Montevideo, mayo
2004 / Nro. 40
¡Querido/a amigo/a
Kolping!:
La semana Santa fue para mí una profunda experiencia de fe,
un verdadero encuentro con Cristo en su pasión, muerte y
resurrección. También fue un encuentro con los hombres
que siguen sufriendo, muriéndose y que tienen "su Vía
Crucis".Todo eso no lo ignoramos los cristianos, pero le damos
un nuevo sentido por la fe que se apoya en la Pascua, paso de la
muerte a la vida.
Para eso, Jesús muerto y resucitado, deja a la Iglesia naciente
el don de su Espíritu. Un hombre que muere, por grande que
haya sido su espíritu, por profundo que siga siendo su influjo,
está no obstante, condenado a entrar en el pasado. Su acción
puede sobrevivirle, pero ya no le pertenece, no tiene poder sobre
ella y debe abandonarla a la merced de los caprichos de los hombres.
En cambio, Jesús, cuando muere, "entrega su Espíritu"
a Dios y por el mismo caso lo "transmite a su Iglesia"
(Juan 19,30). Hasta su muerte parecía estar el Espíritu
atado a la persona y obra de Jesús. Con su Pascua Jesús
que ha sido exaltado y glorificado por el Padre (Hechos 12,23),
reúne a la humanidad salvada- los que creen en Él-
y derrama sobre ella su Espíritu. Es Pentecostés,
el nacimiento de la Iglesia.
Ahora somos nosotros los invitados a reconocer la presencia y la
acción del Espíritu Santo, que actúa en los
sacramentos y a través de distintos carismas (dones), tareas
(funciones) y ministerios (servicios).
Lo que Jesús proclamó en Nazaret: El Espíritu
está sobre mí y me ha ungido para proclamar la Buena
Noticia a los pobres( Lucas 4,18), eso mismo tenemos que proclamar
los cristianos: El Espíritu nos ha ungido y nos envía
a dar la Buena Nueva.
Esto es válido y es verdad. Hoy nosotros lo hacemos (¡debemos
hacerlo!)
Según el estilo y el carisma Kolping. Por eso somos llamados
a vivir en Iglesia lo que concretamente significa formar una Familia
Kolping", una comunidad de Base, es decir basada en: La Fe,
la Familia, el Trabajo, la Re-creación. Con estos elementos
el Espíritu Santo nos da herramientas concretas para transformar
nuestra sociedad re-creándola según el Plan de Dios
(¡qué venga su Reino!)
"KOLPING" es un don del Espíritu Santo para el
mundo y la Iglesia de hoy. Hay que acogerlo para que de sus frutos.
Y eso, hermana o hermano, depende de ti, de tu voluntad y de tu
compromiso en la fe. ¡Manos a la obra!
Un cordial saludo a cada uno.
Padre Bernardo
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