Montevideo, noviembre
de 2003 / Nro. 39
¡Querido/a amigo/a
Kolping!:
Estoy convencido de que cada uno de nosotros somos
soñadores. Soñamos como niño ser adulto, como
joven, tener una profesión, casarnos, formar su propio hogar.
No todos los sueños se cumplen, pero todos vivimos en la
espera de que suceda eso.
El tiempo de Adviento es un tiempo de espera
ansiosa. Son las semanas que preceden y preparan la celebración
de la Navidad. Adviento es una palabra latina que significa “venida”.
Y de eso se trata: Preparar la venida del Señor que recordamos
en Navidad. Es una ocasión para renovar la fe y vivir la
espera en la llegada del Salvador con mucha intensidad.
El Adviento es el mejor tiempo para preparar nuestras vidas para
que Jesús pueda seguir viniendo a nosotros, a entrar en nuestras
vidas, a transformarnos desde ahí en hombres y mujeres nuevos
como lo quería nuestro Padre Adolfo Kolping.
Navidad será entonces distinta, será la encarnación
de Dios en nuestra vida. Como consecuencia, “Adviento”
es reparar
también una vida constante, cotidiana, de todos los días,
porque Jesucristo viene ahora, hoy, en cada momento.
Viene a través de la Eucaristía,
de los Sacramentos, de la comunidad cristiana que celebra los misterios
de
la fe. Viene el corazón de cada creyente, en la oración,
en la lectura y meditación de la Palabra de dios y viene
en los hermanos que cruzan nuestro camino, viene especialmente
en los más necesitados que nunca faltan y a los que ignoramos
tantas veces.
Finalmente en Adviento celebramos también
la venida
definitiva de Jesús al final de los tiempos, cuando reunirá
a toda la humanidad en la vida plena de su Reino, donde no habrá
más lágrimas ni penas, ni dolor, sino solamente felicidad,
porque el amor de Dios llegará en nosotros a su plenitud.
En espera de esta venida definitiva, la Iglesia
nos pide una
actitud de “vigilancia” aprendiendo día a día
a amar a
Dios y a los demás como Jesús, para poder llegar un
día a vivir para siempre con él. El Padre Adolfo Kolping
ya alcanzó esta meta. Sigamos su ejemplo de vida uniendo
fe y acción, oración y protagonismo, vida sacramental
y solidaridad, amor a Dios y amor a los hombres.
La Obra Kolping Uruguay les desea a todos un
Adviento distinto, vivido con fe y en profundidad y una muy feliz
Navidad en familia!
P. Bernardo Godbarsen. SAC
Asesor Nacional
|