Montevideo, setiembre
de 2005 / Nro. 44
LOS DÍAS EN
LA JORNADA MUNDIAL DE LA JUVENTUD...
«VOY A UTILIZAR UNA SOLA PALABRA PARA TRANSMITIRLES LO QUE
TODA LA DELEGACIÓN URUGUAYA DICE CUANDO ALGUIEN NOS PREGUNTA
ACERCA DE LA XX JORNADA MUNDIAL DE LA JUVENTUD: IMPRESIONANTE»
¿Por que Impresionante? Tenemos muchos
motivos para justificar ésto y lo voy a hacer contándoles
algo
de lo vivido en esos días.
Recuerden que veníamos de estar 12 días junto a nuestros
hermanos Kolping de Passau que tan bien nos recibieron y nos hicieron
sentir, pero por la organización de la Jornada a nosotros
nos tocaría una parroquia como anfitriona en la localidad
de Wülfrath, muy lejos de donde estarían los Jóvenes
de Passau.
La despedida fue difícil pero guardábamos en nuestro
interior la esperanza de encontrarnos en Colonia.
En Wülfrath, la parroquia Petrus Canisius fue nuestra segunda
casa en Alemania, allí nos alojaron en 5 casas de familia,
que pasaron rápidamente a ser "nuestras familias alemanas".
Esas "familias alemanas" nos recibieron como peregrinos
ofreciéndonos casa y comida durante el tiempo que duró
la Jornada Mundial, pero por sobre todas las cosas nos dieron su
cariño, abrieron las puertas para que los conociéramos
y nos dejáramos conocer.
Recibimos de ellos infinidad de atenciones y pequeños gestos
que nos hicieron sentir en familia. Incluso aquellos que tuvimos
que pasar nuestros cumpleaños por esas tierras tan lejanas,
como fue el caso de Meli y el mío, les puedo asegurar que
nos hicieron sentir como en casa.
Desde esos hogares y compartiendo diariamente la oración
de la mañana junto a muchos jóvenes del mundo en la
parroquia, fue desde donde empezamos a vivir lo que es una Jornada
Mundial de la Juventud.
Cada día teníamos un itinerario marcado que nos llevó
a vivir muy diversas experiencias, algunas de ellas inolvidables.
El día 15 de Agosto se celebró en Colonia el 1er Parlamento
Juvenil Internacional Kolping. Alí estuvimos participando
y vivenciando la internacionalidad de la propuesta Kolping de una
forma increíble, ya que escuchamos a jóvenes de los
5 continentes presentar sus propuestas acerca de la globalización,
y comprendiendo que a todos nos mueven los mismos ideales y que
todos somos un mismo cuerpo.
Ese mismo día tuvimos la más fuerte de las emociones,
y fue la de visitar la tumba de Adolfo Kolping. Creo que aquí
me van a faltar las palabras para transmitirlos. Acerca de lo que
eso significó para cada uno de nosotros, solo les puedo decir
que nos postramos frente a la tumba y ni las lágrimas ni
la oración espontánea se hicieron esperar mucho.
Sentimos que en ese momento cada uno de nosotros tenía dentro
de si una infinidad de miembros Kolping.
Sentimos las ganas de que fueran todos los Kolping del Uruguay los
que estuvieran allí. Pero nuestra
oración fue para todos ellos y para agradecer de forma especial
a aquellos que hicieron posible que estuviéramos ahí
rezando y llorando de esa manera.
La tumba de Adolfo Kolping se encuentra en la Iglesia de los Minoritas
y allí también se enclava una plaza donde está
el famoso monumento de Kolping junto a un artesano y que con motivo
de la Jornada Mundial se vivía un clima de fiesta espectacular.
A partir de ese momento, ese lugar se convirtió en el lugar
de encuentro con gente Kolping de todo el mundo, donde tuvimos oportunidad
de estar varias veces con Monseñor Axel Werner, que recordaba
de forma muy afectuosa a la Obra Kolping Uruguay y donde nos volvimos
a reencontrar con los jóvenes de Passau.
Junto a ellos realizamos la peregrinación a la Catedral de
Colonia, donde se encuentra la tumba de los Tres Reyes Magos y donde
nos quedamos impactados con la belleza arquitectónica de
la misma.
En esos días también tuvimos la oportunidad de conocer
la casa natal de Adolfo Kolping en Kerpen, y la parroquia donde
fue bautizado y ver incluso la pila bautismal.
Junto a jóvenes peregrinos de Colombia, México, Argentina,
Polonia y otros países, compartimos momentos
intensos de oración y un Vía Crucis, organizado desde
la localidad de Düsseldorf a Wülfrath y que finalizó
en una Iglesia Protestante, en todo un gesto de ecumenismo.
En estas instancias también fuimos acompañados por
muchas de "nuestras familias alemanas" y donde no
faltó tampoco la fiesta y la cocina típica alemana
con la que nos quisieron despedir.
Las calles, los trenes, las estaciones, las plazas, todo los lugares
de Alemania eran una verdadera fiesta juvenil, que se mezclaba con
los colores de las banderas que no dejaban de flamear y los cantos
en todos los idiomas que podamos imaginar.
Este clima constante de entusiasmo nos impulsaba a vivir todo al
máximo, a pesar de que las jornadas eran muy intensas y diariamente
nos teníamos que enfrentar al desafío de recorrer
caminos que no conocíamos; infinidad de combinaciones de
trenes y ómnibus que acompañados de mapas e instrucciones
nos llevaban a los lugares donde debíamos estar. Pero realmente
nunca nos sentimos solos, siempre y de una forma inesperada nos
sucedía algo o nos encontrábamos con alguien que nos
solucionaba un problema
o simplemente nos mostraba la cordialidad y la buena disposición
de ayudar al peregrino.
Esa imagen nos acompañó durante toda la jornada y
de forma muy especial en lo que fue el gran broche
final: la celebración eucarística con Benedicto XVI
en el Campo de María (Marienfeld).
Para participar de la vigilia y celebración eucarística
tuvimos que recorrer mucho y sentimos la verdadera
experiencia del peregrino.
En un campo preparado especialmente para esta ocasión, más
de un millón de jóvenes se nuclearon bajo
el lema "Hemos venido a Adorarle" (Mt. 2,2)
Y fue esa justamente la experiencia y el sentido principal de toda
esta Jornada: Descubrir que al igual que
los Tres Reyes Magos, hombres de diferentes tierras se reúnen
para adorar a aquel que le da sentido a la vida: Jesús.
A quién sino a él, a Jesús, darle gracias por
lo vivido, por todos y por cada uno de los minutos que pasamos,
porque se nos reveló en los rostros de nuestros hermanos
Kolping de Passau y de los miles de jóvenes con los que nos
cruzamos. A él queremos darle gracias por habernos hecho
vivir como peregrinos, experimentar su amor y despertar en nosotros
el deseo inmenso de adorarlo.
Por todo ésto que les conté, por todo lo que los 15
jóvenes les van a contar cada vez que se crucen con ellos
y porque podríamos llenar un boletín de historias
y sentimientos, por la vigilia de la noche junto al Papa y la misa
en la mañana del Domingo 20 es que decimos....que esta jornada
fue IMPRESIONANTE.
Lic. Andrea Toyos
Resp. Dpto. Juvenil
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