Montevideo, setiembre
de 2005 / Nro. 44
¿PODEMOS HACER MÁS?
Desde los primeros días del mes de agosto
se trasladaron las
instalaciones de la Oficina Ejecutiva y del Área de
Formación y Coordinación.
Vivimos en democracia…, pero para poder
vivir en ella debemos participar como ciudadanos en la vida de nuestra
colectividad.
Quizás podamos decir que son cuatro los pilares para ejercer
la democracia : el civismo, la tolerancia, la educación y
la libre comunicación de las ideas.
Educar no es solamente brindar conocimientos científicos
o técnicos, es despertar el inmenso potencial de creación
que anida en cada uno de nosotros , para poder crecer y desarrollarnos.
El proceso educativo ya no es sinónimo de adquisición
de conocimientos al comienzo de la vida activa, es un proceso que
abarca toda la existencia y numerosas actividades, como " aprender
a emprender".
Una de las finalidades de la educación es contribuir a una
mejor comprensión y una mejor apreciación mutua entre
hombres y mujeres. El mejor medio de sobrevivir está en saber
vivir con el otro y escucharlo. Conocerlo, comprenderlo, respetarlo
e incluso ¿ por qué no? Admirarlo.
Los jóvenes reclaman de nosotros los adultos , como siempre
lo han hecho: referencias, una brújula.
Urge dar orientaciones nuevas, aún corriendo riesgos, como
el de equivocarnos.
La democracia no puede arraigarse en la tierra estéril que
es la ignorancia, como tampoco puede florecer en una sociedad fragmentada
por el prejuicio y la violencia, cualquiera sea su forma, como medios
de comunicación.
La verdadera ciudadanía se ejerce también en las decisiones
que adoptamos y las responsabilidades que asumimos y la ponemos
en práctica en la familia, el vecindario, el trabajo
y la vida asociativa.
Aún seguimos sin estar totalmente preparados o tenemos herramientas
viejas para enfrentar desafíos, como la pobreza, la demografía,
el medio ambiente y la coexistencia de razas y credos.
Tenemos que hacerlo.
Es necesario "inventar" el porvenir y redistribuir con
imaginación el trabajo y el esparcimiento.
Hay que ver nuevos enfoques y compartir la riqueza de todos, que
es el futuro.
La educación y la formación durante toda la vida sigue
siendo un viejo ideal a perseguir y no sólo durante la existencia,
sino en todos los aspectos.
Somos creadores de nuestra educación, aplicando todas nuestras
capacidades, quizás sin explotar, intelectuales, afectivas
y artísticas con iguales posibilidades de éxito.
Repitiendo palabras del antropólogo Lévi-Strauss "
hay que oir crecer el trigo, estimular las potencialidades secretas…"
Las instituciones y nosotros mismos, cada uno de nosotros, no importando
la edad, ¿ hemos hecho todo por nuestra capacitación
y desarrollo?
¿O podemos hacer más?
Mtro. Ricardo Matonte
Responsable Pedagógico
Instituto Kolping de formación profesional
|