Así como los apóstoles anunciaron la resurrección
de Cristo en el contexto social y religioso del mundo
judío y grecorromano al que se dirigían,
también hoy este mensaje liberador ha de alcanzar
al hombre actual que clama por la superación
de toda injusticia y opresión, y que enfatiza
los derechos humanos como la aspiración más
universal de la humanidad. Bajo las reivindicaciones
de todo tipo, tanto sociales y culturales como económicas
y laborales, se oculta una aspiración más
profunda y universal: las promesas y los grupos sociales
están sedientos de una vida plena y libre, digna
del hombre. |