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El Beato Adolfo Kolping siempre fue un hombre realista y en
Navidad no vio una “fiesta romántica” sino una realidad muy
dura: “ Dios vino a los suyos y los suyos no lo recibieron” (Juan
1,11). No puede ser que seamos de Kolping y vivamos la Navidad
como paganos, sin tener a Dios presente.
¡Celebremos la Navidad con alegría como verdaderos cristianos,
adorando a Dios hecho hombre como nosotros y pidamos
al Niño Dios su bendición para el año nuevo que nos
espera!
¡Feliz Navidad y un próspero Año Nuevo! |