| Montevideo,
julio de 2003 / Nro. 38
Editorial
Queridos hermanos y
queridas hermanas de Kolping!
“Al llegar a la plenitud de los tiempos
Dios envió a su Hijo nacido de Mujer”.
En esta frase sencilla se expresa el gran misterio de la salvación
y el rol de una mujer que fue elegida, preferida y favorecida por
Dios. La bendijo y la llenó de
gracia y así todas la mujeres son benditas en ella y por
ella. Dios no se abusó de ella y no se impuso a ella sino
la preguntó y le propuso su deseo que sea madre de
su Hijo.
Dios dignificó así la mujer en una cultura donde no
tenía ni voz ni voto. Es como si hubiese hecho una opción
preferencial para revelar que ella no es inferior al hombre sino
igual que el. Y María no defraudó a Dios sino dijo
“si” a su plan para ser Madre de Jesucristo, nuestro
Salvador.
El pueblo conoce este acto de fe y la llama bendita entre todas
las mujeres. Y la es pues ¿a que mujer es invocada con tantos
títulos por la gente pobre y rica?
María, por su sencillez y su compromiso silencioso de puro
amor, ha indicado el camino de las mujeres de este mundo.
María es modelo de mujer y por eso la llaman bella, admirable,
fuerte, acogedora, servicial, inteligente, intuitiva, comprensiva,
consoladora, comprometida, sonriente. María es la mujer de
fe: “ Feliz de ti porque has creído”.
¡ Ojalá que haya muchas mujeres que sean como María!
¡Santa María, ideal perfecta de
mujer, ruega por nosotros!
Un saludo cordial
P. Bernardo Godbarsen SAC
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