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INSTITUCION KOLPING
Br. Artigas 2714
Teléfonos (598-2)
480 6414 / 480 4114 institucion@kolping.org.uy

Asesor nacional:
Padre Bernardo Godbarsen
Director Ejecutivo:
Agustín Aishemberg

 

 

 

     

Montevideo, mayo de 2005 / Nro. 43

Ante la muerte del Papa Juan Pablo II

«La Obra Kolping Internacional ha perdido a un amigo fiel»

 

Con gran tristeza asumimos - en nuestra calidad de miembros de una asociación social católica - la noticia de la muerte de nuestro Santo Padre. Innumerables veces a lo largo de su pontificado de 26 años, subrayó el significado de la doctrina social católica respecto a la renovación de nuestro orden social global. De manera especial, en sus visitas a los países en desarrollo que sufren particularmente las injusticias sociales, étnicas y políticas, dio testimonios impactantes de que la verdad no se podía acallar.


Incansablemente, el Papa Juan Pablo II mostraba su preocupación por mantener en el orden del día de la política mundial también aquellos temas que de otro modo habrían quedado en el olvido debido a la fugacidad de los acontecimientos en nuestro tiempo. En su compromiso por la santidad y la dignidad de la vida humana, por la democracia y por la libertad de expresión, especialmente
en el ámbito religioso, no pocas veces se convirtió en «piedra de tropiezo». ¡Gracias a Dios que haya sido así!


Nosotros como Obra Kolping nos sentíamos especialmente identificados con él en su lucha contra la pobreza, en su compromiso por la visión cristiana de la mujer y de la familia y en su visión de la fe cristiana en la vida pública.


A él se le aplica bien el dicho del Beato Adolfo Kolping: «Quien demuestra valor, infunde valor.» Sin vacilaciones, el Santo Padre enfrentó los desafíos de nuestro tiempo, enfatizando a través de todas sus enseñanzas que la visión cristiana del hombre y las consecuencias de esta visión formaban un aporte esencial a la solución de la «Nueva cuestión social del siglo XXI». Advirtió que la inserción de
la fe cristiana en todos los ámbitos de la sociedad constituía una de las tareas más importantes de las asociaciones católicas, no sólo en Alemania.


Ya antes de ser elegido «Pontifex Maximus», Karol Wojtyla se sabía estrechamente unido a Adolfo Kolping. Lo demostró al visitar la tumba del «Padre de los Jóvenes Artesanos» en ocasión de una visita a Alemania, siendo todavía Arzobispo de Cracovia. Kolping era para él un «Constructor de puentes entre la Iglesia y la sociedad». En su propio compromiso por los jóvenes y sus necesidades
espirituales y sociales, se sentía muy afín a los ideales de nuestra asociación y de su fundador.


Para muchas hermanas y muchos hermanos Kolping, la visita que ya como Papa realizó el 15 de noviembre de 1980 a la Iglesia de los Minoritas en Colonia, fue una vivencia inolvidable. Una vez más, puso ante los ojos de los cristianos a Adolfo Kolping como un «modelo que la Iglesia de hoy
necesita». Una placa recordatoria en la Iglesia de los Minoritas conmemora su visita todavía hoy. El 27 de octubre de 1991, los deseos de muchos amigos Kolping en el mundo entero, expresados en sus oraciones, se vieron cumplidos, cuando el Papa Juan Pablo II beatificó en Roma a nuestro «Padre de los Jóvenes Artesanos» en presencia de varias decenas de miles de miembros de la asociación, confirmando así de manera formal lo que ya ardía desde hacía tiempo en los corazones de muchas personas. La Iglesia ve en Adolfo Kolping a un mediador poderoso en muchas necesidades, confiando en su intercesión. Para muchos amigos Kolping, los días vividos en Roma tuvieron un efecto tan duradero que hasta el día de hoy señalan esa celebración como la culminación de toda su membresía en la asociación.

 

 

El 1º de diciembre de 2004, el Santo Padre se dirige por última vez de modo particular a la Obra Kolping Internacional. Junto al Secretario General Hubert Tintelott, tuve la oportunidad de entregarle al Papa la «Oración Internacional por la canonización de Adolfo Kolping» y la imagen de peregrinación asociada a esta oración.
Visiblemente debilitado ya por su progresiva enfermedad, el Santo Padre bendijo la oración y la imagen y, de manera especial, a todos los miembros de la Obra Kolping Internacional.


Esta bendición será su testamento para nosotros, a través del cual se nos confiere a todos los amigos del mundo la misión de no desfallecer en la lucha contra la pobreza, la
injusticia y la falta de esperanza. Seguiremos comprometiéndonos con la defensa de la vida, la visión cristiana del matrimonio y de la familia y la libertad de la fe. La Obra Kolping Internacional, junto a todos los católicos, está de duelo por la muerte de su Santo Padre y
expresará este sentimiento de manera especial junto a la tumba del beato Adolfo Kolping en la Iglesia de los Minoritas en Colonia el día de su entierro. Todos los amigos Kolping están invitados a vivir ese momento orando por nuestro Papa difunto.


En esa misma iglesia, el día domingo 10 de abril de 2005, a las 11 horas, conmemoraremos al fallecido Santo Padre de modo particular, en el marco de la celebración eucarística solemne con motivo de la asamblea diocesana de la Asociación Diocesana de la Obra Kolping Colonia.
La Iglesia ha perdido a un gran Papa y la Obra Kolping Internacional ha perdido a un amigo bueno y fiel.


Mons. Axel Werner,
Asesor General de la Obra Kolping Internacional

 

     

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Destacado

20 Años Kolping Uruguay

Con alegría y gratitud queremos celebrar los 20 años de la presencia de “Kolping” en Uruguay.


Ante la muerte del Papa Juan Pablo II

Con gran tristeza asumimos - en nuestra calidad de miembros de una asociación social católica - la noticia de la muerte de nuestro Santo Padre.

 

 
   
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