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setiembre mayo
 
EL CAMPAMENTO:
  Experiencia educativa por excelencia
 
 
 

CON VALORES, FE Y CULTURA, VENÍ A ACAMPAR....QUEDA MUCHO POR ANDAR

Durante el mes de Enero y bajo este lema “Con valores, fe y cultura, vení a acampar...queda mucho por andar”, se organizaron a nivel nacional cuatro campamentos de Jóvenes Kolping y tres de Adolescentes, participando aproximadamente 500 jóvenes y adolescentes.
Los lugares elegidos para los jóvenes y adolescentes del norte de nuestro país fueron las hermosas playas de San Gregorio de Polanco, los del centro, Durazno, aprovecharon las costas del río Yí.

Así como los jóvenes de la zona de Florida y los Cerrillos, acamparon por la zona de Paso Severino. Y por último los jóvenes de Montevideo, San José y los adolescentes de Florida, se arrimaron a Colonia para disfrutar las playas del Balneario Blancarena.

Así que se podrán imaginar que hubo mucha movida en este mes y mucho entusiasmo de nuestros jóvenes y adolescentes por vivir una experiencia única.

Decimos que es una experiencia única y esencialmente educativa por que es transformadora. Obviamente que no estamos hablando de cualquier tipo de campamento, no estamos hablando solamente de armar una mochila y una carpa y hacer un fuego. Si no la experiencia del campamento como herramienta esencial para formar comunidad, para crear conductas y hábitos que hacen a la convivencia fraterna. El contacto humano y profundo y la relación de los adolescentes y los jóvenes con la naturaleza, conllevan a la afirmación de valores espirituales.

Cuando los jóvenes dirigentes reunidos en el Equipo Nacional de Jóvenes Kolping pensaban el campamento, elaboraron ese lema, que toca varios importantes aspectos de la vida juvenil, incluyeron los valores, la cultura y la fe.

En un tiempo donde los valores se mezclan y confunden con los antivalores, un tiempo donde la comunicación cara a cara es sustituida por un mensaje de texto o por un e-mail, el campamento se presenta como la oportunidad y el desafío de transformar estos códigos de comunicación para dar prioridad a una convivencia más personalizada.

Por que el campamento tiene dentro de sus objetivos educativos la apropiación de conductas de vida que trasciendan los límites de la actividad y que puedan ser un germen de transformación individual y grupal.

 
Podríamos a forma de resumen señalar algunos de los elementosque hacen que desde nuestra perspectiva educativa con adolescentes y jóvenes sigamos apostando al Campamento como una herramienta educativa.

A modo de ejemplo:

• Contribuye a la socialización y a crear comunidad
• Permite descubrir la dimensión humana en las relaciones al descubrir de primera mano al “otro”.
• Vivenciar actitudes de respeto y tolerancia, ahuyentando la violencia permanente y subyacente que vive nuestra sociedad.
• Rescata a través de las temáticas la posibilidad de desarrollar un espíritu crítico, para con su vida y sus relaciones.
• Prioriza la importancia de la construcción grupal.
• Ayuda a revalorizar a la naturaleza en su contacto directo y a descubrir a Dios, presente en ella de forma única.
• Invita al encuentro con Dios a través de la oración y la
reflexión, a partir de las temáticas y trabajos formativos que se le presentan.
• Vivencia del juego y la recreación desde una óptica creativa y no competitiva.
• Fortalece el valor de la amistad y la solidaridad, construcción tan importante en la adolescencia y juventud, a partir de la vivencia y no sólo de la teorización.

Todo este marco es fundamental para que el campamento se convierta entonces esencialmente en un tiempo de encuentro con Dios, con los otros y con su entorno.
Allí los jóvenes descubren un Jesús vivo en su compañero, en aquel que está a su lado compartiendo la comida y la vigilia.
Los campamentos son fuente de energía para mejorar la autoestima y la humildad. También para generar una esperanza activa y poner en marcha mecanismos solidarios que mejoren la calidad de vida de la sociedad en su conjunto.

Si realmente nuestros campamentos logran cumplir con estos objetivos y cambian la vida de nuestros jóvenes y por ende sus comunidades, ojalá todos los Eneros de cada año, sean muchos los adolescentes y jóvenes que tengan ganas de enfrentarse al desafío de ser hombres nuevos. Y que la Obra Kolping continúe siendo para ellos el instrumento para alcanzarlo.
 
Lic. Andrea Toyos
Resp. Dpto Juvenil
 
 
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