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diciembre setiembre mayo
 
PARA TENER EN CUENTA EN UN DIRIGENTE KOLPING
   
 
 

Queridos hermanos, dirigentes de los grupos y familias Kolping del Uruguay


El hecho de que ustedes estén celebrando la Eucaristía en esta segunda jornada de formación para Dirigentes Kolping, precisamente en el domingo que se relata la pesca milagrosa, me da pie a mí para hacer una jugosa aplicación a la misión que están emprendiendo.

Como todos los detalles que aparecen en los Evangelios de nombres de personas o de lugares, como de particulares situaciones, siempre nos dicen algo a la vida, ya que han sido elaborados en clave catequético - bíblica, en especial San Juan, vamos a detenernos en algunos de ellos, los más relevantes.
El evangelista comienza por indicarnos que a orillas del lago de Tiberíades se encontraban siete discípulos de nuestro Señor, con Pedro a la cabeza, o sea una parte de los doce apóstoles que han sido escogidos por Jesús para desempeñar la función de dirigentes
dentro de su Iglesia, a la cual le encomendará, luego de su ascensión a los cielos, continuar con su misma obra redentora liberadora.

Anota San Juan que era de noche y a iniciativa de Pedro se dispusieron a pescar, pero con tal mala suerte que a pesar de estar muchas horas tirando la red no lograron sacar absolutamente ningún pescado.
Prosiguiendo el relato se especifica que al borde del lago apareció Jesús, aunque no lo reconocieron como tal y que éste les insinuó lanzar la red a la derecha de la barca.

Primeramente habría que explicar por qué tanto en esta ocasión como en otras los apóstoles no reconocieron a su maestro resucitado.
Eso habla de que su fe no era todavía tan profunda como para percibir en la vida la presencia viva de Jesús, siendo así que varias veces él les había profetizado que al tercer día vencería a la muerte, y de allí en adelante estaría siempre con ellos hasta el fin del mundo.

Lo que llama la atención es que expertos en la pesca, habituados a darse cuenta cuándo hay posibilidades y cuándo no, le hubiesen hecho caso a un desconocido.
Conociendo mi natural manera de ser y de acuerdo a cómo reaccioné en otras oportunidades, si yo hubiese sido uno de aquellos hombres, quizás con mi contestación no le habría faltado el respeto, pero sí por dentro le estaría diciendo: "¿Pero, qué te crees, que a nosotros, nada menos que a nosotros, veteranos en el oficio, nos vas a enseñar cuándo, cómo y dónde tirar las redes? ¿No te das cuenta que nos pasamos toda la noche y no pudimos encontrar nada y que hay días como hoy que parece que no son los más apropiados para pescar? Por lo que fuere, ellos le hicieron caso y fue tal la pesca, que sacaron una enorme cantidad de peces como nunca y de gran tamaño todavía.

Analizando la actitud de Pedro y sus compañeros, podemos constatar que el haber reconocido con humildad sus limitaciones y abrirse a la fe, aun sin ser ella muy grande, se pueden conseguir muchas cosas en cualquier orden de nuestra existencia, máxime en el campo apostólico.

 
Uno de los mayores peligros sobre todo para un militante eclesial, en cualquier puesto que se encuentre, es pretender cumplir su labor confiando en sus solas fuerzas prescindiendo del Señor, sin hacer oración previamente y lo peor, creerse que uno es superior a los demás, sin atajar el sentimiento de vanidad que a cada momento está acechando para enrarecer el clima de un grupo o de una familia, malogrando de ese modo lo que se está realizando…..

Los gestos del Señor dando a comer del pez y del pan, semejantes a los que cumplió en la última cena, como en otras ocasiones, en que él repartió panes y peces, que milagrosamente multiplicó, nos hablan de la necesidad que tenemos los que trabajamos por el Señor en su Iglesia de estar siempre alimentados de su Cuerpo y de su Sangre para dar frutos y frutos en abundancia.

Él dijo: "Yo soy la vid, ustedes los sarmientos; el que sigue conmigo, y yo con él, ese produce mucho fruto, pues sin mí no podrán hacer nada...
De aquí surge la imperiosa necesidad para un dirigente de Kolping, esté en el cargo que sea, que no puede descuidar la Eucaristía semanal, so pena de dar poco o ningún fruto en la labor que está desempeñando.

Por último me voy a detener en el diálogo que Jesús mantuvo con Pedro a través del cual Nuestro Señor trató de saber de los propios labios de su discípulo si lo amaba o no.
Era la demostración más patente de la gran misericordia de Nuestro Señor para con su discípulo a quien le daba una nueva oportunidad para rehabilitarse ante él y así confiarle nuevamente la jefatura de su Iglesia. Decía un santo que no siempre el Espíritu Santo escoge para encomendarle un tarea muy importante al que sabe más sino al que ama más.

Quien no ama mucho al Señor, tarde o temprano corre el riesgo de dejar todo por cansancio, por las contradicciones y dificultades que uno pueda encontrar a su paso, por lo que sea.

San Agustín decía: "Quien ama de veras, no se cansa de amar ni cansa a los demás".
Pbro. Vitale Doroskevich
Asesor Kolping
 
 
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