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setiembre 2006 diciembre 2006 mayo 2007 setiembre 2007 diciembre 2007
 
  Escribe Dr. Pablo Guerra[1]

 

Desde hace ya varios años se viene divulgando en el mundo de las ideas y las prácticas económicas alternativas, el concepto de economía de la solidaridad, economía solidaria, o como hemos preferido llamar nosotros mismos, socioeconomía de la solidaridad.
En todos los casos, la expresión es utilizada para dar cuenta de las numerosas experiencias de hacer economía (en sus diversas fases de producción, distribución, consumo y acumulación) que se caracterizan por movilizar recursos, factores, relaciones económicas, y valores alternativos a los que hegemonizan en nuestros mercados.

Al tratarse de experiencias que pretenden manejarse con criterios alternativos en alguna de las cuatro fases de la economía, necesariamente estamos frente a una realidad muy diversificada de propuestas, por ejemplo: cooperativas, grupos asociativos y empresas recuperadas, talleres autogestionados, comunidades de trabajo, experiencias de comercio justo, de ahorro ético, etc. En todos los casos, lo que une a tan variadas experiencias es la búsqueda de una economía más justa, más participativa y solidaria por medio del asociativismo y de la cooperación.

En efecto, lo primero que caracteriza al movimiento de la economía solidaria en todo el mundo, es el movilizarse por cambiar el sentido que actualmente vienen teniendo los procesos económicos generadores de tanta pobreza, iniquidades, desempleo y deterioro medioambiental.
Frente a ese panorama lo que propone la economía solidaria es un modelo de desarrollo distinto, basado en experiencias comunitarias donde se puedan vivenciar los valores de la solidaridad, de la ayuda mutua, de la equidad, de la participación y del respeto por el medio ambiente.
En síntesis, se puede decir que la economía de la solidaridad se caracteriza por demostrar en los hechos que es posible (y necesario) incorporar la solidaridad como elemento vertebral de nuestros comportamientos económicos. Van aquí cuatro principios fundamentales de toda emprendimiento de economía solidaria:

Solidaridad y ayuda mutua: un emprendimiento de economía solidaria se caracteriza por el clima humano de cooperación. Más allá de las divisiones de roles debe existir compañerismo y ayuda mutua. ¿Eso significa que no existen conflictos?. De ninguna manera pues en todo grupo humano hay conflictos.
Sin embargo, en un emprendimiento de economía solidaria, como en una familia, el conflicto debe resolverse mediante el diálogo y el ponerse en el lugar del otro. Equidad: el emprendimiento de economía solidaria se constituye por personas con igualdad de derechos y responsabilidades (socios). La propia división del trabajo del emprendimiento obliga a veces a fijar salarios diferenciales.
En este caso se recomienda establecer un límite entre los salarios más bajos y los más altos a los efectos de evitar las diferencias tan alarmantes de las empresas capitalistas. Luego, las eventuales ganancias se distribuyen a prorata, o sea, se da a cada uno según el aporte realizado. En un emprendimiento solidario, sin embargo, para los beneficios se suele tener en cuenta no sólo los aportes, sino además las necesidades de cada uno.

Participación democrática:
Orígenes de la economía de la solidaridad: La economía de la solidaridad entendida en el sentido anterior existe desde los orígenes mismos de la humanidad.
Sin embargo tuvimos que esperar hasta hace relativamente poco tiempo para que la literatura comenzara a utilizar nuestro término de referencia.
De acuerdo a nuestras investigaciones, rastreando buena parte de la literatura sobre estos fenómenos, hemos llegado a la conclusión que si bien fueron numerosos los autores que manejaron el concepto de la solidaridad en los procesos económicos, el término concreto de “economía de la solidaridad” no fue utilizado sino hasta comienzos de los años ochenta, por parte Luis Razeto quien encontró entre las barriadas y sectores populares un profundo tejido social integrado por miles de organizaciones económicas populares (OEPs).
Justamente esas organizaciones servirían de plataforma para llegar al concepto de “economía de la solidaridad”,
ya que entre sus características se destacaba el hecho de presentarse comoexperiencias económicas por un lado, y experiencias basadas en valores solidarios por otro. Casi treinta años después de esas investigaciones, las características relevadas en su momento sobre las OEPs. continúan siendo expresivas de una realidad que en muchos países parece continuar tan vigente como antes.
Veamos entonces en qué se distinguen esas organizaciones populares:

