Montevideo, octubre
2004 / Nro. 41
¡Querido/a amigo/a
Kolping!:
En ausencia del Padre Bernardo mientras dures sus vacaciones es
un gusto retornar el contacto con todos los miembros de las familias
y los grupos Kolping.
Hoy les voy a escribir algo sobre la Virgen María.
Hace pocos días nuestro jefe espiritual el Papa Juan Pablo
II, realizó una visita al Santuario de la Virgen María
de Lourdes, en Francia, como peregrino enfermo.
Yo estoy seguro que él no fue con la intención de
solicitar una gracia a la Virgen para curarse. Más bien fue
a hacerle llegar un saludo a quien la iglesia proclamó hace
1590 años estar libre de Pecado Original desde el momento
mismo de su concepción en el seno de su madre, Santa Ana.
Hay una relación muy estrecha entre las apariciones de la
Srna. Virgen en Lourdes y este dogma. Cuando Bernardita Subirous
le preguntó a la señora que se le aparecía
en el hueco de la gruta quién era, ésta le expresó
“Yo soy la Inmaculada Concepción”.
Este hecho aconteció 4 años después que el
Papa Pío IX hubo proclamado solemnemente esta verdad de fe,
comprometiendo a toda la grey católica a aceptarla y demostrarle
a la Madre de Jesús su gran alegría por haber sido
bendecida no solo entre las mujeres, sino entre todos los seres
humanos.
Gracias a este privilegio, Dios pudo prepararle a su Hijo una madre,
a la cual adornó con as mejores virtudes. Si a nosotros se
nos hubiera dado la posibilidad de colmar hermosos dones morales
a nuestras madres, no hubiéramos dudado un instante en llevarlo
a cabo.
Los católicos, por tener en la Iglesia a María Santísima
como nuestra madre en el orden espiritual, tenemos la ventaja de
contar con un clima más humano y más tierno.
Esta devoción mariana de ninguna manera es un freno para
allegarse a su hijo Jesús. Todo lo contrario se sabe muy
bien que los santos, que son aquellos que mejora han imitado a Nuestro
Señor y que han sobresalido en la práctica de las
enseñanzas evangélicas, todos sin excepción
han hecho del amor a la Virgen un trampolín para alcanzar
la santidad y seguir los pasos de Cristo.
Han quedado fijados para siempre, como itinerario de fe y de santidad
las recomendaciones que Ella le hizo a los sirvientes en las Bodas
de Caná. “Hagan lo que mi hijo les mande”
Los grupos y Familias Kolping de Montevideo deberían destacarse
por su adhesión al Año Mariano que está celebrando
la Arquidiócesis como preparación de su 4to. Sinodo
Diocesiano.
Los que pertenecen a otras Diócesis podían esperar
al mes de Noviembre para incorporarse a los actos de programación
a nivel mundial, en razón de conmemorarse en ese mes los
150 años de la declaración dogmática.
Hace unos cuantos años el famoso sabio Louis Pasteur, Premio
Nobel de medicina viajaba en ferrocarril. En cierto momento entró
en su compartimento un horrible joven el cual quedó sorprendido
porque el científico estaba realizando con gran concentración
el Rosario. No pudo contenerse, “¿pero será
posible que un hombre como Ud. que parece inteligente y culto practique
cosas arcaicas y de gente beata. Ud. debería conocer la nueva
ciencia. Es así que le ayudaría a liberarse de todo
lo que sea oscurantismo y dejar de lado las supersticiones de la
religión. Mire, si Usted desea ponerse al día con
esta nueva forma de conocer las cosas del universo yo le podría
enviar alguno libros. Deme su tarjeta que gustoso se lo voy a enviar”
. Pasteur sin decir ni una sola palabra sacó de su billetera
una tarjeta y se la entregó. El muchacho a medida que leía
la tarjeta se ponía cada vez más pálido: Profesor
Louis Pasteur, Director del Instituto de Investigaciones Científicas
de la Universidad de Sorbonne, Paris. No bien terminó salió
disparando del compartimento.
Poco tiempo después de esta anécdota, pero ateo, Alexis
Carrel, estaba muy inquieto por sus curaciones milagrosas que se
decía acontecían en la gruta de Lourdes. Con el ánimo
de descubrir las mentiras se animó a ingresar al Santuario.
Vio llegar a una enfermera en las últimas. Tenía peritonitis
tuberculosa. Por la gran debilidad que tenía no la bañaron
en la piscina. Apenas le mojaron algunas partes de su cuerpo. Su
vientre estaba terriblemente hinchado, la piel de color cianótico.
Luego que le impartieran la bendición con el Santísimo
Sacramento, la mujer le dijo al médico que la acompañaba:”Doctor,
me siento curada. SI puedo me levanto a caminar”. Y lo hizo,
reflejando una gran debilidad.
Alexis Carrel había presenciado todo. No lo podía
creer. Salió corriendo hacia la gruta. Allí le expresó
a la Virgen gritando: “Virgen, Madre de Jesús, potencia
de Dios, ayúdame a tener fe”.
Su plegaria fue escuchada. El famoso médico y escritor llegó
a dar con su vida y sus escritos un bellísimo testimonio
de cómo la fe no es un obstáculo para que los hombres
actúen en el campo de la ciencia y de la cultura.
El mismo Carrel llegó a escribir: “La ciencia debe
continuamente estar en guardia contra la credulidad y la charlatanería,
pero también es su deber no rechazar los hechos, solo porque
parecen extraordinarios y ella es impotente para explicarlos.”
Pbro. Vitale Doroskevich
Vice Asesor Nacional Kolping Uruguay
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