° 5 de Paso de los Toros, que comprenden el esfuerzo que realiza la Institución Kolping y las Familias Kolping para realizar esta actividad. Concepción Nuñez - Coordinadora
Oraciones realizadas
Adolfo Kolping:
no hace mucho yo no te conocía,
pero ahora que conozco tu carisma
estoy contento, sé que tu quieres que además de crecer en altura,
crezca también en valores y
sea mejor persona,
te doy gracias por tu ayuda y por todas las personas que me van a ayudar
a realizar mis sueños.
Adolfo Kolping:
te agradecemos por este campamento,
por estar acá y tener buena convivencia en los grupos,
te pedimos cuando volvamos a casa, cada uno de nosotros,
que no nos falte tu bendición,
gracias por estos días de felicidad y entrega de todos.
AMEN
Padre Adolfo Kolping:
tú que eres nuestro modelo
ayúdanos a ser como tú:
personas de bien,
seguros y comprometidos de verdad y ayúdanos para ayudarnos y
danos confianza para servir a Jesús
y a nuestros hermanos.
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