Montevideo, setiembre
de 2005 / Nro. 44
Testimonios...
"Hemos venido a adorarle", ese fue el lema de esta Jornada
Mundial de la Juventud, lema que guió nuestro peregrinaje
a tierras lejanas. Fue un hermoso camino, en el cual nunca imaginé
todo lo que podría ver y sorprenderme.
Para mi fue un sueño, un gran sueño
hecho realidad,
cargado de emociones y nuevos aprendizajes.
Todos los momentos fueron únicos y estuvieron cargados de
muchas sensaciones, donde el corazón se llenaba con algo
nuevo a cada instante.
Lo que vivimos fue maravilloso, comenzando con el
intercambio con los jóvenes alemanes, quienes con gran sencillez
nos brindaron lo mejor de ellos, con una calidez increíble.
Nos sentimos muy cómodos en la convivencia con las familias,
que sin conocernos, nos recibieron y nos
alojaron en sus casas de la mejor manera.
Bueno, y qué decir de lo que sentí cuando visitamos
la Iglesia de los Minoritas y la tumba de Adolfo Kolping. La
sensación que tuve fue increíble, en un instante el
corazón se me llenó de mil cosas. Sentí que
cada una de nuestras familias estaba con nosotros, junto con todos
los jóvenes y adultos que nos apoyaron para estar allí,
en ese lugar en el que nunca pensé que podría visitar.
Y ni que hablar de lo lindo que fue compartir con una cantidad de
jóvenes, de diferentes nacionalidades, lenguas
y culturas, con los cuales escuchamos el mensaje que el Papa nos
brindó, alentándonos a seguir trabajando por
la justicia social, sin perder las esperanzas, bajo un mismo camino
de Fe, que nos lleva al amor de Dios.
Analía Colombo
Mendoza Grande-Florida
¿Cómo saber las palabras exactas
para trasmitir a
ustedes lo vivido en Alemania? Son difíciles o casi
imposibles pero… lo vamos a intentar.
También es difícil empezar a escribir
sin antes agradecer a Dios y al Beato Adolfo Kolping por todo lo
vivido y sin dudas a los miembros Kolping y a las personas y empresas
que no siendo Kolping hicieron posible, con su colaboración,
realizar este sueño…
Y a las familias Kolping que con tanto cariño nos recibieron,
nos acompañaron y estuvieron atentos a los mínimos
detalles: a ellos nuestro reconocimiento.
Como lo comentábamos con el Obispo de nuestra Diócesis,
Monseñor Julio Bonino en la visita que le hicimos
al regresar, sentimos en cada momento que estábamos acompañados
por Dios y su Divina Providencia ya que
siempre encontramos a personas dispuestas a guiarnos y acompañarnos
en todo momento.
Sin dudas el momento más emocionante y más importante
de toda nuestra peregrinación, fue cuando estuvimos
en la Iglesia de los Minoritas, en Colonia, donde descansa el Beato
Adolfo Kolping: Los sentimientos fueron
encontrados: alegría, recuerdos de los que no pudieron ir,
oración, paz.
Estar en el lugar donde empezó todo (la Obra Kolping) y saber
que no existe sólo en los libros, que es realidad!,
es una experiencia que todo joven Kolping debiera vivir.
Compartir, en la Jornada Mundial de la Juventud, la Celebración
de la Eucaristía con un millón de Jóvenes de
todo el mundo y la presencia de Benedicto XVI, nuestro Papa, el
que nos hizo ver la universalidad de nuestra
Iglesia - que no importa la persona sino su Fe - fue de gran trascendencia
para nosotros.
Andres y Dora Florio
Rivera
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