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diciembre setiembre mayo
 
 
2007: may | set |
EDITORIAL  
 
 

Queridos amigos Kolping:

No sé como han vivido la fiesta de la resurrección del Señor.

Quizás algunos participaron de las celebraciones en su parroquia, mientras otros estaban de “turismo”. Para el Padre Adolfo Kolping fue “La Pascua”, el paso de la muerte a la vida, de la noche a la luz, del hombre pecador al hombre nuevo, que sigue a Jesucristo resucitado con renovado espíritu de fe.

No hay cristiano sin esa vivencia fundamental de la fe que transforma la vida. El padre Adolfo Kolping sacó de su fe la fuerza para meterse a lleno en la transformación de la sociedad. Fue un hombre lleno del Espíritu de Dios. Por eso no separó la fiesta de la Pascua de la fiesta de Pentecostés (venida del Espíritu Santo).

Su llegada se describe con las imágenes del viento y del fuego. (Hechos 2,1-11)
El viento es imprevisible, sorprendente, no se le puede detener, es dinámico y no estático. No se lo ve, pero se ven sus efectos. No lo poseemos pero somos poseídos por él. Pues, así como el viento actúa, el Espíritu Santo actúa en nosotros.

Adolfo Kolping fue un hombre lleno del Espíritu Santo, un hombre carismático: incansable, creativo, sorprendente, fuerte e inquieto, poseído por el Espíritu Santo. No se quedó en ideas o buenos deseos sino que su vida fue acción para cambiar la sociedad, el ambiente y a tantas personas.

El Espíritu Santo se presenta bajo la forma de fuego. El fuego ilumina, da calor, purifica y se propaga rápidamente y a veces es inapagable.
Este fuego del Espíritu Santo actuó en nuestro fundador.


 
¡Cómo llegó este hombre a los corazones de los jóvenes y de tanta gente!¡ ¡Cómo les despertó de su letargo y de su indiferencia! ¡Cómo les motivó para capacitarse y dedicar su vida a los demás! No hay duda, los frutos hablan por sí mismos.

Y ¿tú? ¿Cómo te sientes frente a este hombre que te llamó para que sigas su ejemplo? Es la hora que te dejes llenar por el Espíritu Santo para que tú también seas viento y fuego a la vez.

¿Cómo llegas a eso? Vivir la fe al estilo “Kolping” que siempre fue un hombre de oración y de acción. Su luz fue el Evangelio, su herramienta la Doctrina Social de la Iglesia que en su época estaba por nacer, su fuego el amor a Dios, a los hombres y a la Iglesia. Amigo Kolping: no puedes quedarte quieto. No puedes dejar enterrado la fe o tus talentos. ¡Ábrete al Espíritu Santo y dejáte transformar por Él y tú también serás como el fuego y el viento! Serás un hombre o una mujer lleno del Espíritu y lleno de vida para dar más vida a los demás, a la Iglesia y a la sociedad, al estilo de
Adolfo Kolping.
PP. Bernardo Godbarsen SAC
Asesor Nacional
 
 
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