Montevideo, noviembre
de 2003 / Nro. 39
Oración de los Padres
Querido Padre Celestial, haz que yo sea una mejor
mamá, un mejor papá.
Enséñame a entender a mis hijos, a escuchar con paciencia
lo que tienen que decir y a responder todas sus preguntas con amabilidad.
Haz que no los interrumpa, que no los contradiga
o les conteste mal. Haz que yo sea cortés con ellos, como
yo quisiera que ellos fueran conmigo. Dame el valor de
confesar mis pecados contra ellos y de pedirles perdón cuando
yo sepa que he actuado mal.
Concédeme la gracia de jamás herir
los sentimientos de mis hijos. Evita que yo me ría de sus
errores o que los avergüence o los ridiculice para castigarles.
No me permitas que yo tiente a mis hijos para
que roben o mientan.
Guíame siempre, para que yo siempre pueda
demostrar que todo lo que yo diga o haga con honestidad, produce
felicidad.
Quítame, te lo ruego, toda maldad que
haya en mí. Ayúdame a que yo deje de molestar, y,
cuando me encuentre así, ayúdame a controlar, oh Señor,
lo que quiera decir. Haz que no vea los pequeños errores
de mis hijos y ayúdame a ver todo lo bueno que ellos hagan.
Inspírame para elogiarles con toda honestidad.
Ayúdame a crecer junto con ellos, a tratarles como corresponde
a su edad, pero no dejes que yo espere que su criterio sea el de
los adultos.
No dejes que yo los despoje de la oportunidad
de aprender por sí mismos, de pensar, de elegir, y de tomar
sus propias decisiones. Evita que alguna vez yo les castigue sólo
por mi satisfacción egoísta.
Dame la capacidad para concederles lo que ellos
me pidan y sea razonable.
Y concédeme el valor de negarles un privilegio
que yo sé que les dañará.
Concédeme que sea justo y equitativo,
considerado y buen compañero de mis hijos, para que tengan
un afecto genuino por mí. Haz que yo sea digno de que mis
hijos me amen y me imiten.
Amén.
Fuente: www.motivaciones.org/ctoseoracionde los
padres.htm
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