Montevideo,
mayo de 2005 / Nro. 43
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Editorial
20 Años de Kolping Uruguay |
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Queridos/as Amigos/as Kolping:
Con alegría y gratitud queremos celebrar los 20 años
de la
presencia de “Kolping” en Uruguay. Quien tuvo la feliz
idea de traer la Obra a nuestro país fue el finado Obispo
de Minas, Monseñor Mullín, que tenía muchos
contactos con la Iglesia de Alemania y seguramente se alojó
en sus visitas en una de las “Casas Kolping” que no
faltan en las grandes ciudades. Una mano le dio en la fundación
el Asesor Nacional de Brasil, el P. Paulo Link, que vino a Minas
para presentar la Obra y sus fines.
Los primeros grupos se formaron en Minas, Montevideo (San Miguel)
y Paso Carrasco.
A pesar de los dolores de parto y unas cuantas crisis internas,
la Obra creció y sigue creciendo. No fue fácil encontrar
el camino de insertar la obra en nuestra cultura y en nuestra Iglesia.
Hubo fracasos y también mucha desconfianza. Para lograr ser
fieles al Carisma Kolping, fueron inevitables incomprensiones y
confusiones, pues Kolping no es un movimiento que reparte limosnas,
sino una Obra que quiere transformar la sociedad, especialmente
en el ámbito de trabajo.
Eso exige tener la visión profética del P. Adolfo
Kolping que fue uno de los primeros reformadores sociales de la
Iglesia. Por algo fue proclamado Beato, hombre modelo como
dijo Juan Pablo II al visitar su tumba en Colonia-Alemania. El carisma
Kolping está en plena vigencia, une la espiritualidad con
la acción, apoyado por una buena formación y capacitación
humana y cristiana. Su programa, “creer con las manos”
como dice el P. Pablo Link, es una
respuesta concreta a las necesidades materiales y espirituales del
hombre de hoy.
Viendo lo vivido en estos 20 años puedo decir que Dios, por
intercesión del Beato fundador, bendijo esta gran Obra que
pasó por momentos de purificación y de poda para
dar más frutos. ¡Gracias a todos los que impulsaron
la Obra, le dieron su apoyo y siguen creyendo en ella! ¡Gracias
a tantos voluntarios que dedican su tiempo y dinero para invertirlos
en el futuro de la Obra!
Quiero terminar con una frase del Beato Adolfo Kolping, y espero
que cada uno haga suya esta frase: “Hagamos con nuestros esfuerzos
lo mejor, y Dios no dejará de bendecir lo
bueno”.
Felicitaciones y cordiales saludos,
P. Bernardo Godbarsen SAC
Asesor Nacional
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