 

 

 

· Son iniciativas surgidas en ambientes populares, tanto del medio urbano como del medio rural.
· Son experiencias asociativas, muchas veces de carácter familiar, otras veces de carácter vecinal o funcional.
· Como organizaciones, se proponen alcanzar ciertos objetivos precisos, a partir de los cuales crean sus propias estrategias.
· Son iniciativas que surgen para enfrentar un conjunto de carencias. Lo distintivo es que por lo general satisfacen no sólo necesidades individuales, sino también sociales.
· Enfrentan las carencias con sus propios recursos. Se trata de organizaciones que movilizan las energías de la propia sociedad civil. Aún así, se trata de experiencias muchas veces apoyadas por terceras instituciones.
· Son iniciativas que implican relaciones y valores solidarios (esto daría pie al concepto de economía de la solidaridad).
· Son iniciativas que se proponen ser participativas, democráticas, autogestionarias y autónomas.
· Por lo general no se limitan a realizar una sola tarea, sino que propender a dar respuestas integrales.
· Finalmente, son experiencias que desarrollan un discurso y una práctica alternativa respecto del sistema dominante[ 2].
Tenemos entonces que el concepto de Organizaciones Económicas Populares, sirvió para catapultar luego el concepto de Economía de la Solidaridad. No puede llamar la atención en ese sentido, que mucha literatura de la época, e incluso de los últimos años, manejara el concepto de “economía popular solidaria”.
Llegado a este punto conviene precisar algunos asuntos, que si bien en principio pueden resultar en una mayor complejidad del panorama, seguramente contribuirán finalmente a un mejor recorte de los comportamientos económicos que nos interesa rescatar.

La primera precisión es que no toda economía popular puede ser considerada economía de la solidaridad: numerosas experiencias de sobrevivencia entre los sectores populares, lejos de practicar valores solidarios se basan en mecanismos y racionalidades ajenas a las que se promueven desde nuestro paradigma: nos referimos a distintas salidas de corte individualistas, delictivas o inmorales, etc.
Allí asoma como primer desafío conducir las salidas individualistas a salidas de corte comunitario entre esos sectores.
Una segunda precisión, es que no todaslas experiencias de economías solidarias surgen y se desarrollan en ambientes populares: buena parte de las experiencias se originan en otros contextos socioeconómicos, menos apremiados por las necesidades materiales, y por lo tanto muchas veces con un mayor margen para apostar por ciertos cambios de valores en la puesta en práctica de numerosas experiencias económicas.

Preguntas para el trabajo en grupos

1.- Teniendo en cuenta los cuatro principios que debe cuidar todo emprendimiento de economía solidaria (solidaridad y ayuda mutua, equidad, participación y cuidado del medio ambiente), ¿cuál de ellos cree usted
está mejor trabajado en su emprendimiento y cuál de ellos merecería trabajarse mejor?. Compartir la respuesta en grupo.

2.- En el tercer párrafo señalamos que la economía solidaria implica “una realidad muy diversificada de propuestas”. Dicho de otra manera, hay numerosos caminos y fórmulas para generar y desarrollar emprendimientos de economía solidaria.¿Qué camino y fórmulas encontró su emprendimiento para considerarse parte de la economía solidaria?

3.-Decimos que en los emprendimientos de economía solidaria se comparten medios y beneficios.
En concreto, ¿cómo comparte su emprendimiento los medios y/o los beneficios?

[1] Sociólogo. Programa Kolping Uruguay en
Economía Solidaria.
[2] Cfr. Razeto, L. Et al: Las organizaciones
económica s populares 1973 – 1990”,
Santiago, Pet, tercera edición ampliada,
1990.
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